‘Loving Vincent’, la película que necesitó 65.000 cuadros al óleo y 10 años para ser dibujada

Loving Vincent (2017) es una de las producciones más llamativas del cine contemporáneo. Es un monumento dibujado a la paciencia, un logro de la técnica y del esfuerzo conjunto de cientos de dibujantes, y el sueño de una pareja que hace uso de la tecnología para dar a Vincent Van Gogh una segunda vida.

La película, con un 7,9/10 en el IMDb, cuenta con la simpatía del 93% de los usuarios de Google. No es para menos. EL film al completo fue dibujado al óleo a lo largo de 10 años por un equipo de más de 100 personas, luego fotografiada y montada en forma de film. Desgranamos esta obra de arte repleta de cuadros.

Demos vida a Vincent Van Gogh con la tecnología

Cada fotograma de la película Loving Vincent es un cuadro al óleo que ha sido pintado a mano y con paciencia por un dibujante experto. La película tiene 65.000 fotogramas, por lo que fueron pintados 65.000 cuadros. Esta enorme cifra tiene a una pareja detrás. Dorota Kobiela y Hugh Welchman.

Dorota Kobiela es una estudiante de Bellas Artes (ahora directora de cine) apasionada por Van Gogh. Durante años estudió las frecuentes cartas que este escribía a su hermano y tuvo una idea: mostrar en un corto las últimas semanas del pintor. Esto no hubiese sido posible sin la digitalización de archivos.

Kobiela pensó que sería buena idea hacer un pequeño corto en el que se alternasen diferentes cuadros pintados por ella mostrando los últimos días de Vincent, y fue entonces cuando conoció a Hugh Welchman, que ahora es su marido.

Welchman y Kobiela se propusieron hacer algo más grande que unos pocos minutos, y redactaron un guion de cine completo. Toda una película. A partir de ahí, empezaron a diseñar los storyboards, una herramienta de los guionistas y directores que muestra escena a escena, con dibujos simples, qué sucederá, cómo se organizará el contenido o qué aparecerá en cada escena.

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No contentos con estos pasos, incluso animaron una primera película con herramientas de diseño 3D (arriba) para ilustrar algunas de las escenas. Cabe destacar que nada de este material aparece en la película final, constituido únicamente por cuadros, pero sirvió como marco de trabajo. Un perfecto ejemplo de cómo puede usarse la tecnología para el arte.

Actores reales para personajes dibujados

Tanto Welchman como Kobiela querían ir más allá de su idea original. Pintar una película iba a ser un reto, pero querían algo realista lleno de expresividad, de modo que dieron una vuelta al proyecto. Convocaron un casting para buscar actores profesionales que se parecieran a las personas a las que Van Gogh había dibujado, como Armand Roulin (abajo, fila superior) o Adeline Ravoux (inferior).

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Aunque parezca mentira, tras el guion, los storyboard y las animaciones por ordenador, la pareja enamorada de Van Gogh rodó una película en formato croma (como se ve arriba a la derecha) en la que actores de carne y hueso interpretaban a los personajes. El rodaje tuvo lugar en Polonia, Varsovia y Londres.

Hugh Welchman dijo en una entrevista que Vincent, cuando pintaba a alguien, «tenía delante a la persona». Ellos querían hacer lo mismo, y que los dibujantes de la película tuviesen un modelo realista que copiar. Estas escenas nunca aparecieron en el film, sino que sirvieron de modelo:

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En la imagen de arriba se observa a unos pocos de los más de 100 pintores que participaron en la creación de la obra final en Polonia. Lo interesante es que los mismos pintores (acostumbrados a pintar escenas estáticas) aprendieron a pintar escenas animadas. Decenas de miles de cuadros que daban lugar a otros cuadros.

En otra entrevista, Dorota Kobiela comenta que «primero hicimos fotogramas sencillos, que pudiesen ser pintados a un fotograma por hora». La toma nocturna que abre la película y que toma como referente La noche estrellada (1889) dura 30 segundos y costó 18 meses de pintura.

Este prodigio de la paciencia y la tecnología, estrenada en los cines a finales de 2017, pronto estará disponible en distintos medios, y es una de esas películas que, tan solo por su originalidad y el proyecto que tuvo asociado, merece la pena contemplar. Después de todo este trabajo, como no podía ser de otro, modo, fueron nominados a los Oscar en enero de 2018.

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Imágenes | Loving Vincent (Press Kit)