¿En qué consiste un secuestro virtual y cómo evitarlo?

Recibes una llamada, y al otro lado del teléfono oyes ruidos. Quizá incluso gritos. “Hemos secuestrado a su hijo. Si colabora, no va a sufrir ningún daño”, dicen. Donde hijo sirve pareja o cualquier otro familiar con el que no puedes ponerte en contacto en ese momento, quizá porque esté viajando. Ahí arranca el tormento.

Los secuestros virtuales, falsos secuestros en los que se hace creer a la víctima que se ha raptado a un familiar, son simulaciones tan convincentes que no es descabellado que haya quien caiga en este timo y entregue el dinero. Te mostramos cómo se realizan y cómo actuar ante un secuestro virtual.

¿Cómo funciona un secuestro virtual?

Para la víctima todo arranca con la llamada, pero días o semanas antes los timadores la han estudiado. Para ello han investigado la información que nosotros mismos hemos ido colgando en redes sociales. Los nombres de nuestra familia, nuestros horarios, nuestro poder adquisitivo, si algún familiar está de vacaciones, etc.

Según el FBI la llamada, sea del tipo que sea (veremos varios escenarios) busca engañarnos y extorsionarnos. Nada de bromas pesadas, estamos hablando de un timo que quiere sacarnos, en última instancia, dinero. Y para ello recurren a las emociones y los datos que hemos ido proporcionando poco a poco. Aquí algunos tipos de secuestros virtuales:

  • El timador llama fingiendo retener a uno de nuestros hijos, e incluso puede que escuchemos gritos de fondo para aportar realismo y que enviemos el dinero. En realidad, el menor está a salvo pero ilocalizable, y los timadores averiguan previamente el momento idóneo para llamar.

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  • Al descolgar el teléfono se nos informa de que somos nosotros quienes hemos sido secuestrados. Se nos invita a permanecer en la habitación del hotel sin contactar con nadie mientras transferimos el dinero, bajo pena de daño físico. Nunca vemos a los secuestradores, claro.
  • A menudo, ambos casos se dan combinados. De este modo dos personas son extorsionadas de manera simultánea y no pueden ponerse en contacto la una con la otra. Así es imposible identificar la situación como un falso secuestro.
  • En países en que no hay sanidad universal, la llamada puede incluir un falso aviso desde urgencias en la que supuestamente hay un familiar hospitalizado. Sin el pago, no habrá atención médica.

Por descontado, ninguna de las situaciones es real y todo forma parte de un engaño como con los timos del WhatsApp. Cuanta más información suministramos en redes sociales o hablando con los timadores, más posible es acabar siendo víctimas de estos timos que, más allá del dinero, nos harán pasar los minutos más amargos de nuestras vidas.

¿Cómo actúo ante un secuestro, virtual o no?

La gente no tiene por costumbre sentarse a esperar a ser víctima de un timo. Menos aún una llamada con un niño gritando. Afectados por la supuesta tortura, solemos reaccionar preguntando por el nombre de algún hijo que en ese momento no tenemos controlado, cometiendo el primer error: dar datos.

Todos los cuerpos de seguridad coinciden en que no debemos aportar ningún tipo de información por vía telefónica. Incluso si recibimos una llamada que parezca real y nos informe de la hospitalización de un familiar, ha de ser el centro de salud el que nos aporte datos sobre la edad, complexión o características físicas del accidentado. Los falsos secuestradores se aprovechan de cada dato que demos para aportar realismo a la escenificación.

Mantener la calma es un consejo que también se ve en las recomendaciones de los cuerpos de seguridad. Si bien es cierto que resulta difícil porque la llamada busca ponernos nerviosos, sí podemos enviar un WhatsApp a nuestros conocidos más cercanos preguntando por el familiar aparentemente raptado. Aparecerá en cuestión de minutos.

Si somos capaces, podemos hacer preguntas que solo el secuestrado podría responder, sin aportar ningún dato, aunque en la mayoría de los casos se recomienda simplemente colgar. Dicho esto, si creemos que se trata de un secuestro real, siempre podemos recabar tanta información como podamos mientras contactamos en otra línea con los cuerpos de seguridad.

Graba todas las llamadas, ya tendrás tiempo de borrarlas

Existen una gran cantidad de aplicaciones gratuitas que permiten grabar las llamadas entrantes y salientes de nuestro teléfono. Mientras no las publiquemos luego, conservarlas es legal y podrían servir como prueba en un juicio.

Además, ayudarán a la Policía y la Guardia Civil en sus investigaciones. Pensemos que al recibir una llamada los secuestradores están dando mucha información: desde qué línea llaman, probablemente una triangulación de la posición, su voz, sonido ambiental, número de cuenta, etc.

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ACR es una de estas aplicaciones para grabar llamadas sin necesidad de rootear el teléfono ni aportar permisos especiales. Además, funciona sin necesidad de pulsar sobre grabar.

Como esta hay más, y podremos registrar un par de minutos de llamada antes de colgar, escucharla atentamente y decidir qué hacer a continuación. Tanto si el secuestro es real como si no (que es lo más frecuente) los delincuentes lo que buscan es el dinero. De modo que volverán a llamar.

Cuando lo hagan, estaremos preparados habiendo avisado a los cuerpos de seguridad, y tendremos base para una denuncia. Poner una denuncia formal es el último punto de qué hacer ante un secuestro virtual, y es que cuando la mafia tras las llamadas está entre rejas no podrán timar a otras personas.

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