5 formas de disfrutar de tus juegos retro mejor aún que hace 20 años

Que lo retro está de moda es una evidencia. Lo vemos en la tele y las salas de cine con producciones inspiradas en los 80, e incluso a través de la música gracias a géneros como el synthwave. Y naturalmente, esta fiebre se extiende al universo del gaming, donde hay mucho público interesado en jugar a lo retro. El terreno indie ha resultado ser especialmente próspero para el desarrollo de estos títulos gracias a corrientes como el pixel art, pero los seguidores de las experiencias auténticas saben que no hay nada como lo original.

Por supuesto… ¿a qué nos referimos con original? Salvo que tengas un PC antiguo tal cual o una consola clásica conectada a un televisor de tubo, lo cual es casi un lujo en términos de espacio y precio, cualquier tipo de aproximación será parcial. Lo cual no quiere decir que no puedas jugar a tus títulos retro favoritos a lo grande, y es que desde la emulación a los remasters, hay infinidad de formas de disfrutar de todos esos juegos como cuando éramos pequeños. E incluso superar la experiencia original. Vamos a enumerar las principales.

Índice

Emulando con PC
Remasters
Raspberry Pi para emulación
FPGA MiSTer: mejor que la emulación
OSCC para disfrutar del hardware viejo con pantallas nuevas

 

Emula sistemas clásicos con tu PC

Es sin duda la opción más económica. A fin de cuentas, todo el mundo tiene un ordenador en casa, y si no, hasta hay versiones para smartphones. Gracias al conocimiento del hardware clásico y de la potencia de los equipos modernos es posible emular con una elevada fidelidad todas las consolas y máquinas recreativas desde los años 70 y hasta comienzos del siglo XXI, aunque lógicamente las máquinas más recientes, como PlayStation 3, van a exigir más músculo que una NES de 8 bits.

La emulación en PC ha avanzado muchísimo durante los últimos 10 años, consiguiendo unos resultados casi indistinguibles del original, con el añadido de que permite introducir filtros gráficos y sonido depurado. En el lado negativo, muchos emuladores tienen interfaces verdaderamente complejas y no hay una forma sencilla de utilizar un único software para todo.

MAME es la opción más conocida para emular recreativas, Mesen para NES, ZSNES para Super Nintendo, Kega Fusion para Mega Drive, Dolphin para GameCube y Wii… La lista sigue y sigue.

Por fortuna, RetroArch está avanzando a pasos agigantados hacia la concepción de un emulador universal gracias a su sistema de cores, mientras que LaunchBox permite crear un entorno gráfico desde el cual podemos escanear nuestras ROMs para ponerles carátulas, ordenarlas por sistema e incluso lanzar juegos de lanzadores externos como Steam con solo un par de clics.

Shaders para imitar el aspecto de las pantallas de tubo

El gran problema de la emulación para PC es que los monitores modernos LCD no consiguen replicar efectos como las scanlines o la pequeña distorsión creada por el tubo de rayos catódicos de las antiguas pantallas. Los píxeles son demasiado limpios, demasiado perfectos. No tienen ese ‘grano’ que buscamos en una experiencia auténticamente retro. La solución pasa por utilizar paquetes de filtros mediante shaders.

Casi todos los emuladores actuales soportan el uso de shaders para personalizar la imagen, e incluso paquetes como SweetFX permiten crear filtros aplicables a todo tipo de juegos, incluso modernos. Un buen shader puede conseguir que una pantalla LCD se vea casi como una tele de tubo de los años 90, pero solo un monitor gaming de alta calidad como el Lenovo Legion Y25g-30 te acercará además el bajísimo input lag y la suavidad necesaria gracias a avances como la tecnología G-Sync.

 

Clásicos que vuelven por la puerta grande: los remasters

¿Pero qué pasa con los juegos antiguos de ordenador? Los remasters suponen una buena alternativa, puesto que suelen tomar el código fuente de nuestros clásicos favoritos e introducir todo tipo de mejoras.

Estudios como Nightdive se han especializado en coger clásicos como Blood, Turok e incluso Quake y actualizarlos para que corran como un tiro y sin problemas en equipos modernos. Estos títulos no solo mantienen el sabor añejo de siempre, sino que suelen disfrutar de opciones como filtros gráficos avanzados, corrección de perspectiva, soporte 16:9 nativo, interfaces correctamente escaladas a alta resolución y muchos otros pequeños pero agradecidos cambios.

GoG (Good old Games) también tiene un importante repositorio de juegos clásicos disfrutables en equipos modernos gracias a DOSBox, el famoso emulador x86 para juegos de MS-DOS. Eso sí, estamos hablando de títulos tal cual se lanzaron en los años 90, así que no esperes grandes cambios más allá del soporte parcial para pantallas modernas o la emulación de sonido usando hardware más potente del que tal vez tuviste en su día.

 

Raspberry Pi: el pequeño titán de la emulación

La plataforma Raspberry Pi nació para acerca la programación a colegios e institutos a través de un hardware sencillo y asequible, pero ha demostrado tener un inmenso potencial lúdico. De hecho, gracias a esta pequeña placa de desarrollo es posible crear máquinas recreativas domésticas y multiconsolas con una emulación más que aceptable, gracias a su compatibilidad con programas como RetroArch.

La configuración del software es bastante simple: basta con introducir lo necesario en una tarjeta microSD desde tu PC (directamente o por LAN) y arrancar la Raspberry. El tutorial de RetroArch te guiará a continuación por pasos.

Como plataforma de emulación, Raspberry Pi brinda mucha menos potencia y por ende es compatible con muchas menos máquinas que un PC. Sin embargo, es muy económica y brilla con luz propia si tenemos un viejo televisor CRT, puesto que proyectos homebrew profesionalizados como RGB-Pi permiten conectar tu Raspberry a un televisor de tubo mediante un cable SCART, pudiendo así disfrutar de la auténtica esencia retro. De hecho, la última versión Alfa hasta incluye soporte para pistolas GunCon 2.

 

FPGA: lo más parecido a tener la máquina real

Ya hemos hablado bastante de emulación, así que ahora toca hablar de algo muy distinto: la simulación. Así como lo primero intenta hacer que un ordenador «entienda» el modo de pensar de máquinas con cerebros e idiomas totalmente distintos, las placas FPGA tratan de simular el funcionamiento del soporte físico original, imitándolo a nivel interno mediante el uso de puertas lógicas programables para conseguir un rendimiento virtualmente indistinguible del de una máquina auténtica.

Proyectos como MiSTer, libre y abierto, consiguen así recrear hasta los fallos gráficos y de sonido del hardware real, todo ello con un input lag muy inferior al posible con la mayoría de los emuladores, que introducen cierta latencia al tener que «traducir» el soporte antiguo para su procesamiento por el moderno. Es la opción para los muy cafeteros.

La gran ventaja de las FPGA es que es casi como si tuvieras un hardware ‘virgen’ configurable como el de una NES o una máquina arcade. El problema: que para ello hace falta que la comunidad programe el core correspondiente al sistema que deseas simular, por lo que la compatibilidad de MiSTer todavía es reducida.

Como posible alternativa a MiSTer, la firma estadounidense Analogue fabrica consolas retrocompatibles con los cartuchos clásicos de toda la vida pero basadas en placas FPGA, de forma que con el modelo Pocket, por ejemplo, puedes jugar con tus juegos originales de Game Boy, Game Gear o Atari Lynx, pero con una pantalla de auténtico lujo, controles de altísima calidad y una batería recargable para evitar el despilfarro de pilas.

 

¿Tienes la máquina original? Usa un OSSC

Por supuesto, siempre queda la opción de usar el hardware real. Pero… ¿qué hacemos entonces con la calidad de imagen? Si conectamos un PC clásico o una consola de la era analógica a una pantalla plana tipo LCD u OLED, ya sea un televisor o el más moderno monitor gaming, vamos a tener problemas importantes. Las imágenes 4:3 se estiran a 16:9, destrozando la calidad de imagen, se pierden efectos tan deseables como las scanlines y se añade input lag debido al procesamiento. Se hace necesario un doblador de líneas.

El proyecto Open Source Scan Converter (OSSC) busca ofrecer la máxima calidad de imagen conectando soportes clásicos a pantallas modernas y sin latencia añadida, aceptando señal procedente de euroconector, componentes y VGA para multiplicarla de 2 a 5 veces. El resultado son píxeles muy limpios y generalmente bien proporcionados en una imagen 4:3, desprovistos del emborronamiento que aplican las pantallas modernas cuando reciben imagen en baja resolución.

Puesto que la iniciativa es abierta, hay numerosos fabricantes que ofrecen productos de este tipo. Es cuestión de leer las reseñas para comprobar las peculiaridades de cada uno e invertir unos minutos en su configuración. Si coleccionas consolas clásicas y microordenadores, no encontrarás nada mejor para disfrutar a tope de tus juegos. De hecho, hay gente que incluso prefiere un OSSC a un monitor de tubo convencional, tanto por el ahorro de espacio como por la versatilidad que proporciona poder utilizar una pantalla para todo.

Una opción más entre las muchas actualmente disponibles para hacer las delicias de los amantes del retrogaming.

 

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