6 películas que ya hablaban del metaverso: ¿hasta dónde llegará la realidad?

El metaverso está en boca de todos. La fusión de lo real y lo virtual es una idea explorada en la cultura popular desde que la informática comenzó a entrar en el imaginario colectivo, pero solo muy recientemente ha cogido carrerilla como un concepto práctico. Lenovo, sin ir más lejos, ha sabido sacarle partido para evitar las restricciones de la pandemia, dando a conocer productos tan destacados como su Tab P12 Pro a través de Minecraft. Pero mucho antes de esto, el cine abordó sus posibilidades desde distintas ópticas. Y algunas de estas películas sobre el metaverso han resultado ser fundacionales en sus planteamientos, y merecen ser visionadas.

Índice

Ready Player One
The Matrix
¡Rompe Ralph!
Her
Días extraños
Tron

Ready Player One

Basada en la exitosa novela del mismo nombre, Ready Player One es considerada por muchos como la película que explora el metaverso en su forma más extensa. Pero no esperes soporíferos debates filosóficos: es una gansada de principio a fin, una oda a los hijos de los 80 y 90.

Situada en un distópico 2045 en el que la población intenta escapar de sus problemas a través de la realidad virtual (RV), el protagonista, Wade Watts, intentará encontrar el huevo de pascua que confiere la propiedad de Oasis, la plataforma de RV más grande del mundo. Por el camino encontrará aliados y enemigos, tanto en el mundo real como en el irreal, todos ellos deseosos de hacerse con el control del metaverso. Para alcanzar su meta, Watts y su avatar, Parzival, deberán demostrar su valía… y una abrumadora cantidad de conocimientos sobre la cultura pop de finales del siglo XX.

Lo que la hace imprescindible: la brutal avalancha de referencias a los videojuegos y el anime de los 80 y los 90. Es posible que no las caces todas.

The Matrix

La lucha entre los hombres y las máquinas está a punto de concluir. La singularidad se saldó con la destrucción de la superficie de la Tierra y la expulsión de la humanidad a las profundidades del planeta, donde es cazada por robots que utilizan sus cuerpos como baterías biológicas. En un estado de sueño perpetuo, imbuidos en una realidad virtual diseñada para mantenerlos sedados y dóciles, generan energía térmica para una inteligencia artificial (IA) inabarcable hasta que mueren o son consumidos. Pero es posible despertar.

Obra cumbre de las hermanas Wachowski, The Matrix revolucionó la industria cinematográfica por la potencia de su apartado visual y unas secuencias de acción nunca vistas. También por un argumento bien hilado y sorprendentemente filosófico que daría pie a tres películas más y una espectacular serie de cortos de animación conocida como The Animatrix. Posiblemente una de las películas más influyentes de los últimos 30 años.

Lo que la hace imprescindible: Se puede hablar de un antes y un después de The Matrix. Es imposible entender el estado actual de la ciencia ficción sin haberla visto. Una de las mejores películas para entender el metaverso… solo en parte.

¡Rompe Ralph!

Ralph está cansado. No quiere seguir siendo el malo, enfrentándose todos los días al heroico Félix mientras una muchedumbre de jóvenes grita para que pierda. Porque Ralph es el villano de la película. O más bien, el malo de la máquina recreativa. Todas las noches, cuando cierra el salón, se reúne con otros personajes de videojuego a través de los cables de alimentación de sus máquinas para socializar y compartir sus penurias, hasta que un día decide que no puede seguir viviendo así.

¡Rompe Ralph! es una aproximación bastante interesante al metaverso en cuanto a que los protagonistas no son personas reales introducidos en un mundo virtual, sino personajes virtuales que intentan imponerse a las circunstancias que les han sido marcadas desde la realidad. Un círculo imposible de romper… ¿o tal vez no? No entraremos en spoilers, pero sí te diremos que ¡Rompe Ralph! es una delicia para los amantes del retro y los videojuegos. Especialmente si superas los 30.

Lo que la hace imprescindible: Es difícil introducir tanta referencia a los videojuegos clásicos (y no pocos modernos) sin dar lugar a un batiburrillo inconexo, pero esta película lo consigue con creces. Deliciosa película sobre un metaverso muy particular.

Her

Her inaugura nuestra selección de películas ‘serias’ sobre el metaverso. Spike Jonze, posiblemente uno de los directores más visionarios que existen, deslumbró en 2013 con este drama romántico protagonizado por un solitario Joaquin Phoenix, cuyo personaje se gana la vida escribiendo cartas personales para personas incapaces de hacerlo. Convertido en un escombro emocional por su trabajo y circunstancias íntimas, termina desarrollando una relación afectiva con Samantha (Scarlett Johansson), una avanzada IA de asistencia virtual.

Her es una película intimista y que evita los excesos de otros largometrajes más centrados en la acción y el espectáculo. Su acogida por la crítica fue sensacional, y a día de hoy sigue siendo objeto de reverencia. También nos hace formularnos preguntas incómodas acerca del metaverso y la salud mental.

Lo que la hace imprescindible: la enorme calidad de sus interpretaciones, con unos personajes creíbles y que despiertan tanta ternura como lástima.

Días extraños

El año es 1999. Los Ángeles (Estados Unidos) se ha convertido en una zona de guerra tomada por bandas criminales que trafican con discos SQUID, dispositivos de almacenamiento ilegales diseñados para capturar los sentimientos, las memorias y las sensaciones físicas de personas reales. En los más bajos fondos, el snuff se paga por millones. Pero dar con uno de estos discos te puede costar la vida, y Lenny Nero (Ralph Fiennes), un expolicía metido a traficante, termina descubriéndolo por las malas cuando se topa con el SQUID equivocado.

Dirigida por Kathryn Bigelow con base en un guion de su todavía esposo James Cameron, Strange days es una película un tanto rara. Está en ocasiones incómodamente anclada en las suposiciones de los 90 acerca de cómo sería el futuro de la realidad virtual y el propio mundo, pero al mismo tiempo mantiene una atmósfera provocadora y transgresora. Una pequeña joya de culto que naufragó en la taquilla y que solo ahora recibe el crédito que merece.

Lo que la hace imprescindible: una historia tensa, bien rodada y bien actuada.

Tron

Ninguna de estas películas podría entenderse sin Tron. Estrenada en 1982 para el asombro de una crítica que no terminaba de entender lo que veía, la historia de un programador absorbido por el propio ordenador que intenta hackear puede sonar a día de hoy ridícula e inverosímil, pero en los años 80, cuando la informática aún era algo exótico y deslumbraba con sus posibilidades, no estaba totalmente fuera de lo normal.

El argumento de Tron gira en torno a los esfuerzos de Flynn, su protagonista, por escapar de una serie de torneos de gladiadores en un mundo virtual imaginado por una IA que no deja de devorar todo tipo de información para crecer de forma desmesurada. Flynn deberá salvar el pellejo y evitar una catástrofe valiéndose de la ayuda de programas informáticos representados con avatares humanos. No es la película más divertida, pero es un absoluto must. Tron: Legacy, la secuela lanzada en 2010, continúa la historia e incluso la mejora en algunos aspectos.

Lo que la hace imprescindible: es un filme pionero en varios aspectos, pero especialmente en el uso de secuencias generadas por ordenador, con rudimentarios pero eficientes modelos en tres dimensiones que le confieren un aspecto icónico y memorable.

Imagen | Warner Bros. Pictures

 

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