¿A dónde vamos ahora? Estas son las cuatro opciones de la NASA para seguir explorando el Sistema Solar

¿Desde cuándo nos fascinan las estrellas? ¿Cuándo empezamos a mirar hacia el cielo y a preguntarnos qué era aquella bóveda sobre nuestras cabezas? Hoy sabemos más que nunca sobre el universo que nos rodea, pero en realidad no sabemos casi nada. Hace poco más de 60 años que pusimos el primer objeto artificial a orbitar la Tierra. Y no fue hasta 2018 que una sonda logró alcanzar el espacio interestelar.

Lo cierto es que, por muy lejos que miremos e intentemos comprender, todavía nos queda mucho que aprender de nuestro vecindario cósmico. El mes pasado se anunciaba el descubrimiento de 19 objetos interestelares situados a la vuelta de la esquina en términos astronómicos, entre Júpiter y Saturno. Y, en plena discusión sobre si Plutón es o no un planeta, apareció otro compañero de sistema orbitando nuestro Sol todavía más lejos.

En realidad, hay tanto que aprender todavía sobre el Sistema Solar que es difícil elegir qué investigar. Para ello, la agencia espacial estadounidense, la NASA, tiene, entre otros, un programa que busca apoyar a proyectos innovadores creados por empresas externas que tengan el objetivo de explorar nuestro sistema. Se trata del programa Discovery y estos son los últimos cuatro proyectos que ha seleccionado.

La exploración del Sistema Solar

Activo desde 1992, el programa Discovery de la NASA está detrás de dos misiones activas: la Lunar Reconnaissance Orbiter (encargada de mapear la superficie lunar) y el vehículo InSight (destinada a estudiar la actividad geológica de Marte). Además, el programa apoya las misiones Lucy (se lanzará el año que viene con destino a los asteroides troyanos de Júpiter) y Psyche (en 2023, con destino al asteroide metálico 16 Psyche).

Mirando más allá, la NASA ha seleccionado cuatro nuevas investigaciones para elegir alguna de sus futuras misiones Discovery. El objetivo de todas ellas, continuar con la exploración del sistema solar. La selección final se anunciará en 2021, pero estas son las precandidatas.

DAVINCI+ y la atmósfera de Venus

imagen de Venus

El nombre de DAVINCI+ es el acrónimo, en inglés, de investigación profunda de los gases nobles de la atmósfera de Venus. El objetivo de la misión es precisamente ese: analizar la densa atmósfera de Venus para entender cómo se formó y cambió a lo largo del tiempo. El objetivo es atravesar todas las capas de la atmósfera y llegar a la superficie de nuestro vecino, una tarea compleja teniendo en cuenta la alta presión y las elevadas temperaturas del planeta.

La misión tendrá un importante componente gráfico. DAVINCI+ incorporará cámaras tanto en la nave que orbitará Venus como en la sonda que intente descender hasta la superficie. El objetivo último es observar de forma directa, por primera vez, cómo es Venus bajo la densa capa de nubes que lo cubre.

Y VERITAS para su geología

La misión VERITAS también tiene Venus como destino, pero esta vez para estudiar su topografía y analizar su historia geológica. El objetivo es comprender cómo este planeta, a pesar de guardar similitudes con la Tierra, se desarrolló de forma tan diferente. Para ello, VERITAS orbitaría Venus con un radar de apertura sintética mapeando casi toda su superficie.

Con las imágenes recabadas se crearían reconstrucciones tridimensionales de la topografía del planeta y se estudiaría si Venus tiene procesos geológicos como movimiento de placas o volcanes todavía activos. La sonda también escanearía las emisiones infrarrojas del planeta para comprender la geología de su superficie, completamente desconocida.

IVO: el observador de los volcanes de Io

Io es una luna con un extraño sistema volcánico. Aunque esta referencia pueda recordarnos brevemente al planeta de ‘El Principito’, nada más lejos de la realidad. Io es una luna de Júpiter que, a pesar de estar demasiado lejos del Sol, se calienta por la acción de la tremenda gravedad que ejerce el planeta más grande del Sistema Solar. Su actividad volcánica es tan elevada que se cree que en su interior existe un océano de magma.

Este es el destino probable de IVO (siglas en inglés de observador de los volcanes de Io). Sobrevolando la superficie de la luna de Júpiter, esta sonda estudiaría de cerca cómo se generan las erupciones en Io. Los datos recopilados servirían para entender mejor cómo se forman los astros rocosos como el nuestro propio y, en especial, los mundos oceánicos helados del Sistema Solar.

TRIDENT y la vida en Tritón

Triton puede albergar vida en el sistema solar

El cuarto y último proyecto preseleccionado tiene como objetivo Tritón, una de las lunas de Neptuno y uno de los grandes candidatos a albergar vida en el sistema solar (probablemente, el que más papeletas tiene). Gracias a la sonda Voyager 2, esa que en 2018 alcanzó por primera vez el espacio interestelar, se sabe que Tritón es activo y su superficie, joven. Además, tiene una atmósfera.

La misión TRIDENT se encargaría de sobrevolar la luna de Neptuno para mapear su superficie en detalle, caracterizando los procesos activos en este astro y determinando si existe, como parece, un océano líquido bajo su superficie. Los datos recabados serían clave para comprender hasta qué punto pueden desarrollarse otros mundos habitables en el Sistema Solar.

“Las misiones seleccionadas tienen el potencial de transformar nuestra comprensión de algunos de los mundos más activos y complejos del Sistema Solar”, concluyó Thomas Zurbuchen, administrador de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, durante la presentación de los proyectos. “Explorar cualquiera de estos cuerpos celestes ayudará a descubrir los secretos de cómo estos y otros cuerpos similares llegaron a estar en el cosmos”.

Imágenes | NASA/Solar System Exploration, JPL/Triton, NASA/Io, JPL/Io