Música y creadores de contenido: un matrimonio con sus altos y sus bajos

Cada cierto tiempo, surge una polémica porque alguna plataforma ha decidido retirar el contenido de un creador con miles de seguidores por, supuestamente, infringir las normas de derecho de propiedad intelectual. Ha pasado con YouTube, Facebook y, más recientemente, con Twitch.

En este caso, dos de las personas que alzaron la voz fueron Fusile y Jake’n’Bake, quienes veían cómo parte de sus contenidos eran eliminados por diversas infracciones de copyright. Más concretamente, por usar música con derechos de autor y distribuir clips con dicha música.

Estos usuarios tienen como principal fuente de ingresos estos contenidos, muchas veces retransmitidos en directo. Al eliminarles total o parcialmente la cuenta, ven reducidas sus posibilidades de reproducción y, por tanto, de monetización.

Algunos streamers han recibido incluso mensajes de correo electrónico de estas plataformas diciéndoles que sus canales podrían ser prohibidos permanentemente debido a estas penalizaciones.

Las leyes están para cumplirlas

Evidentemente, cuando se toman estas decisiones de sancionar a estos usuarios es porque hay otros creadores que se están viendo perjudicados: los autores de la música que están usando sin permiso.

Las reglas y condiciones de uso, en este sentido, suelen ser muy claras. Por ejemplo, YouTube expone claramente que los creadores “solo deben subir vídeos que hayan hecho o que estén autorizados a usar”. ¿Qué significa eso? Pues que no deben subir vídeos “que no hicieron, o usar contenido en sus vídeos a los que otra persona les pertenece los derechos de autor, como pistas de música, fragmentos de programas con derechos de autor o vídeos hechos por otros usuarios, sin las autorizaciones necesarias”.

Twitch, propiedad de Amazon y donde últimamente proliferan estas polémicas sobre el uso de contenido protegido por copyright, también tiene sus propias políticas al respecto.

En medio del fuego cruzado

Controlar que ningún vídeo subido infringe los derechos de autor es complicado, teniendo en cuenta la cantidad de contenido que se sube diariamente a cualquiera de estas plataformas. Por eso, las denuncias suelen recaer, generalmente, en aquellos usuarios que acumulan muchos seguidores y que no han pagado por los correspondientes derechos de uso.

Hay que tener en cuenta que algunos creadores remezclan o crean contenido sobre música popular pero la ley no siempre se lo permite. El uso legítimo de estas piezas sin pagar por ello es muy reducido. Incluso las versiones musicales y las interpretaciones a capela están protegidas por varios formas de derechos de autor.

Así pues, la relación entre creadores de vídeos y los músicos no siempre es fácil y las plataformas como YouTube o Twitch están en medio de la contienda.

Yo hago la banda sonora, tú la das a conocer

Hacerse un hueco en la industria musical no siempre es fácil. Ni todos los artistas interesan a las grandes compañías discográficas ni todos los creadores están interesados en seguir los circuitos comerciales establecidos.

De hecho, algunos creen que la solución puede estar en la libre distribución de música. Jorge Ferreiro es un joven desarrollador español que ha ideado un producto con el que los creadores de música pueden ofrecer sus piezas sin copyright para que estas puedan ser usadas por los casters y, de paso, les dé a conocer ante los miles de seguidores de YouTube o Twitch.

Se trata de Streamradiox, una solución que permite a los creadores de contenido de plataformas como Twitch y YouTube utilizar canciones sin infringir derechos de autor. Ferreiro reconoce que se lanzó a su desarrollo porque él mismo ha sufrido estas penalizaciones. “Siempre ha sido un dolor, me ha impedido llegar a más gente”, explica, añadiendo que, en su opinión, “la música debería ser universal”.

Su objetivo, de momento, es discreto: validar su propuesta y ver si consigue el respaldo, tanto de músicos como de creadores de contenido, viendo también si están dispuestos a pagar por ella. A más largo plazo, “hacer crecer la plataforma y ver las oportunidades de expandirnos por verticales, incluir más música, descubrir talento joven y emergente”.

Creadores de contenido probando… 1, 2, 3

Pero la solución que propone Ferreiro no es nueva. ¿Qué le diferencia de otras opciones? “A nivel tecnológico es más competitivo, porque uno de los apartados más importantes es la curación musical: dar al streamer la música que quiere y cuando la quiere”, defiende. Aunque existen otros bancos de sonidos, suelen ser de música poco estructurada. Además, Streamradiox facilita crear listas de distribución “que se pueden regenerar y recibir contenidos nuevos constantemente”. Y, por último, “estamos integrados en los flujos de trabajo de los streamers. Con un par de clics, pueden añadir nuestro reproductor de música para añadir el sonido que quieran”.

En este sentido, el reproductor de música en tiempo real Streamradiox se puede utilizar a través de la página web, pero también admite que los creadores lo añadan a su programa de transmisión en vivo, como OBS, Streamlabs y otros.

Streamradiox también tiene opciones de personalización, de manera que los creadores de contenido puedan adaptarlo a su marca. A través del panel de control, el usuario puede cambiar en tiempo real el color del reproductor, incluir su logotipo o decidir el diseño. “Los streamers tienen fuertes marcas personales, somos conscientes de la importancia que tiene para ellos el poder tener su propia marca en todo lo que hacen”, explica Ferreiro.

Además, Streamradiox han lanzado la iniciativa “Music For All” por la que se regalan suscripciones de pago de 3 meses de duración a streamers que tengan pocos recursos y que empiecen a despuntar.

Queda por ver, pues, si músicos y otros creadores de contenido que quieren utilizar estas piezas llegan a un punto de encuentro en el que todos vean satisfechos sus necesidades.

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