Qué es el ‘sharenting’ y por qué deberías pensártelo bien antes de colgar fotos de tus hijos en internet

Sus primeras palabras, sus primeros pasitos, sus divertidas trastadas… Lo vemos todo sin ser sus padres. Y es que nunca la infancia de los niños fue tan pública como lo es ahora. Se llama sharenting a la práctica de muchos padres de publicar contenido sobre sus hijos en plataformas de internet. No ha dejado de crecer desde que este término se acuñara por primera vez a principios de la década de 2010.

Índice

  1. ¿Qué es el sharenting?
  2. Derechos de los menores
  3. Riesgos, problemas y delitos
  4. Medidas ante el sharenting

¿Qué es el sharenting?

Registrar los grandes momentos y las diferentes etapas de la crianza de nuestros vástagos no es nuevo. Durante siglos, lo hemos estado haciendo mediante diarios o álbumes de fotografías, hasta que, con la llegada de las redes sociales, se ha vuelto popular compartir toda esa información en Facebook o Instagram. Una práctica cada vez más generalizada en la que el contenido difundido es especialmente sensible, al estar relacionado con menores de edad, y, por lo tanto, no exento de polémica.

Mientras que para algunos el sharenting -anglicismo que proviene de share (compartir) y parenting (paternidad)- no es más que la expresión natural del orgullo de los progenitores por sus hijos, otros no lo ven exactamente así. Para estos últimos, atenta contra la privacidad de los niños y puede acabar dañando la relación entre padres y menores. Más si tenemos en cuenta que algunos han hecho incluso de la exposición pública de sus hijos una fuente de ingresos, convirtiéndolos en auténticas estrellas con millones de seguidores en webs como YouTube.

Menores sobreexpuestos de los que a menudo conocemos importantes detalles de su vida personal, como sus nombres, edad, fecha de nacimiento, dirección, nombre de su escuela o de su mascota, intereses y actividades. Todo ello conlleva evidentes riesgos de seguridad, más allá de los planteamientos éticos.

Derecho a la propia imagen, al honor y a la intimidad de los menores

Qué es el 'sharenting' y por qué deberías pensártelo bien antes de colgar fotos de tus hijos en internet

Según la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantías de Derechos Digitales (LOPDGDD), si el niño tiene 14 años o más tiene que dar su consentimiento para aparecer en las redes sociales, pero si no ha alcanzado esa edad, el que finalmente lo haga o no queda en manos de sus progenitores o titulares de la patria potestad o tutela.

Así las cosas, los expertos recuerdan que el derecho al honor, la intimidad y la imagen de los menores es solo suyo, no de sus padres, por lo que siempre hay que pedirles permiso antes de publicar fotos y vídeos. Si son muy pequeños, hay que preguntarse si les gustaría que se difundieran o les avergonzaría. En caso de no estar seguros, lo mejor es no hacerlo.

Riesgos, problemas y delitos

Los motivos son claros. Cada vez que una foto o vídeo es publicado, se va creando una huella digital del niño, muy difícil de borrar, que le acompañará en la adolescencia y su vida adulta, y que podría causarle problemas (ser, por ejemplo, motivo de burla), y no precisamente porque el menor lo haya elegido.

Además, se corre el riesgo de que ese contenido se pueda viralizar con facilidad y descargarse o almacenarse mediante capturas, por lo que se acaba perdiendo el control sobre él, pudiendo después ser manipulado y empleado para usos indeseados. Hablamos de pornografía infantil, ciberacoso o suplantación de identidad para fraudes en internet. Incluso aunque el contenido se comparta de forma restringida, nada garantiza que no vaya a salir de ese círculo privado.

¿Qué medidas tomar ante el sharenting?

Qué es el 'sharenting' y por qué deberías pensártelo bien antes de colgar fotos de tus hijos en internet

Entonces, ¿qué hacer? Los expertos recomiendan evitar que se pueda reconocer a los menores en la información que compartimos por internet, y no dar datos personales sobre ellos.

Además, a medida que van creciendo, conviene pedirles permiso antes de publicar nada, no solo como muestra de que respetamos su derecho a la intimidad, sino para inculcarles que no deben exponerse en exceso a las redes sociales para proteger su privacidad y cuidar su huella digital.

También es fundamental revisar regularmente las cuentas en redes sociales para comprobar los ajustes de privacidad y ver qué datos se están haciendo públicos, así como desactivar las funciones de ubicación y geolocalización a la hora de compartir las imágenes.

Y siempre, ante la duda, lo mejor es no compartir.

Imágenes: Bermix Studio (Unsplash) | Dahiana Waszaj (Unsplash) | Ryan Fields (Unsplash)

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