Marc Masip: ‘No debemos darle nunca un móvil a nuestro hijo antes de cumplir los 16 años’

Según el estudio Familias hiperconectadas: el nuevo panorama de aprendices y nativos digitales, los menores que estudian secundaria pasan cuatro horas más conectados a internet que estudiando. La adicción a las nuevas tecnologías es un problema real que se controla a través de formación y prevención.

En el Blog de Lenovo hemos tenido la oportunidad de charlar con Marc Masip, psicólogo y experto en adicciones digitales, con un programa pionero desde 2012 para formar acerca del buen uso de las nuevas tecnologías sin que estas destruyan las relaciones personales ni lleguen a crear dependencia.

Masip imparte conferencias prácticamente cada semana en escuelas e institutos de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato, tanto en España como en el extranjero, y ha creado el programa Desconect@. De esta iniciativa de salud mental y otras cuestiones relacionadas con la dependencia de las nuevas tecnologías trata la conversación de hoy, en la que además nos revela las claves para detectar el enganche a las pantallas en fases tempranas.

Adicción a las nuevas tecnologías: algunas de sus claves esenciales

El Blog de Lenovo (EBL): ¿Existe un factor diferencial entre las adicciones a las nuevas tecnologías y de otro tipo?

La diferencia primordial es que las drogas no se pueden utilizar bien, en ningún caso, y la tecnología sí. Si hablamos de adicción per se, hay poca distinción. Da igual a lo que seas adicto, lo importante es reconocer que tus hábitos de conducta te están sentando mal en la vida diaria. En cuanto al tratamiento, hay muy pocas diferencias, y respecto a las consecuencias también, en el sentido de que el adicto a las drogas lo pasa mal tanto él como su familia. Las pantallas nos permiten utilizarlas bien, pero mal usadas tienen las mismas consecuencias negativas que las drogas. Y el principal problema es que, hoy día, no se están utilizando de manera correcta.

EBL: ¿En qué consiste su programa desconect@?

Desconect@ es un centro de salud mental y académico, solo tratamos a adolescentes y familias, pero no a adultos. Tenemos una parte académica para chicos con dificultad de aprendizaje o malestar emocional, donde cursan ESO y Bachillerato, seis alumnos por clase, y tenemos centros de día donde se tratan problemas de salud mental. La especialización es la adicción al móvil, redes sociales o videojuegos.

EBL: ¿Cómo podemos detectar una adicción en fases tempranas?

Más allá de las señales de riesgo, lo más importante es la prevención. No darle el móvil hasta que tú, como padre o madre, no estés capacitado para dárselo y, en principio, nunca antes de los 16 años. Ahora mismo estamos dándole el móvil mucho antes, y su cerebro aún no está preparado ni tiene la suficiente madurez emocional para usar este tipo de herramientas. Puede ser que el padre tema que su hijo se quede sin amigos, excluido de su círculo, al no tener teléfono. En absoluto. De hecho, la adicción a las pantallas desemboca en un mayor aislamiento social

¿Las señales? Pasa mucho tiempo encerrado en su habitación, habla o interactúa mucho tiempo con el móvil (sustituye tareas de obligado cumplimiento por usar el teléfono, como el alcohólico que no va al trabajo debido a su estado), hacerlo en sitios inadecuados o a deshoras, por la noche, un gasto extra comprando megas o accesorios para videojuegos, cambios emocionales y bajo rendimiento escolar y cambios de humor si le prohibimos acceder al móvil, como ira o frustración.

EBL: ¿Cómo contribuye una adicción a las redes sociales a la ansiedad generalizada en jóvenes y adultos con trabajo precario?

Las redes sociales actualmente lo que generan es una dependencia de estar pendiente permanentemente de lo que ocurre, para así no perderse nada. Y esto genera ansiedad,  sobre todo al mostrar una vida que no es la real: el adolescente tiene un nivel ‘X’ de vida y en las redes sociales enseña solo la ‘top version’: la diferencia entre ‘lo que soy’ y ‘lo que muestro en las redes querer ser’ provoca frustración, ansiedad y depresión.

EBL: ¿Qué opina del boom de los NFT y su implicación con los videojuegos y las adicciones, sobre todo en menores?

Los videojuegos están perdiendo un poco su principal propósito, que es el de entretener. La inclusión de compras dentro de ellos los han convertido en, literalmente, máquinas tragaperras que hacen que cada vez haya más adicción, dependencia, y daño a los menores.

EBL: ¿Qué consejos podemos darles a los padres para evitar que sus hijos se conviertan en adictos a las redes sociales?

Que la prevención es éxito. Y cuanto más tarde demos pantallas, mejor. Que seamos conscientes de su valor, de su coste. Es imprescindible hablar en familia de los riesgos y beneficios de las nuevas tecnologías, que exista el diálogo es esencial. Los padres tienen que saber poner límites y normas, ofrecer muchísimas alternativas (deporte, música, teatro, pasear, instrumentos musicales, idiomas…), y en algunos casos prohibir (violencia y pornografía). Hay que estar muy pendiente de los adolescentes. 

Es curioso, que muchos padres afirmaron que, durante la pandemia, sus hijos miraban mucho más el móvil que antes, y eso no es cierto. Simplemente, ahora estaban más pendientes de ellos al estar todo el tiempo en casa. 

EBL: ¿A qué edad es plausible darle un móvil/PC/dispositivo capaz de conectarse a internet a un niño?

Antes de los 16 años el cerebro no está desarrollado para la utilización de una herramienta tan bestia como el móvil. No ha recibido formación, ni los padres saben cómo explicarle de qué va el tema. Lo segundo, porque no lo necesita antes para nada. Ni para tener amigos, ni por su seguridad (¿acaso si secuestran a tu hijo el secuestrador te va a enviar su ubicación en tiempo real?). En definitiva, no existe una necesidad real de que antes de los 16 años tu hijo deba tener un teléfono móvil. El propio WhatsApp no permite su uso a menores de 16 años. 

adicción nuevas tecnologías

EBL: En las charlas que ha impartido en institutos, ¿qué es lo que más le preocupa a los jóvenes en relación con las nuevas tecnologías? ¿En qué punto ellos adquieren conciencia de que pueden ser adictos? ¿Qué es lo que les hace caer en la cuenta?

Bueno, lo primero que me plantean es cómo poder utilizar el móvil sin que sus padres les llamen la atención (risas). Lo que veo en las charlas es, primero, que los chicos tienen mucha resistencia inicial a dejar de utilizarlos, son incapaces de ver el lado negativo de las pantallas. Cuando con argumentos les explicas qué cosas están bien y mal de usar las pantallas, les encanta. Entran en un estado de reflexión bestial y abordan temas como el bullying. Pero claro, luego llegan a casa y reciben en el móvil un input que les causa que lo miren, y la dependencia es tan potente que supera el mensaje que se les transmite en charlas.

Un chaval se da cuenta de que tiene un problema con las pantallas cuando quiere dejarlas y no puede, cuando se da cuenta de que está fallando algo en su vida, señales de riesgo que las identifica como personales.

EBL: ¿De qué manera debe el Estado intervenir en toda esta problemática?

Es imposible solventar este problema sin leyes estatales reales que rijan el uso de las nuevas tecnologías, para impedir que, por ejemplo, un niño de ocho años pueda ver porno o apostar en internet. Y es esencial también que existan cursos formativos a educadores, padres y familias y sanitarios para poder educar a los niños en el buen uso de las pantallas.

Imágenes | Marc Masip

 

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