Algoritmos y herramientas interactivas para luchar contra la esclavitud moderna

Más de 40 millones de personas en el mundo están sometidas a algún tipo de esclavitud. Son víctimas de trabajos forzados, matrimonios obligados o esclavitud sexual, entre otros. Además, 152 millones de niños realizan trabajo infantil.

Numerosos países de todo el mundo, ONG y entidades privadas luchan para acabar con esta realidad. Sin embargo, muchas veces sus esfuerzos no tienen los resultados esperados: la esclavitud es un fenómeno difícil de medir y localizar. Para facilitar su trabajo, académicos de la ONU han diseñado un algoritmo que muestra dónde se están invirtiendo recursos para acabar con la esclavitud y dónde se produce realmente. Una información que, esperan, sirva para perfilar y mejorar sus acciones.

La esclavitud en el mundo

En 2016, una de cada 174 personas sufría, de algún u otro modo, la esclavitud. Según datos del Global Slavery Index de 2018 de la Walk Free Foundation y el Global Estimates of Modern Slavery de 8.7 Alliance, 24.9 millones realizaban trabajos forzados en industrias como la agricultura, la minería y el servicio doméstico; 15.4 millones habían sido sometidos matrimonios forzados y 3.8 eran víctimas de explotación sexual. La mayoría de estos últimos (un 99%), niñas y mujeres.

Son especialmente preocupantes las cifras de explotación infantil. Un total de 152 millones de niños entre 5 y 11 años trabajan en el mundo. La mayoría, en el sector de la agricultura. Una cifra que se ha reducido en 94 millones desde el año 2000. Sin embargo, si no se incrementa este ritmo de cambio, todavía quedarán 121 millones de niños trabajando en 2025.

Es necesario localizar los focos para para acabar con la esclavitud.

Los tres países con más casos de esclavitud son Corea del Norte, Eritrea y Burundi. Dos de ellos, Corea del Norte y Eritrea, son los países que menos colaboran a nivel mundial para acabar con esta situación (junto con Libia). Entre los que más recursos destinan están los Países Bajos, EE.UU. y Reino Unido. España se encuentra en la séptima posición en la lista de los estados que más más colaboran del mundo.

El poder de los datos

Académicos de la Universidad de la ONU han desarrollado una herramienta interactiva para facilitar la toma de decisiones a países, ONG y entidades privadas. Detrás hay un algoritmo que rastrea datos para identificar cómo, cuándo y en qué se destinan. Paralelamente, estudia dónde son realmente necesarios.

Los datos utilizados provienen de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Walk Free Foundation, el Banco Mundial, Unicef y el Gobierno de Reino Unido, entre otros. Se usa, también, información obtenida de imágenes satelitales de la NASA.

La iniciativa forma parte del proyecto Delta 8.7, que trabaja para alcanzar la meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU: “Adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de personas y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, de aquí a 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas”.

Mapas para determinar soluciones

El resultado final es Modern Slavery Data Stories, un conjunto de gráficos animados que muestran cómo la esclavitud ha cambiado con el tiempo. Ofrecen información sobre diferentes temas relacionados con la explotación humana, como el matrimonio forzado, por ejemplo. Este está presente sobre todo en la mitad sur de África, centroamérica y el sudeste asiático, como se puede apreciar en los gráficos.

Indican, también, qué países están enviando y qué países están recibiendo asistencia oficial para el desarrollo (también conocido como ODA por sus siglas en inglés, Official Development Assistance). Ha permitido identificar discrepancias entre donde los gobiernos están haciendo esfuerzos y dónde son realmente necesarios.

Mapas para acabar con la esclavitud.

“Ese tipo de visión, que se hace evidente a través de estos poderosos elementos visuales, puede tener un impacto real en los debates políticos”, asegura el doctor James Cockayne, líder del proyecto. Algo fundamental: según el doctor, erradicar la esclavitud para 2030 requeriría liberar a aproximadamente 9000 personas cada día. Una cifra muy superior a la que se está logrando.

Muchos de los productos que usamos en nuestro día a día, como teléfonos móviles, prendas de ropa e incluso alimentos tienen detrás historias de esclavitud. Se dan en la extracción de materias primas, en la producción o incluso en la venta de los mismos. Las soluciones, por lo tanto, pasan por transformar todo el sistema productivo. Cambiar nuestros hábitos de consumo, las bases del comercio internacional y el sistema de producción de bienes. Algo que parece complicado para 2030, aunque los mapas desarrollados por la ONU son, seguramente, un buen comienzo.

Imágenes | Unsplash/Matt Garies, Unsplash/Rubén Bagüés, Alliance 8.7

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