Nuestros nietos tendrán complicado diferenciar entre magia y realidad

La magia, como los conjuros, la telequinesia o el poder adivinatorio, está dentro de los libros de fantasía y forma parte de la ficción. Por contra, la tecnología y el trabajo duro son la realidad de cada día. Lo sabemos porque a día de hoy lo primero no existe, y lo segundo es frecuente. Pero, ¿y si la barrera se difuminase con el tiempo?

Hace unos años, agitar la mano para que el espejo se convirtiese en una pared era un gesto mágico; hoy lo llamamos icono gestual en pantalla inteligente. La “magia” se ha hecho realidad gracias a la tecnología, y estos comportamientos dejan de sorprendernos porque la damos por hecha.

Lo imposible nos parece mágico, la tecnología lo convierte en normal

En un ejercicio mental, ¿qué ocurriría si traemos al presente a una persona fallecida hace 20, 30 o 50 años? Alguien que piense que los vehículos eléctricos son un imposible, que nunca hubiese imaginado un ordenador personal, o a quien le cueste comprender algo tan etéreo como es Internet.

Hollywood ha tanteado de vez en cuando ideas parecidas, y el resultado siempre ha sido el mismo: quien viene a la civilización moderna desde otro tiempo o civilización piensa que la realidad es mágica, y resulta complejo explicarle que no, que se trata de ciencia y tecnología. La diferencia es sutil.

Demos ahora un salto hacia delante, y proyectémonos a nosotros mismos a 20, 30 o 50 años de distancia en el futuro. ¿Nos comportaríamos del mismo modo? ¿Entenderíamos el mundo que se nos presenta, o lo reduciríamos a la magia incomprensible? ¿Cómo verían los habitantes de ese mundo la tecnología, nativa para ellos y alienante para nosotros?

Los conjuros mágicos existen, se llaman líneas de código y comandos de voz

En los libros de fantasía suele haber un elemento común: los magos y sus hechizos. Hace veinte años, al leer Dungeons & Dragons, el Señor de los Anillos o la Dragonlance, hubiésemos pensado que el mago era puro artificio mental. Nadie puede agitar las manos en el aire, formular un conjuro con sus labios y, por ejemplo, apagar la luz de una piedra. ¿Verdad?

Los niños de ahora no lo tienen tan claro cuando observan a sus padres hablar a sus teléfonos móviles o a su coche para que realicen tareas por ellos; y los anunciantes de automóviles han sabido explotar este factor. En muchos anuncios hemos visto cómo los padres hacían magia para aparcar, o abrir y cerrar las puertas.

conjuro magia palabras instrucciones tecnologia

Hoy día se piensa que la forma que tenemos de navegar por Internet podría cambiar lentamente hacia un entorno más audiovisual controlado por voz, como ya hacemos con los asistentes de nuestros smartphones. Alguien nacido dentro de 20 años que se haya criado con esta tecnología, ¿qué pensará de la magia de los libros de ficción?

Los dragones no existen, todavía

Nuestra tecnología genómica actual es muy limitada. A pesar de que en los últimos años hemos hecho muchos avances en salud y alimentación, hemos de admitir que estamos en el inicio de la tecnología, y que por tanto nos queda mucho que aprender.

Sin embargo, pese a nuestras burdas herramientas de alta tecnología, hemos sido capaces de crear nuevas especies manipulando el ADN de otras anteriores. La empresa Cambrian Genomics, por ejemplo, se dedica a ello desde hace tiempo, y consiguió hitos como crear una rosa bioluminiscente (como algunas especies acuáticas o mosquitos).

La tecnología está muy verde, y de momento solo podemos apagar y encender algunos genes, o cambiar unos genes por otros, descolocarlos de lugar, etc. Sin embargo, en el futuro se espera poder diseñar especies de la nada. No solo plantas o semillas, sino vida más compleja como animales de gran tamaño y, por qué no, algo parecido a los dragones. Lo de que escupan fuego es bastante menos probable.

Mover objetos con la mente, y la materia programable

diadema control mental magia

El mago agita la varita, pronuncia su conjuro, y el terrón de barro empieza a conformarse en un objeto reconocible. Lo que antes resultaba una masa informe ahora es una herramienta útil con la que trabajar. Si antes estaba inanimada, ahora parece haber sido imbuida de vida propia y pulula por ahí, haciendo esto y aquello.

En el mito del gólem judío de Praga, el proceso fue parecido, y una masa de barro se convirtió en la defensora con forma humanoide de la Sinagoga Staranová. Todo, claro, dentro de la ficción y el mito. Sin embargo, hemos dado los primeros pasos para conformar máquinas al estilo del Terminator líquido T-1000. Pasos lentos, eso sí.

La claytrónica, o materia programable, es una tecnología de materia formada por millones de micro robots (cátomos) a los que todavía no hemos llegado. Lo que sí hemos conseguido es que la claytrónica haga uso de decenas de robots de tamaño medio para lograr distintos fines. En el futuro, podríamos conseguir algo así:

Cuando eso ocurra, el mito del gólem será posible, así como aquel fragmento de Fantasía 2000 en que Mickey Mouse trata de luchar contra escobas programadas (¿o hechizadas?) para barrer. Si lo pensamos, parecen robots programables con forma de escoba, y el comando de voz que usa Mickey las activa. Además, el gorro de mago parece algún mecanismo de control mental.

Otra de las fantasías consolidadas es la de controlar objetos haciendo uso de la mente, la clásica (y de momento ficticia) telequinesia. Ficticia por coste, por supuesto, ya que desde hace años existen las interfaces cerebro-ordenador. Una de ellas es la Emotiv EPOC+, que consiste en 14 electrodos de alta resolución que nos podemos poner en forma de casco para enviar impulsos a un ordenador.

Esos impulsos (información) podrían usarse para enviar instrucciones a una pala excavadora, a un ratón de ordenador e incluso a un satélite espacial para maniobrar. El problema es el coste y la estandarización, pero dado que se está trabajando activamente en ello es probable que en menos de una década la tecnología sea accesible.

 

Que la tecnología sea accesible, para este tipo de inventos, casi quiere decir que la magia es realizable. Cuando dentro de unas décadas nuestros nietos lean sobre la magia en la fantasía clásica, preguntarán a sus padres por qué a eso se le llama magia y lo que hacen ellos en el día a día recibe el nombre de tecnología.

 

En Lenovo | La tecnología tiene implicaciones éticas: tenemos que dejar de mirar hacia otro lado

Imágenes | iStock/Choreograph, iStock/efks, Emotiv EPOC+