Ana “Anouc” Oliveras: “Creo que es necesaria una educación en eSports desde la infancia”

Ana “aNouC” Oliveras ha sido durante muchos años un referente femenino del gaming en nuestro país. Fue la primera persona en fichar por un equipo extranjero y, durante su carrera como jugadora de Counter-Strike, estuvo en equipos como SK, Fnatic, x6tence o redCode.

Sin embargo, y aunque la parte de jugar siempre ha sido su favorita, aNouC también ha tenido, y tiene, una importante presencia en la parte empresarial de la industria. Fundó BadGirls clan, trabajó para Nintendo y creó el importante club español Atlantis, que más adelante se fusionaría con Baskonia. En 2017 fichó como Product Manager de ESL Masters España y actualmente es la directora de todas las ligas nacionales de ESL a nivel internacional.

Para quien no lo sepa, Ana, ¿cómo empezaste en todo esto?

-Ahora a lo mejor suena como de hace cien mil años ¿no?, pero cuando aparecieron los cibercafés y tal, era como que los juegos daban esa posibilidad, de dar un pequeño salto y de poder pasar de ser aficionada a poder jugar contra otras personas de forma online. Permitían mucha más comunidad y posibilidad de competición. Recuerdo que estaba una vez en un cibercafé y vi que la gente estaba ahí jugando y claro, para ellos era como tan normal, pero para mí era alucinante y pensé: quiero jugar. Ese fue el flechazo inicial.

Seguidamente me instalé el juego, me puse a competir y dije: “yo de aquí no salgo hasta que no sea muy buena”. Con CS:GO me costó mucho más engancharme porque me gustaba mucho el Quake… pero fui realista; ya no había casi nada para competir, no había eventos, los equipos ya no estaban igual, etc. Entonces dije: “venga, vamos a darle una oportunidad al Counter que parece que está poniéndose de moda”, y lo hice de la forma más rara posible. La gente normalmente se pone a jugar al juego y luego ya se hace bueno y se profesionaliza. Yo lo que hice fue montar un torneo de chicas online, haciendo de ojeadora, y de todos los equipos elegí a las 5 que me parecían mejores. Las fiché y le dije a SK que las tenían que tener en su equipo, que iba a ser el mejor conjunto femenino y bueno, por entonces fue el mejor que hubo en Counter. Yo no estaba jugando, era como la sexta, pero estaba con ellas; viajé con ellas, que ahora suena a algo súper normal también, pero en aquel momento no había patrocinios, tenías que pagártelo tú. Fue la manera más rara de empezar pero la mejor para aprender con las mejores.

¿Cómo es ser mujer en un mundo “de hombres”, como suelen decir del gaming? Esta puede parecer la típica pregunta, pero en tu caso es bastante diferente porque empezaste en esto hace 20 años cuando la situación, en términos de igualdad, era bastante más complicada, ¿no?

-Totalmente. Ahora hay mucho más ruido, se lucha mucho, pero es verdad que hace 20 años la cosa era más complicada todavía. Muchas veces se me pone como pionera, y realmente lo fui sin darme cuenta en parte. Cuando jugaba a Quake decidí empezar a competir y me busqué la vida para encontrar un patrocinio, para salir a un equipo de fuera y viajar… La primera vez que quise entrar en un equipo de Quake -había como 2-3 equipos muy buenos en España- y me postulé, su primera oferta no fue de jugadora. Me pusieron en el staff, tipo secretaria. Luego lo piensas y dices «jolín, vaya torta tenían, ¿no?» pero ellos lo hicieron con muy buena fe inicialmente. Gracias a eso aprendí mucho a cómo gestionar a los jugadores, porque estaba muy pendiente, y a la vez aprovechaba para aprender de ellos. Fui rascando de donde podía.

Era complicado, pero es que realmente así era todo: poder viajar, competir e incluso jugar; al principio no podíamos ni jugar bien, no teníamos conexiones potentes para jugar con nadie fuera de España… Siempre ha sido complicado. Tampoco existía todo el tema streamings, programas de voz como Discord… No sabías si jugabas con una chica, con un chico o qué. De hecho, si eras muy buena y estabas ganando te decían: “no puedes ser chica”… y tampoco tenías forma de demostrarlo. Hablando de ahora, al CS:GO he jugado menos los últimos dos años por trabajo y tiempo, pero un día que me dio por ahí entré a jugar, en 2018, abrí la boca para decir no sé qué y lo primero que sonó fue: “oh una chica, una chica”. Es increíble que estemos en este nivel todavía. Me fui. Fueron tan pesados que me marché de la partida.

Entonces, podríamos decir que hoy en día la situación ha cambiado pero que aún nos queda mucho camino por recorrer, ¿no?

Eso es, todavía falta. Yo creo que tiene que partir de una base educacional que aún no hemos logrado. Igual nosotros ya educaremos a nuestros hijos de otra manera y serán más respetuosos, pero de momento… internet es un sitio maravilloso aunque a la vez peligroso en el sentido de que la gente que juega no ve las consecuencias que tienen las cosas que se dicen, que se hacen, que se postean… no sabes cuánto ni cómo le está afectando a la persona que está al otro lado de la pantalla.

Siguiendo con tu carrera profesional ¿qué te supuso a nivel personal todo el tema de fichar por SK y de crear el BadGirls Clan?

Lo de conseguir salir a competir fue por el año 2000 o incluso antes, no me acuerdo del todo. Me llegó una oferta de SK donde me decían «mira, si eres chica, de verdad queremos que entres a formar parte de nuestro equipo de Quake». Llamé a varias puertas y esos chavales vieron las posibilidades y dijeron «venga, te pagamos el viaje, te vas a Francia a competir, a llevar nuestra camiseta». Me dieron ese dinero, pude ir al evento, conocí a la gente de SK –que, por cierto, el entonces CEO de SK sigue siendo mi jefe a día de hoy, ahora en ESL-. Y nada, conseguí ese patrocinio que me dio ese título de pionera y a partir de ahí seguir luchando.

Lo de BadGirls salió de otra manera. Como estaba de secretaria (risas), pensé: “bueno, pues voy a buscar chicas para jugar con ellas, hacer un poco de piña y hacernos fuertes”. En España encontré a algunas y me empecé a animar y monté una web muy cutre en HTML, fiché jugadoras en todas partes… y fue creciendo hasta que tenía squads en todo el mundo. A día de hoy no he visto cosa igual. A lo mejor había un torneo y jugaban BadGirls Polonia contra BardGirls España, y estaba orgullosa. No conseguí nada, ni un duro ni nada pero… feliz. Cuando empecé a CS:GO cada vez jugaba más horas y era más profesional, así que fui dejando en segundo plano el proyecto de BadGirls. Considero que para aquel entonces fue un buen punto de partida para muchas jugadoras e incluso hizo las veces de grupo de ayuda, de academia.

También fuiste uno de los primeros fichajes de Fnatic cuando estaba naciendo, y a día de hoy es uno de los equipos europeos más importantes. ¿Cómo se consigue eso?

El CEO de Fnatic era amigo mío, solíamos jugar online y de pronto me dijo “voy a montar un club” y le dije “uff, vaya trabajazo que se te viene”. Me enseñó el logo, que sigue siendo el que hay hoy. No le convencía el naranja y me acuerdo que le dije que me molaba mucho. Tenían un león de mascotilla, que nunca más usaron pero que tengo en mi casa. El primer equipo de Counter que montaron fue un equipo femenino del que yo era capitana. Fuimos a un evento en París y nuestro equipo, que estaba formado por tres españolas, una alemana y una sueca, lo hizo estrepitosamente mal. Due un desastre, aunque disfrutamos. Fue otra experiencia de la que aprender. Sin duda, es increíble lo grande que se ha hecho el club y sobre todo cómo ha crecido a nivel de marca.

Un poco más adelante te metiste de lleno en la parte empresarial creando el equipo Atlantis, que más tarde absorbería el club Baskonia. ¿Cómo viviste todo ese proceso?

El proceso fue relativamente fácil. Hoy en día cuando la gente me dice: «quiero fundar un club» yo le digo: “mira, mejor no lo hagas” (risas). Mi consejo sería sumar en otro equipo o club, sale mucho más a cuenta que crear uno de cero porque es muy complicado. De todas formas tuve suerte. Por aquel entonces estaba en Nintendo, ya en Alemania, y me contactó alguien por Facebook. Resultó ser el CEO de una empresa que hacía periféricos, Mars Gaming, y me dijeron que estaban interesados en crecer, en meterse en los eSports y ser una marca referente en España.

Me hicieron una oferta y me motivó mucho la idea de hacer algo desde cero, tener un lienzo en blanco. Ya llevaba casi 6 años en Nintendo y necesitaba algo nuevo, estaba muy acomodada y no estaba en los eSports de la misma manera que antes… y acepté sin saber muy bien hacia dónde íbamos. Tocamos el tema de los periféricos, creamos incluso una línea solo para gaming… pero el verdadero objetivo que había en ese trabajo, y que era lo que a mí de verdad me motivaba, era el «vas a crear desde cero el club que tú siempre has querido tener, pero con el soporte que te vamos a poder dar nosotros».

Fue un salto a la piscina total, ¿no?

Total. Además todo esto nos pilló justo en el momento en el que empezaba a hacer falta cerrar legalmente todo el tema de los patrocinios y de los contratos con jugadores. Como el sistema todavía no estaba preparada del todo tenías que encontrar la fórmula y eso fue complicado. Pero la experiencia estuvo genial, me encontré con todos esos problemas pero pude ir solucionándolos y aprendiendo. Atlantis pronto tenía equipo de Counter, de League, de Hearthstone… El principal objetivo era que el equipo tuviera presencia en las principales ligas nacionales en menos de un año, y lo conseguimos. Baskonia, que era de la región -concretamente de Vitoria- y otros clubes comenzaban a interesarse por entrar en el sector y acercarse al público joven, así que tuvieron fácil hablar con nosotros y dar los siguientes pasos. Fue como darles las llaves y decirles “tomad, esta es vuestra casa. A partir de aquí lo gestionáis todo vosotros”.

¿Y qué tal llevaste lo de dejar de jugar profesionalmente para crecer empresarialmente?

Fue un proceso duro, coincidió justamente con el inicio de Atlantis. Yo hasta ese momento jugaba. De hecho, el primer equipo de Counter fue el mío propio. Jugaba con otras chicas y fuimos por España a un par de eventos. Luego ya me tuve que posicionar como CEO y no podía jugar. Fue como “elige qué quieres hacer”. Me dolió, me vi presionada pensando que ya me tocaba, que habían pasado muchos años… digamos que me auto convencí. Pero bueno, en ese momento tomé esa decisión y oye, tampoco me arrepiento: aprendí muchas cosas y estuvo muy bien… aunque siempre me faltaba algo.

¿Dirías entonces que te quedas con la experiencia de ser jugadora?

Sí. Creo que, si pudiera, jugaría toda la vida si fuera algo que pudiera hacer bien. Yo creo que lo de jugar va más por la motivación y no tanto por la edad, pierdes la motivación pensando que estás haciendo siempre lo mismo, el juego va cambiando mucho… o simplemente tienes prioridades nuevas en la vida.

Claro, el juego no será ni parecido ahora que al de hace años. ¿Cómo has visto el cambio del propio Counter?

Si hablamos de Counter, del 1.6 al CS:GO de ahora hay cambios y mejoras pero el juego no cambia tanto como pasa con otros títulos, aunque sí que ha cambiado y lo han ido adaptando. Creo que la gente del 1.6 -igual alguien se me enfada si digo esto- necesitaban muchas más skills. En el juego en general tienes que ser habilidoso pero me da la sensación de que entonces pillarle el tranquillo era más complicado que ahora. Ahora con algunas armas como que te puedes defender mejor sin haber jugado tantas horas. Lo están haciendo más abierto, más accesible, aunque sigue requiriendo mucho trabajo y muchas horas para masterizarlo.

En alguna entrevista has comentado que temes que con la profesionalización y el boom de los eSports lo que mueva a los jugadores sea más el tema económico que el motivacional. ¿Está pasando?

A ver, hay una tendencia a subirse al carro (risas), pero como con todo en la vida. Es algo normal. Eso es lo que a mí siempre me ha dado un poco de miedo. Me viene de la parte más romántica respecto a mi relación con el sector, de cuando empecé. De golpe ver que todo el mundo se mete, que está todo lleno de «expertos»… te das cuenta de la realidad, de la cantidad de gente engañada que puede haber a veces y de cómo eso puede afectarnos como sector. También hay gente que a lo mejor sabe estar en el momento indicado y hacer lo correcto y sin ser el más experto del mundo saber posicionarse y hace algo positivo por la industria… pero hay gente que no. Ese es el miedo que tengo. Una cosa que se oye mucho en empresas como ESL que lleva desde los inicios es la broma esta de «esto lo hacemos por pasión», porque al principio era así pero a veces cuando te quedas muchas más horas trabajando entra alguien y te dice «¿qué?, por pasión, ¿eh?» (risas).

Hablando de ESL, ya llevas bastante tiempo ahí, primero como Product Manager para España y ahora como Head of National Championships. ¿Cuáles son exactamente tus funciones?

Antes me encargaba solo del producto nacional, de España, pero desde ESL se dieron cuenta de que tienen muchos National Championships en todo el mundo pero cada uno está focalizado en sus estrategias regionales y cuesta mucho coordinarlos porque no tenían una figura o punto central que los unificara. Pensaron en mí porque ya había trabajado con ellos. Venía acostumbrada a la forma de trabajar de Nintendo, basada en informar a través de muchas cadenas jerárquicas y esto requería cadenas de comunicación similares. Lo valoré, porque era mucha responsabilidad, me tenía que ir de España, tendría un horario distinto a los de la gente con la que tendría que trabajar en algunos países, no había modelo previo ni referente…

Entonces había que decidir de cero todo. Ahora mismo tengo en cuenta la parte de producto a nivel global, también intento tener reuniones con todos, estar pendiente y tener una visión global sin olvidar la importancia de cada producto a nivel local. Son tantos puntos para una sola persona… (risas). Pero bueno, todo lo que sea aprender cosas nuevas… A veces considero que es mucho trabajo para una sola persona pero me lo tomo con filosofía y sigo adelante.

Y enseñarlas, ¿no? Porque también eres profesora en varios programas de formación relacionados con los eSports. ¿Qué tal ves la oferta educativa?

He tenido la suerte de haber recibido un montón de propuestas en los últimos años; clases, cursos, masters, masterclass, charlas, mesas redondas… y tengo que seleccionar. Siempre intento buscar que sea una formación lo más completa posible, que lo que se les ofrezca -no solo lo que les cuento yo- sea enriquecedor. Intento ver de qué va el curso, qué profesores tienen, cuánto vale -hay algunos que igual me parecen excesivos para lo que les voy a dar yo-…

Y respecto a mi opinión sobre el tema, veo que es necesaria una educación, pero una que parta desde la infancia. El contenido que doy yo es ya más una educación preparada para gente que ha estudiado “x” y quiere saber de eSports o que se quiere especializar en ellos dentro de su rama de conocimiento. Son dos caras distintas de la educación. Una es una formación educativa genérica, que incluye el mundo de los videojuegos y los eSports. La otra ya es una formación más específica. Siempre les pregunto a los alumnos de dónde vienen, qué han estudiado previamente, porque según quién esté ahí doy también un tipo de clase u otra. Sí que me gusta ayudar y enseñar.

¿Dirías que la industria en España goza de buena salud?

Yo creo que sí, no solo en España sino en general. Pero es verdad que en nuestro país hemos conseguido una industria bastante sana, que respira bien aunque sigan faltando regulaciones (aunque podemos ver los políticos están empezando a asomarse y poner algún tuit sobre el sector).

Dejando eso aparte, creo que está en buen momento y que somos un país que, por nuestra forma de ser, somos muy creativos y nos involucramos mucho. La comunidad de League of Legends, por ejemplo, es súper entregada. Lo que pasa que hay que hablar de esto como industria por un lado y luego ser conscientes de que cada juego tienen una burbuja propia que evoluciona a su ritmo. El Counter tiene otro tipo de público más mayor que no es tan efusivo en las competiciones, que es más comedido en redes pero es muy fiel. Hay matices, pero como industria yo creo que en España se ha llegado a muy buen punto. También hay una serie de clubes que son referente, que están muy asentados, que los números les van encajando… Esto hace unos años era algo muy difícil, llevar un club e intentar hacerlo profesional sin que supusiera muchas pérdidas. Sigo viendo que a los jugadores les falta mucho porque en ocasiones son también streamers y de pronto se encuentran como haciendo dos trabajos a la vez. Además, en el caso de los jugadores «influencers», se crea una dicotomía y no se sabe muy bien si tiene importancia por su buen nivel de juego o por la cantidad de gente que mueve. Creo que en ese sentido todavía falta algún tipo de matiz o regulación.

Tú siempre has sido jugadora de Quake y de CS pero, ¿juegas a algo más actualmente?

Desde que no puedo competir a Counter decidí no tocarlo y me puse a jugar a LoL a tope. Soy oro 4 y estoy en plan “venga, tengo que jugar un poco más hasta que llegue a diamante y luego ya me sentiré bien” (risas). Juego a otro juego porque no puedo competir. Intento hacer algo que no sepa hacer todavía y de lo que pueda aprender. A veces lo pienso y creo que me freno a mí misma. Muchas veces me digo que no puedo competir porque trabajo en ESL… aunque un día me dijeron: “cómo que no, sí que puedes”. Pero, claro, imagínate que la competición es de ESL, si gano la gente dirá que he ganado porque soy de ESL… Me pueden decir que he manipulado grupos o cualquier cosa. Es complicado, y siento que no debo hacerlo. Si juegas otra competición que es de la competencia pues también, dirán “qué hace con la competencia”. Pero bueno yo le echaría las horas que pudiera, soy súper competitiva y me encanta trabajar en equipo, me lo paso genial.

Después de todo esto, ¿dónde te ves a medio plazo?
-Es una buena pregunta (risas). Al ser un poco pionera en el sector y haber tocado tantas cosas tengo la suerte de que siempre me llega alguna propuesta nueva y me gusta escuchar las ofertas y ver cómo respira el sector. Si no la puedo coger, se la paso a la gente que considero válida. En cuanto veo que no es algo para mí, siempre tengo en mente alguien que puede encajar. A la gente con la que me he encontrado y tengo como buena gente, buenos trabajadores, buenos compañeros, siempre intento echarles una mano. Creo que no valoramos lo importante que es trabajar con gente que te pone las cosas más fáciles, que sabe trabajar en equipo, que respeta a los demás independientemente de su cargo. Por eso siempre fomento el trabajo de los que veo que van con la verdad por delante y considero válidos. Aún así, me gusta escuchar ofertas. A veces sale una que te cambia totalmente la vida, como esta. Tuve que venirme a Alemania de nuevo (y todo lo que eso supone a nivel burocrático, de idioma, de clima, perder el contacto con amigos y familiares, etc.). La anterior me trastocó la vida también y me llevó a Vitoria. De todo aprendo algo nuevo y todo aporta grandes experiencias. No me arrepiento de ningún cambio, lo volvería a hacer. Incluso hubiera hecho alguno más. Saltar al vacío es parte fundamental del crecimiento.