¡Por fin! La solución para aprender idiomas podría ser estudiarlos mientras dormimos

Aprender idiomas es un hobby para algunos y un verdadero tormento para otros. Mientras que algunos privilegiados parecen pillar las palabras al vuelo y expresarse con facilidad con poco esfuerzo, otros sufren años y años para hasta poder entablar una breve conversación.

Por suerte, los métodos para aprender idiomas hoy en día no se parecen en nada a aquellos basados en aburridísimos libros de gramática e infinitas listas de vocabulario. Hoy tenemos páginas como Duolingo o Memrise, películas en versión original y chats con profesores nativos.

Sin embargo, es posible que en unos años estas opciones queden también obsoletas. Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Berna (Suiza) ha demostrado que es posible adquirir vocabulario de otros idiomas de la manera más sencilla posible: mientras dormimos.

Una investigación a partir de una siesta

Durante las horas de sueño, nuestro cerebro recapitula y repite todo lo aprendido durante la vigilia. Esta repetición fortalece la memoria e integra la información en lo que podríamos llamar nuestro “almacén de conocimientos”. Es por ello que, muchas veces, aquello que hemos estudiado parece más fresco tras una noche de descanso.

Hasta la fecha, la mayoría de los estudios sobre la relación entre el sueño y el aprendizaje se habían centrado en esta estabilización y el fortalecimiento de conocimientos. Sin embargo, no se había estudiado en profundidad la posibilidad de aprender durante las fases de sueño.

Investigadores de una universidad suiza estudian cómo podemos aprender idiomas mientras dormimos

La idea de que la formación de la memoria no requiere consciencia llevó a Katharina Henke, Marc Züst y Simon Ruch, investigadores de la Universidad de Berna, a llevar a cabo el estudio que puede leerse en Current Biology.

Durante sus experimentos, los participantes escucharon varios pares de palabras mientras dormían una siesta: las primeras en un idioma inventado y las segundas en su alemán nativo. Una vez despertaron pudieron relacionar las palabras entre sí, a pesar de no haber escuchado las primeras nunca antes en su vida.

Así actúa nuestro cerebro

El objetivo del experimento era simple: comprobar si durante el sueño también se procesa información nueva (y no solamente aquello aprendido durante la vigilia). Para ello, examinaron si una persona dormida es capaz de formar nuevas asociaciones semánticas.

Algunos de los términos inventados fueron “tofer” (tecla) y “guga” (elefante). Al despertarse, los participantes pudieron señalar que “guga” hacía referencia a algo grande y “tofer” a algo pequeño.

Para los investigadores, fue interesante fue comprobar qué áreas del cerebro se activaron al recordar este vocabulario. Fueron las mismas que median en el aprendizaje aprendido durante la vigilia. «Estas estructuras cerebrales parecen mediar en la formación de la memoria independientemente del estado de conciencia. Inconsciente durante el sueño, consciente durante la vigilia», señala Marc Züst, co-autor del estudio.

Para aprender, mejor durante el sueño profundo

Cuando alcanzamos las fases de sueño profundo, las células cerebrales van alternando periodos en las que están activas con otros en los que no lo están. Se denominan “estados activos” y “estados inactivos” y se alternan cada medio segundoLos resultados permitieron concluir que los participantes solo memorizaron las palabras cuando las escucharon durante los estados activos. Y, además, cuando se repitieron al menos dos, tres o cuatro veces. Es decir, cuando escucharon más de una vez por estado activo la relación de palabras “guga – elefante” o “tofer – llave”.

Un estudio de la Universidad de Berna (Suiza) revela cómo aprender idiomas mientras dormimos.

Izquierda: la actividad eléctrica del cerebro se registra mediante electroencefalografías en el laboratorio del sueño de la Universidad de Berna. Derecha: durante el sueño profundo, las ondas cerebrales alternan entre fases activas (en rojo) e inactivas (en azul). Imagen: Simon Ruch / Marc Züst, Universidad de Berna

El hipocampo también se activó cuando los participantes intentaron recordar las asociaciones aprendidas durante su siesta. También llamó la atención de los investigadores, pues es una estructura cerebral esencial para el aprendizaje asociativo mientras estamos despiertos.

Ritmo de aprendizaje

Los resultados obtenidos por los investigadores de la universidad suiza parecen sentar las bases para investigar métodos de aprendizaje inconsciente. «Podríamos refutar que el aprendizaje sofisticado sea imposible durante el sueño profundo», señala Simon Ruch, co-autor del estudio.

Hasta el momento se ha probado solamente con pares de palabras, por lo que surge la duda de hasta qué punto se podría adquirir un buen nivel de un idioma de esta forma. «En qué medida y con qué consecuencias se puede utilizar el sueño profundo para la adquisición de nueva información será un tema de investigación en los próximos años», agrega Katharina Henke, tercera co-autora.

Investigadores que analizan cómo podemos aprender idiomas mientras dormimos.

De izquierda a derecha: Marc Züst, Simon Ruch y Katharina Henke. Foto: Tom Willems, Universidad de Berna

Otra de las lecturas del estudio es, señalan, que el sueño no es un estado mental totalmente separado del entorno. Todo parece indicar que el cerebro es más receptivo a los estímulos externos de lo que creíamos, incluso durante las etapas de sueño profundo.

Lo cual abre un nuevo interrogante: ¿qué sucedería si usásemos el tiempo de sueño para aprender y no para descansar? Es posible que, al forzar al cerebro a adquirir nueva información, este deje de procesar la que asimiló durante el día. Estas cuestiones quedan en manos de los investigadores. Pero, por el momento, podemos seguir soñando con que algún día podremos aprender alemán, ruso o chino mientras dormimos.

Imágenes | Unsplash/Elizabeth Lies, Unsplash/Alice Moore, University of Bern

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