El cohete que va de Elche al espacio, así es la start-up aeroespacial PLD Space

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En el Parque Científico de Elche (Alicante) está haciéndose realidad una empresa bastante inusual en España, una start-up aeroespacial dedicada al desarrollo de tecnología para realizar lanzamientos suborbitales y orbitales de nanosatélites y pequeñas cargas. Así se define PLD Space en su página web, en la que cuentan las líneas maestras de su proyecto.

¿Pero cómo se pone en marcha un proyecto de este tipo en Europa y, más en concreto, en España? Nosotros hemos hablado con Raúl Torres, co-fundador, junto con Raúl Verdú, y CEO de PLD Space, para que nos cuente cómo surgió la idea, en qué estado se encuentra el proyecto y a qué va a dedicarse la empresa cuando esté a pleno rendimiento.

¿Qué hace exactamente PLD Space? ¿A qué os dedicáis?

Nosotros somos una start-up del sector espacial que estamos desarrollando un cohete para prestar servicios comerciales de acceso al espacio. Estamos desarrollando un cohete que pueda poner en órbita satélites pequeños y experimentos científicos.

¿Cómo se os ocurrió la idea de montar esta start-up?

Habíamos visto que, con el paso del tiempo, la tecnología se hacía cada vez más pequeña, había una miniaturización de la tecnología. El ejemplo es el teléfono móvil; hace quince años, los teléfonos eran un ‘ladrillo’ y, a día de hoy, son algo muy pequeño, muy versátil y funcional. Y en el campo del espacio ocurría lo mismo, los satélites cada vez se hacían más pequeños. Sin embargo, los lanzadores, los cohetes que hay para lanzarlos, siguen siendo muy grandes, del tamaño de un edificio entre 15 y 20 plantas. A nosotros se nos ocurre la idea de que debería de existir un cohete pequeño dedicado a ese segmento del mercado que, a día de hoy, no tiene oportunidades reales de poder volar al espacio de una manera frecuente y accesible.

Un lanzador adaptable

Modelo de Arion 1, el cohete suborbital.

Modelo de Arion 1, el cohete suborbital.

En el diseño de vuestro cohete, ¿qué idea tenéis? ¿Sería parecido a esos misiles reconvertidos en lanzadores o sería otra cosa diferente?

El tema de los misiles reconvertidos es algo ante lo que nosotros estamos totalmente en contra porque la tecnología tiene una serie de handicaps de cara a la prestación del servicio. En primer lugar, son extremadamente costosos, son muy caros, porque la tecnología militar es muy cara. Por otro lado, la tecnología es desechable, y eso hace que impacte directamente sobre el precio final que el cliente paga para enviar algo al espacio.

Y luego, operativamente son extremadamente caros, a nivel logístico, porque al final un misil es armamento, es explosivo y es algo muy complicado de mover. En nuestro caso, estamos desarrollando la tecnología desde cero para que sea perfectamente adaptable a las necesidades del cliente, por un lado, que sea reutilizable y, por tanto, eficiente en costes en el servicio, y por otro lado, que esté más adaptada a las necesidades actuales del mercado, también.

Al fin y al cabo, consiste en desarrollar un nuevo producto, un nuevo cohete, desde cero, pero con una serie de ventajas. Por ejemplo, no utilizamos tecnología derivada de misiles, sino que utilizamos combustible líquido en lugar de combustible sólido. Es la principal diferencia del proyecto. Para que te hagas una idea, el combustible sólido de los misiles es como la pólvora de alto grado, y en nuestro caso usamos queroseno de aviación y oxígeno líquido, que es algo muy maduro y muy disponible incluso a nivel industrial.

¿Qué tamaño tendría el lanzador que estáis desarrollando?

Estamos desarrollando dos lanzadores, uno para prestar servicios suborbitales de acceso al espacio, que significa subir al espacio y luego volver a la tierra, como si fuera un vuelo parabólico. Este cohete mide diez metros de altura, y algo más de medio metro de diámetro. Y luego, el cohete orbital, el que permitiría poner satélites en órbita, tiene un tamaño de unos veinte metros, y 1,2 en diámetro.

¿Desde dónde los lanzaríais?

Hay una base militar en Huelva, El Arenosillo, se llama, que pertenece al Ministerio de Defensa y es el sitio desde el que efectuaríamos los lanzamientos.

Suelen buscarse lugares de lanzamiento próximos al ecuador para aprovechar el movimiento de rotación de la Tierra y hacer que los satélites lleguen antes a la órbita. ¿Es algo que os preocupa?

No porque, en nuestro caso, no era del todo fácil encontrar una base de lanzamiento que estuviera cerca del ecuador. El Arenosillo sigue sirviendo, así que lo que haremos es que el cohete tenga que llevar un poco más de combustible para suplir justo lo que comentas, el hecho de que no lo lancemos hacia el este, sino que lo tenemos que lanzar hacia el oeste y que estemos un poco más arriba en latitud. Eso realmente no es un problema, porque se puede solventar desde el punto de vista de la propulsión del cohete.

Un proyecto diferente en España

Vuestra start-up es un tipo de empresa que en España no parece muy habitual.

No, somos la única empresa en Europa que estamos desarrollando un cohete, un lanzador dedicado para el segmento de los pequeños satélites. Y luego, también, somos la única de todas las que existen que ha conseguido desarrollar tecnología, probarla, y llevar a cabo un proyecto nacional de I+D y terminarlo. En ese sentido, marcamos la diferencia con el resto porque somos la única que ha dado ciertos pasos, a nivel estratégico, de cara al desarrollo tecnológico.

¿Por qué crees que no hay más empresas como la vuestra, o que nadie más ha intentado algo parecido?

Por varios motivos. En primer lugar, existe una barrera de entrada tecnológica extremadamente compleja. Llevar a cabo un proyecto como el nuestro, por ejemplo, cuando nosotros decidimos desarrollar el primer motor cohete de combustible líquido que se ha hecho en España, y el primero en Europa reutilizable, para fines de pequeños lanzadores, nos encontramos con el problema de que no teníamos donde probarlo.

No existía una instalación para poder probar este tipo de tecnología. Nosotros hemos tenido que construir nuestras propias instalaciones desde cero en el aeropuerto de Teruel. Una de las barreras tecnológicas bastante fuertes es que, cuando tú desarrollas un motor cohete, te encuentras con el problema de que en España no hay un sitio donde poder probarlo. No existe la infraestructura, puesto que nunca antes se ha desarrollado la tecnología.

Banco de ensayos para probar tecnología de propulsión en España, ubicado en el Aeropuerto de Teruel.

Banco de ensayos para probar tecnología de propulsión en España, ubicado en el Aeropuerto de Teruel.

Entonces, nosotros hemos tenido que construir nuestras propias infraestructuras para poder probar nuestro propia tecnología. Luego, obviamente, las necesidades financieras también son bastante elevadas. De hecho, en una start-up del sector internet, que la montan entre tres cuatro y deciden desarrollar un producto, con unas necesidades financieras de entre 50.000 y 100.000 euros, como mucho, puedes tener una primera versión beta de un software y empezar a vender. En nuestro caso, el producto mínimo viable, que era demostrar un prototipo de motor cohete y las instalaciones, ya era un millón de euros. La técnica era compleja, pero la barrera financiera es también muy compleja.

Volviendo a lo que comentabas sobre la miniaturización de la tecnología, ¿qué sector, dentro del espacio, crees que se está viendo más beneficiado por la aparición de nanosatélites, por ejemplo?

Realmente, hay diferentes partes que son importantes, que desde el punto de vista del mercado, son relevantes y conviene tenerlas en cuenta. Por un lado, la miniaturización de la tecnología y el uso de los satélites pequeños permite la explotación comercial de datos que vienen desde el espacio, por ejemplo, a nivel de observación terrestre. Éste es uno de los campos que está creciendo bastante.

Y luego, también, está la parte de conectividad. De hecho, la gran mayoría de constelaciones de satélites, del Internet of things, de satélites pequeños que se quieren lanzar al espacio formando constelaciones, son para conectividad y para telecomunicaciones. Y hay un gran número de constelaciones que se quieren lanzar para observación terrestre. Pero luego, también, se están haciendo muchos para el tema de Internet of things, comunicación entre diferentes partes del mundo. Por ejemplo, en el tema de ciudades inteligentes, incluso gestión de drones, dar cobertura telefónica y de internet en tiempo real a nivel global, todo eso se puede hacer con pequeños satélites y se está empezando a desarrollar esa tecnología.

Los plazos de PLD Space

¿Ese es el hueco comercial en el que vosotros queréis entrar?

Claro. Nosotros lo que queremos es, de toda esa tecnología que se está desarrollando y que se tiene que lanzar al espacio, ser quienes la lancen al espacio.

¿Por qué decidisteis entrar en el sector espacial? ¿Había algo que os atraía especialmente o la vida os fue llevando por ahí, como si dijéramos?

Creo que nos fue llevando la vida a meternos en esto. A los dos promotores siempre nos ha gustado el sector, vimos que de verdad había una oportunidad de hacer cosas diferentes y cambiar un poco las reglas del juego en Europa, de lo que se está haciendo hasta ahora, y encontramos a las primeras personas en el equipo, con las cuales confiamos en que el proyecto pudiese salir adelante y llevarse a cabo. Y así fue como comenzamos.

¿Qué plazos os habéis marcado para que el proyecto se haga realidad?

Ahora estamos cerrando la ronda de inversión, queremos tener una ronda de inversión para antes de junio del año que viene. Serían seis millones de euros de inversión privada que nos permitiría, apuntalándolo también con financiación pública, llevar a cabo el primer vuelo comercial del cohete Arion 1, que sería el lanzador suborbital. Nos hemos marcado ese primer hito de lanzamiento para mediados del año 2018, y del cohete grande, a mediados del año 2020. Al final, depende un poco de las necesidades financieras, de cuándo y cuánto consigues de dinero. Si consigues un buen inversor que ponga mucho dinero en la compañía, puesto que es una compañía que va a generar una gran rentabilidad y va a diversificar la industria como la conocemos hoy en día en nuestro país, genera atractivo para inversores privados. Esta repercute en que cuanto más dinero ponga antes un inversor, antes puede llegar a mercado, antes se puede llegar a lanzar.

Fotos y vídeos | PLD Space

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