El fenómeno Fortnite enciende la mecha de la polémica. ¿Son violentos este tipo de juegos?

El juego de Epic Games está cosechando una popularidad imparable. Tanto jóvenes como adultos disfrutan diariamente de Fortnite en alguna de las plataformas para las que está disponible. Hace poco os contábamos las claves de su éxito pero, como era de esperar, no todo podían ser halagos.

La polémica se ha desatado debido a las declaraciones del psicólogo  americano Leonard Sax. El experto en salud mental afirma que Fornite es un juego especialmente negativo. “Jugar a videojuegos en los que el objetivo es matar a gente, como Fortnite, a la larga desensibiliza a los jugadores de la violencia”.

¿Influye la violencia de los videojuegos?

Sax defiende sus palabras alegando que el objetivo del juego es el de matar a otros ‘humanos’. Sin embargo, cabe destacar que, a diferencia de otros juegos, Fortnite no es tan explícito. No hay desmembramientos, sangre ni lenguaje soez; en el juego se huye del realismo apostando por una estética más cartoony. No hay más que pararse a observar una partida. Huevos que explotan, granadas que te ponen a bailar, personajes con un tomate en la cabeza… Esto lo diferencia de títulos como Call of Duty o Grand Theft Auto.

Algunas de las Skins disponibles en Fortnite.

Algunas de las Skins disponibles en Fortnite.

El psicólogo destaca que la exposición repetida a juegos violentos puede hacer que los niños se vuelvan insensibles hacia la misma. Aun así hay que tener en cuenta que los videojuegos no son la única influencia a la que los niños se ven expuestos (como explicaba Anderson en 2017). Los ambientes en los que se mueven, la exposición a otros medios, el entorno familiar e incluso sus grupos sociales de referencia influyen activamente en su comportamiento.

El caso de Fortnite no es diferente al de los demás videojuegos. No falla el hecho de jugar, sino la cantidad de tiempo que se pasa frente a la pantalla y lo en serio que se lo tome el niño. Son los padres los responsables de este punto. Una exposición prolongada a este tipo de juegos puede acarrear comportamientos negativos. Pero también una exposición prolongada a malos ambientes, palabras de odio, comportamientos sexistas, racistas… La clave se encuentra en enseñar al niño a diferenciar la realidad de la ficción y a controlar el tiempo que pasa delante de la pantalla.

Un futuro gamer

Sax incide en que Fortnite se está convirtiendo en un fenómeno completamente obsesivo.  “Los padres deben tener el coraje de decir “esto no es algo bueno”. Los niños necesitan aprender habilidades cara a cara. Necesitan ser físicamente activos y preferiblemente fuera de casa. Necesitan dormir bien por las noches. Un niño obsesionado con Fortnite muy probablemente no estará haciendo dichas cosas”.

El psicólogo ha plasmado su preocupación acerca del futuro de los jóvenes amantes de este tipo de videojuegos. Explica que la obsesión por el título les priva de desarrollar sus habilidades sociales fuera de casa e incluso de poner en peligro su futuro profesional. La realidad parece ser, sin embargo, una muy diferente.

El competitivo de Fortnite está cada vez más cerca, lo que significa que no está lejos de convertirse en un eSport. El mundo de los deportes electrónicos está en auge y los jugadores profesionales cuentan con cada vez mejores condiciones laborales y mayor reconocimiento social.

Sax se mantiene con que “ningún niño nace queriendo ser un gran científico, compositor, maestro o emprendedor. Necesitan aprender algo más sobre el alcance de los humanos a parte de lo que ven en un videojuego como Fortnite”. Sin embargo, un amante de Fortnite podría dar el salto y convertirse en un profesional… O incluso lanzarse a la piscina y crear su propio equipo competitivo.

 

Voluntad de prohibición

Leonard Sax no es el único que ve Fortnite como un fenómeno peligroso. En Inglaterra y EEUU se ha comenzado a recoger firmas a través de varias campañas creadas en la plataforma Change.org. Estas campañas intentan alertar sobre los supuestos peligros de un juego que consideran adictivo.

Estas peticiones virales están siendo promovidas por padres desesperados, psicólogos como Sax, terapeutas y algún sociólogo. No es la primera vez que se da una situación de ‘obsesión’ por un videojuego. Cuando se lanzó GTA San Andreas, muchos padres pusieron el grito en el cielo; alegaban que el título de Rockstar Games quitaba tiempo en familia e incitaba a los niños a tener conductas violentas en la vida real.

Sin embargo, como comentábamos antes, lo que hace adictivo a Fortnite es muy diferente. Un niño de 12 años cuya madre expresó una preocupación por el enganche de su hijo, contestaba. “Me gusta Fortnite porque puedo jugar la aventura con mis amigos cada uno desde su casa. Y también porque son dibujos animados, no son reales y es divertido. Además no sale sangre“.

Parece ser que las claves de su éxito no tienen nada que ver con su nivel de violencia. Es un juego al alcance de todos, gratuito y divertido. Una aventura de supervivencia más estimulante que cualquier otro shooter. Hay quien lo califica como un cruce entre Minecraft y los Juegos del Hambre. Un juego de estética comic donde puedes formar equipos con gente desconocida y hacer amigos.

Si bien es cierto que algunos videojuegos pueden crear una seria adicción y repercutir negativamente en el comportamiento de los jóvenes, también son ciertos los múltiples beneficios que aportan durante el crecimiento. Al fin y al cabo, todo depende del conjunto de influencias que rodean nuestra vida.

 

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