Cómo los grandes predadores favorecen la biodiversidad: el caso del lince ibérico

Los lobos han salvado los álamos temblones del parque de Yellowstone. Y los castores, y la vegetación de ribera, y varias especies de peces, y los cuervos y los osos grizzli… El efecto cascada de la reintroducción del lobo en toda la cadena trófica ha sido muy positivo para la fauna y flora del popular parque de Estados Unidos. Quién hubiese dicho que un superdepredador podía ser beneficioso para la biodiversidad.

Del papel de la reintroducción del lobo en Yellowstone ya hemos hablado antes. Pero la importancia de los grandes predadores en los ecosistemas es algo cada vez más confirmado por la ciencia. En España, un estudio publicado recientemente en la revista Biological Conservation pone los focos sobre otro superdepredador mítico: el lince ibérico.

un ejemplar adulto de lince en España

686 linces ibéricos en España y Portugal

En el año 2015, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) rebajó el nivel de amenaza del lince ibérico. Pasaba de estar en “peligro crítico” a solamente “en peligro”. La noticia era buena, dentro de la gravedad de la situación. La reconsideración del nivel de amenaza de esta especie se produjo después de que, entre 2002 y 2012, gracias al esfuerzo de protección y reintroducción, se pasase de 52 ejemplares adultos a 156. Todos ellos dominando un territorio de más de 1.000 kilómetros cuadrados.

Desde entonces, la progresión positiva ha sido constante. Según el último censo definitivo, con datos de 2018, hay 686 linces ibéricos en libertad. Son 160 hembras en edad reproductora, 306 machos cumpletamente adultos y 195 cachorros. Y se reparten en una superficie de presencia de 3.064 kilómetros cuadrados. La mitad se encuentra concentrado en Sierra Morena y, en menor medida, en el resto de Andalucía. Aunque entre el valle del Guadiana portugués, Extremadura y Castilla la Mancha el censo alcanzó los 241 ejemplares.

De seguir progresando así, puede que la UICN le de otra vuelta a su situación de vulnerabilidad. Y la especie deje de ser estar “en peligro”. Algo de lo que parece que se beneficiarían los ecosistemas de bosque y matorral mediterráneo de la península Ibérica.

la importante recuperación del lince ibérico

La recuperación de la biodiversidad en el Matachel

Los investigadores firmantes del estudio publicado en Biological Conservation monitorearon ocho linces ibéricos. Fueron tres hembras y cinco machos del valle de Matachel (Badajoz) durante tres años. El objetivo era estudiar en detalle su comportamiento. Pero, al cruzar los datos de observación con los recopilados por el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) del CSIC, descubrieron otra cosa.

Resulta que en las zonas con linces se había reducido en más de la mitad la caza de conejos y perdices por parte de otros carnívoros. Los llamados mesopredadores, depredadores de rango medio como zorros o meloncillos, se dejaban ver menos por los territorios del lince. Y es que, como gran predador, el Lynx pardinus no tiene a nadie por encima en su entorno. Salvo, claro, por los humanos que no respeten su situación de vulnerabilidad.

Esto hace que el lince actúe como director de orquesta de la cadena trófica. Maneja el terreno y sus recursos en su beneficio, expulsando de él, en la medida de lo posible, a otros predadores. Puede incluso llegar a cazar a especies mesopredadoras para alimentarse. El resultado: zorros, gatos asilvestrados, garduñas y meloncillos abandonan los territorios del lince.

la caza del lince

Tal como concluye el estudio, tras la reintroducción del lince ibérico en el valle de Matachel se redujo la abundancia de zorros y meloncillos en alrededor de un 80%. En la zona concreta de estudio, el establecimiento de un macho y una hembra territoriales y sus crías, supuso la desaparición de 19 zorros, 11 meloncillos, tres garduñas y un gato asilvestrado al segundo año tras la reintroducción. Como resultado directo, se recuperaron las poblaciones de conejo y perdiz, aunque sin alcanzar cifras demasiado elevadas (ya que son el alimento principal del lince).

“Estas investigaciones muestran un impacto positivo de las reintroducciones no solo en el estatus de conservación del lince, sino también de la restauración de su funcionalidad ecológica”, explica el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, José Jiménez, del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos y primer firmante del estudio. Además del IREC, participaron en el estudio investigadores de TRAGSATEC, el Ministerio para la Transición Ecológica, la Junta de Extremadura, el CBD-Hábitat, la Estación Biológica de Doñana-CSIC y la Universidad de Oviedo.

“Además, apoya la aceptación social de las reintroducciones de lince ibérico, que es fundamental para su futuro”, añade José Jiménez. Es decir, el papel del lince para la biodiversidad y, como consecuencia, para la actividad cinegética (la caza) es crucial.

Imágenes | Wikimedia Commons/Lynx 1, Lynx 2, Lynx 3,  IREC/Antonio Rivas