¿Cuántas cosas más puede soportar el planeta?

Es muy probable que, mientras leas estas líneas, estés rodeado de todo tipo de objetos: una silla, un ordenador o un teléfono móvil. Si alzas la vista más allá, verás una vivienda, un vehículo, una calle asfaltada o incluso una sucesión de edificios que parece no tener fin.

Durante los últimos 120 años, el ser humano no ha parado de crear y producir. Poco a poco, hemos ido quitándole espacio a la naturaleza para dárselo a infraestructuras y objetos. Como resultado, nuestro entorno tiene, muchas veces, más de ingeniería que de evolución natural.

A finales de 2020, un estudio señalaba que la masa de todos los objetos creados por el hombre superaba la de los seres vivos por primera vez en la historia. La misma semana de su publicación, la Lista Roja de Especies Amenazadas de la IUCN sumaba 31 nombres a la categoría de especies extintas en nuestro planeta.

La masa del Antropoceno

A principios del siglo XX, la masa de los objetos creados por el ser humano equivalía a cerca del 3 % de la biomasa total de la tierra. Por cada elemento elaborado con hormigón o acero, había una gran cantidad de masa en forma de especies vegetales o animales, tanto acuáticas como terrestres.

Sin embargo, la masa antropogénica (aquella creada por el hombre) ha crecido tanto durante las últimas décadas que actualmente supera la de los seres vivos. Esta es la conclusión principal de un estudio realizado por investigadores del Weizmann Institute of Science, en Israel, y publicado en Nature bajo el título ‘Global human-made mass exceeds all living biomass’.

De acuerdo con los investigadores, la masa antropogénica se ha duplicado cada 20 años desde 1900. El ritmo de producción aumentó, sobre todo, a partir de la década de 1950. Después de la Segunda Guerra Mundial, materiales de construcción como el hormigón se hicieron cada vez más accesibles y comenzó una carrera para producir cada vez más rápido objetos y bienes que hiciesen nuestras vidas más cómodas.

Otra de las conclusiones del estudio es que el ritmo de producción actual resulta insostenible. “No solo hemos [los humanos] cuadriplicado nuestro número, sino que las cosas que producimos han superado con creces el crecimiento de la población: por cada persona que vive en el mundo se produce, de media y cada semana, una cantidad de masa antropogénica mayor que su propio peso corporal”, señalan los investigadores. La cifra es especialmente impactante si tenemos en cuenta que actualmente somos más de 7.700 millones de personas en la Tierra.

Lo que queda para los seres vivos

Al mismo tiempo, la masa vegetal (o biomasa, formada por plantas, animales, hongos, bacterias y algas, entre otros seres vivos) se ha ido reduciendo a un ritmo igualmente alto. De acuerdo con el estudio del Weizmann Institute of Science, los plásticos que se acumulan en el mundo pesan el doble que los animales marinos y terrestres. La masa de los edificios y las infraestructuras, por otro lado, supera la de los árboles y arbustos.

Para ayudar a asimilar estos datos, los investigadores del estudio dan ejemplos más visuales. Como que la masa de la Torre Eiffel equivale a la de los 10.000 rinocerontes blancos que quedan aproximadamente en el mundo. O que la masa de todos los peces del planeta es similar a la masa antropogénica de la ciudad de Nueva York.

Estas cifras se magnifican si tenemos en cuenta los ritmos de crecimiento esperados para los próximos años. De acuerdo con el grupo de investigación C40 Cities, es probable que la cantidad de edificios de todo el mundo se duplique antes de 2050. Para alcanzar esta cifra, haría falta levantará una ciudad del tamaño de Nueva York cada mes durante las próximas tres décadas.

Es más, los investigadores del Weizmann Institute of Science calculan que, de no darse ningún cambio significativo en los sistemas de producción, la masa antropogénica podría duplicar la biomasa terrestre en 2040. Para hacerlo, solo tendría que seguir la velocidad de crecimiento que ha llevado hasta ahora, duplicándose cada 20 años.

El coste de seguir el ritmo

Mientras los científicos de Israel daban a conocer los datos de este estudio, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) sacaba a la luz otros que también alertan sobre la situación de la flora y la fauna. En diciembre de 2020, se sumaban 31 especies a la categoría de extintas en la Lista Roja de Especies Amenazadas.

Una de ellas es el tiburón perdido. La especie era natural del mar del Sur de China, una zona que durante décadas fue muy sometida a la explotación y la sobrepesca. Varias especies de ranas naturales de Centroamérica y 17 especies de peces de agua dulce endémicas del río Lanao, en Filipinas, también han pasado a formar parte de esta categoría.

A pesar de que no todas las extinciones son consecuencia directa de la acción del ser humano, lo cierto es que la presión que ejercemos sobre el medio ambiente es cada vez mayor. “El mensaje tanto para los responsables políticos como para el público en general es que no podemos considerar nuestro papel como algo pequeño en comparación con la enorme Tierra”, señala el profesor Ron Milo, miembro del equipo investigador de Israel. “Esperamos que una vez que todos tengamos cifras tan impactantes ante nuestros ojos podamos, como especie, comportarnos de manera más responsable».

Imágenes | Unsplash/Guillaume de Germain, Unsplash/C Dustin, Unsplash/Colton Duke

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