Alan Turing: la homofobia nos hizo perder a un genio

El 7 de junio de 1954, con apenas 41 años, un joven Alan Turing se quitaba la vida al no soportar seguir viviendo en una sociedad incapaz de admitir su existencia. Y es que este británico, considerado uno de los padres de la ciencia de la computación y de las personas más influyentes en inteligencia artificial (IA), lógica, filosofía, biología y media docena de campos más, también era homosexual.

Índice

Quién fue Alan Turing
La importancia de Turing

Turing versus Hitler
Detenido por ser homosexual
Si Alan hubiese vivido

¿Quién fue Alan Turing y cuáles fueron sus orígenes?

Alan Turing nació en Reino Unido el 23 de junio de 1912. A los seis años ya mostraba características propias de un genio, y con apenas ocho montó un pequeño laboratorio de química en la casa de sus padres. Las asignaturas técnicas se le daban bien, y tenía cierta predisposición a clasificar las normas sociales de la época (hoy consideradas conservadoras) como absurdas.

Apasionado por los estudios, su primer día en el internado donde llegó con 13 años coincidió con una huelga de transportes, pero estaba tan interesado en acudir que recorrió 96 kilómetros pedaleando. No dejó de ganar premios matemáticos durante su adolescencia, ni de jugar con la química. A menudo ni siquiera necesitaba haber estudiado algún método para aplicarlo.

Sus estudios de computación se iniciaron en la universidad, e incluso le llevaron a ser profesor del King’s College. Fue en este centro educativo en el que desarrolló la mayoría de sus trabajos de alcance mundial.

La importancia de Alan Turing

Alan Turing era una persona ecléctica y diletante, es decir: sentía auténtica pasión por materias (entonces) separadas, como la programación, el cálculo o la física, entre bastantes otras. Es por ello que resulta imposible abreviar la carrera científica y filosófica de este genio en pocos párrafos. Ni siquiera abarcar una sola de las ramas de estudio que revolucionó. Dicho esto, merecen especial atención varios trabajos:

¿Pueden pensar las máquinas?

pueden pensar las maquinas

En 1950, Alan Turing publicó un artículo revolucionario y muy atrevido titulado Maquinaria computacional e inteligencia. El núcleo del artículo partía de una pregunta que aún no tiene una respuesta única: “¿Pueden pensar las máquinas?”. Las ramificaciones de esta pregunta abarcan aspectos éticos o legales, además de ingenieriles.

Hoy está relativamente admitido que cabría la posibilidad, en el futuro, de que las máquinas pensasen en caso de llegar a cierto nivel de complejidad, retroalimentación y alcance. Métricas que, por descontado, pocos se atreven a aterrizar. El artículo dio lugar a la prueba de Turing.

La prueba de Turing

¿Y qué es la prueba de Turing? Se trata de un método que parte del juego de la imitación y que trata de averiguar si una máquina puede pensar o solo puede fingir que piensa (y en qué grado). Hoy considerada incompleta y algo básica, sentó los precedentes de la filosofía y ética aplicada a aparatos, sistemas expertos e inteligencias artificiales. E influyó a todos sus colegas, aunque algunos nunca lo admitirían.

Descifrando Enigma: Turing contra Hitler

Fuera del ámbito teórico, Alan Turing es mundialmente famoso por lograr descifrar la máquina nazi Enigma, que generaba códigos encriptados. Durante la Segunda Guerra Mundial, el MI6, el servicio secreto de inteligencia británico, reunió a un pequeño equipo de expertos para interceptar los mensajes alemanes. Turing fue uno de ellos.

En vista a la evidencia recogida años y décadas después, parece poco probable que la guerra hubiese acabado tan rápido sin Bombe, la máquina de Turing que luchó y ganó contra el dispositivo de Hitler. Ni siquiera queda claro si el conflicto habría resultado como lo hizo sin la ayuda de las matemáticas y la computación.

bombe la maquina de turing

Detenido por ser homosexual

Alan Turing alteró el curso del mundo, y luego el mundo alteró su curso. A pesar de ser el creador de la inteligencia artificial, de haber sentado las bases de la ciencia cognitiva moderna o ayudado a la neurociencia a avanzar hacia un nuevo modelo para entender el cerebro, este genio pasó sus últimos dos años atormentado por una sociedad que ni le comprendía ni pretendía hacerlo.

En 1951 Turing era elegido miembro de la Royal Society de Londres, pero un año después la policía descubrió que era homosexual. Por aquel entonces, en la sociedad inglesa la homosexualidad aún era considerada delito. A pesar de su defensa, el gobierno le castró químicamente y le obligó a recibir un tratamiento hormonal que le causaba graves daños.

Así, sus últimos dos años de vida fueron de sufrimiento continuo y angustia. Uno de sus mayores miedos, si se exceptúa el miedo a palizas y el rechazo social, era que su obra se perdiese en el tiempo y la humanidad retrocediera por esconder su trabajo. Algo que, por cierto, ocurrió en parte. Desgraciadament,e tras muchos meses de desesperación y aislamiento académico, se quitó la vida.

¿Qué hubiese pasado si Alan Turing hubiese sido aceptado?

Turing dejó la mitad de sus investigaciones aún abiertas. Obviamente, no es posible determinar qué hubiese pasado si el entorno social de entonces hubiese sido más abiertoa lo diferente.

Lo que sí parece evidente es que Alan Turing podría haber pasado décadas innovando en disciplinas tan variadas como la robótica, la física, la filosofía o la computación. Hacia 1950 la esperanza de vida media en los países ricos como Inglaterra superaba los 70 años, así que tres décadas más de vida de este genio habrían supuesto algún cambio con casi total seguridad.

Trasladando este razonamiento, cabe preguntarse cuántos genios y avances estamos dejando pasar en la actualidad por la aún vigente persecución social no solo a personas homosexuales, sino también a determinadas etnias, a las mujeres o a las personas racializadas o trans.

 

Más en el Blog de Lenovo | De Her a Black Mirror: las mejores películas y series sobre tecnología de la última década

Más en el Blog de Lenovo | ¿Cómo de cerca estamos de construir un cerebro tecnológico?

Imágenes | Alan Turing, Piron Guillaume, Messybeast

Etiquetas: