Eugenio García-Calderón, Light for humanity: “Tenemos la responsabilidad de ayudar a otras economías a completar su transición energética”

Cuando llegó por primera vez a Breves, al norte de Brasil, llevaba una mochila cargada de lámparas solares y una idea. Hoy, la semilla del proyecto Light for humanity de Eugenio García-Calderón se ha transformado en luz limpia y salud para más de 3.000 familias de las comunidades amazónicas de Brasil.

Allí, donde las calles son de agua y los ríos son tan anchos que las orillas llegan a perderse en el horizonte, la transición energética es algo que parece lejano. Los combustibles fósiles marcan el día a día. Mueven los barcos y conectan los pueblos, generan electricidad y dan luz. Allí, las lámparas de queroseno son un recurso habitual para iluminar las viviendas, pero también son una fuente constante de contaminación y una causa habitual de enfermedades respiratorias. Una realidad que una lámpara y un panel solar pueden cambiar.

El Blog de Lenovo: Lámparas solares para reducir la pobreza energética. ¿De dónde surge la idea?

Eugenio García-Calderón: Surge de un primer proyecto que fue dar la vuelta a España con una bicicleta solar. Buscaba reivindicar el acceso universal a la energía solar. El reto era recorrer 25 ciudades mostrando el potencial de esta energía en aquel momento, potencial que estábamos desaprovechando. Esto fue en 2017 y 2018. Desde entonces, ha cambiado la legislación y ahora se permite el autoconsumo de forma más flexible.

A raíz de ese proyecto, decidí que era el momento de reivindicar el acceso a la energía solar en lugares remotos que dependen mucho de los combustibles fósiles. Por eso me fui al Amazonas, donde sabía que usaban lámparas de queroseno que causan graves enfermedades respiratorias y contribuyen al cambio climático.

«El primer producto que llevamos a las llamadas comunidades ribeirinhas del Amazonas brasileño fueron las lámparas solares, cada una permitía ocho horas de luz por cada ocho horas de exposición al sol»

EBL: ¿Cómo empieza el proyecto?

EGC: El primer producto que llevamos a las llamadas comunidades ribeirinhas del Amazonas brasileño fueron las lámparas solares. Cada una permitía ocho horas de luz por cada ocho horas de exposición al sol. Ahí nos dimos cuenta de que uno de los grandes problemas era que no había ningún tipo de cadena logística en lugares tan remotos; teníamos que crearla.

Así, hemos construido una red de multiplicadores de luz, 17 puntos locales que se encargan de la distribución de estos dispositivos solares en diferentes partes de la cuenca del Amazonas, la mayoría de los cuales están gestionados por mujeres. Sería difícil llegar a estas familias y avanzar en esta transición sin los multiplicadores de luz.

Eugenio García-Calderón

EBL: ¿Cómo se sostiene económicamente?

EGC: Hemos creado un sistema de micropagos para que las familias puedan costear estos sistemas solares. Hoy no solo hablamos de lámparas, tenemos diferentes dispositivos que permiten tener una pequeña instalación solar en cada casa. Así se puede usar para cargar otros aparatos, como radios o teléfonos móviles.

A través de la red de multiplicadores, gestionamos la financiación para que las familias puedan pagar, mes a mes, el coste de la energía solar. Es la forma que hemos encontrado de hacer el proyecto sostenible, la forma que nos va a permitir escalarlo para llegar a los millones de personas que lo necesitan. Solo en el Amazonas hay 15 millones de personas sin acceso a electricidad, la mitad de toda la población latinoamericana con este problema.

Volviendo sobre la financiación, en estos momentos, el proyecto necesita un impulso económico desde fuera y es por eso que hemos creado la Tienda solar y solidaria en España. Con cada compra de un producto solar, se financia un crédito para que una familia del Amazonas tenga acceso a la energía. Además, mediante el proyecto Compensa tu huella, las organizaciones pueden calcular su huella de carbono y compensar las emisiones de CO2 que no pueden reducir apoyando la energía solar en el Amazonas.

«Estamos desarrollando productos solares que sean más sencillos y que puedan conectarse a la red eléctrica para ahorrar en la factura de la luz sin necesidad de hacer una instalación de paneles fotovoltaicos»

EBL: Entonces, ¿la tienda funciona como forma de financiación del proyecto del Amazonas?

EGC: Claro, el proyecto principal es llevar luz al Amazonas. Lo demás surge para acelerar la transición energética en comunidades que no tienen acceso a la electricidad.

Al principio de todo, durante unos meses, hacíamos donaciones directas de lámparas. Pero nos dimos cuenta de que era un error, las familias no valoraban el dispositivo regalado y siempre había familias que se quedaban sin lámpara. Así que cambiamos el modelo. Siempre que se compra un dispositivo en España, se financia a las familias para que puedan pagarlo.

Desde que damos la orden de fabricación hasta que distribuimos las lámparas, pasan entre seis meses y un año. Y hasta que conseguimos recuperar el dinero mediante la venta, pasa otro año. Durante ese tiempo, necesitamos ser sostenibles y eso lo conseguimos a través de las ventas aquí. La idea es que llegue un momento en que el proyecto de Brasil sea sostenible por sí mismo, un mercado que se sostenga, y así poder llevar la idea a otras zonas.

EBL: ¿La tecnología que vendéis es la misma en España y en el Amazonas?

EGC: Sí, aunque ahora mismo en el Amazonas estamos distribuyendo dispositivos más potentes, que pronto estarán disponibles en Europa. Además, estamos desarrollando productos solares que sean más sencillos y que puedan conectarse a la red eléctrica para ahorrar en la factura de la luz sin necesidad de hacer una instalación de paneles fotovoltaicos, que es bastante costosa.

tecnología de light for humanity

EBL: La COVID-19 ha puesto el foco, entre otras cosas, en las enfermedades respiratorias y la contaminación. ¿Cómo habéis notado vosotros el impacto de la pandemia?

EGC: La incidencia de las enfermedades respiratorias y el no acceso a la electricidad van muy ligados. La inhalación de gases en ambientes cerrados provoca neumonías y, en muchos casos, muertes prematuras. Nos dimos cuenta de que la pandemia iba a afectar más a los que tenían ya una serie de debilidades, así que decidimos hacer una recaudación de fondos exprés para acelerar la distribución de lámparas solares a las familias que tenían miembros con problemas respiratorios.

EBL: ¿Cuántas lámparas habéis repartido en la zona?

EGC: Hemos llevado más de 7.000 lámparas solares, de las cuales hemos logrado distribuir unas 3.000. Eso supone luz para más de 20.000 personas.

EBL: Y antes comentabas que 15 millones de personas no tienen acceso a una fuente de energía segura y asequible.

EGC: Tenemos que multiplicar nuestra capacidad de distribución por dos o por tres cada año para poder llegar a todos estos millones antes de que acabe la década.

«Desde España, como uno de los países más ricos del mundo, tenemos la responsabilidad de ayudar a otras economías a completar su transición energética»

EBL: Más allá de acciones como la vuestra, ¿cuáles son las soluciones?

EGC: Desde el punto de vista político, hace falta más apoyo de las instituciones brasileñas para normalizar el acceso a la energía en zonas sin electricidad. Es necesario poder contar con sistemas más avanzados como sí tienen otros países amazónicos, como Perú o Colombia. Además, desde España, como uno de los países más ricos del mundo, tenemos la responsabilidad de ayudar a otras economías a completar su transición energética.

EBL: La luz es un primer paso, pero el acceso a la energía para otros usos es importante: comunicaciones, refrigeración…

EGC: Claro, el acceso a la energía es mucho más que luz. El dispositivo que estamos desarrollando permite dar energía a otras máquinas y electrodomésticos que mejoran, a su vez, la capacidad de generar ingresos de las familias. En 2021 queremos desarrollar un prototipo de barco solar para el Amazonas, para reducir así el número de embarcaciones a gasolina que recorren el río.

EBL: Volviendo sobre vuestra red de distribución, hay muchos factores a tener en cuenta más allá de producir y vender. ¿Cómo gestionáis las reparaciones, sustituciones o recogida de residuos?

EGC: Es clave tener al menos una persona en cada zona capaz de atender todas las incidencias. Las lámparas están diseñadas para resistir, pero siempre hay que hacer reparaciones o sustituciones de componentes. Por eso, formamos a las personas para que sean capaces de reparar y procesar los residuos, que una vez al mes recogemos y enviamos a una planta de procesamiento.

EBL: ¿Tenéis proyectos similares en otros lugares?

EGC: Hemos llevado energía solar a otros siete lugares a través de diferentes empresas y organizaciones. No lo hemos hecho de forma directa como en el Amazonas brasileño, sino que hemos colaborado con ONG que ya estaban en esos lugares. Así, hemos trabajado en Ecuador, Madagascar, Mozambique, Filipinas, Nepal, Kenia…

EBL: No hace falta irse muy lejos para encontrar pobreza energética. Aunque sea diferente, la tenemos en nuestros propios barrios. ¿Cómo podemos garantizar el acceso a energía asequible al tiempo que avanzamos en la transición hacia las renovables?

EGC: Es pobreza energética con otras particularidades. La energía llega a los hogares, pero el precio está fuera del alance de la familia. Creo que por un lado hay que reducir la desigualdad y el desempleo para que la población tenga más recursos con los que pagar la electricidad. Por otro lado, creo que las tarifas tienen un componente fijo demasiado alto, que no baja, aunque consumas poco. Además, existe mucho desconocimiento sobre cómo reducir el consumo y los costes asociados a la energía.

«Deberíamos avanzar, por ejemplo, en la instalación de grandes baterías sostenibles que nos permitan acelerar la transición energética y bajar el precio de la luz, que la producción eléctrica no sea tan inestable»

EBL: Cada año llega el frío y se dispara el recibo cuando más necesaria es la energía. ¿Qué hacemos?

EGC: Justo acaba de marcar un máximo histórico. Hoy por hoy, el hecho de usar renovables nos hace muy dependientes de las condiciones meteorológicas. Es importante mejorar la capacidad de almacenamiento, que ahora mismo es muy escasa y se centra casi por completo en las centrales hidráulicas. Deberíamos avanzar, por ejemplo, en la instalación de grandes baterías sostenibles que nos permitan acelerar la transición energética y bajar el precio de la luz, que la producción eléctrica no sea tan inestable.

EBL: La producción solar cae en invierno. ¿Existe el riesgo de la transición hacia renovables dificulte el acceso a la energía?

EGC: Se vio en España en 2008, cuando apostamos de forma salvaje por la transición energética y creamos un gran déficit en nuestro sistema eléctrico que seguimos pagando hoy y que hizo que se parasen por completo, durante 10 años, las instalaciones fotovoltaicas. Fuimos el primer caballo de la carrera y después nos paramos en seco.

Hay que hacer las cosas con cabeza y teniendo en cuenta una visión estratégica global. Y hay que pensar siempre en la base de la pirámide, la gente que tiene que poder pagar la factura de la luz.

Imágenes | Light for humanity

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