‘Retraction Watch’ o por qué hace falta periodismo científico

Errores graves, plagios, manipulación de datos o incluso firmas falsas. En los últimos años, el negocio generado alrededor de los artículos académicos ha propiciado un clima en el que se publican gran cantidad de papers erróneos o, directamente, falsos. Algo que afecta a la comunidad científica, que puede basar sus investigaciones en información incorrecta, pero también al periodismo, que usa estos estudios como referencia.

Un buen periodista vale lo que valen sus fuentes. ¿Qué sucede, entonces, si las voces de autoridad dejan de ser fiables? Esta es, probablemente, una de las cuestiones que inquietan a los creadores de Retraction Watch, un proyecto que recoge todos los artículos que fueron retirados de revistas científicas una vez publicados, bien por errores imprevistos o por fraudes.

Hasta 600 papers al año

Retraction Watch es una ventana al mundo de los artículos científicos que, por un motivo u otro, han sido retractados. Nació a principios de esta década para arrojar un poco de luz sobre esta realidad y en la actualidad cuenta con una base de datos con más de 8.000 artículos.

El equipo de Retraction Watch analiza hasta 600 casos al año.

Detrás de Retraction Watch están Adam Marcus e Ivan Oransky, ambos profesionales relacionados con el mundo del periodismo y la comunicación científica. En la actualidad y tras varios años dedicados al proyecto, cuentan con un equipo de trabajadores. Y no están solos: cuentan también con la colaboración de lectores y amigos, que les ayudan a identificar publicaciones erróneas.

En su blog analizan los papers retractados, pero el gran volumen hace que no puedan pararse en todos ellos. “Nuestro personal se mantiene ocupado con unas 500-600 retracciones por año y la necesidad de mantenerse al día con un constante flujo de publicaciones de noticias. Por ello, no siempre podemos publicar inmediatamente sobre cada nueva retractación que descubrimos”, señalan en su web. Algo que no afecta a los usuarios de la página: todos los artículos están accesibles en su base de datos.

¿Qué puede fallar en los artículos académicos?

Publicar un artículo académico, ya sea científico o de cualquier otra disciplina, requiere mucha dedicación. Normalmente, una vez escrito el texto, los autores deben pasar por un riguroso proceso de control que incluye la revisión por parte de terceros.

En ocasiones el artículo no es aprobado, ya sea por cuestiones de estilo (formato o redacción), de contenido (porque no se ajusta a los objetivos de la publicación) o de calidad (contiene errores), por ejemplo. Sin embargo, los errores humanos, la presión de los investigadores por publicar, el negocio creado alrededor de las revistas especializadas o la laxitud de las mismas a la hora de valorar la calidad de sus contenidos hace que se publiquen, a menudo, artículos fraudulentos.

  • Errores graves: en ocasiones, los artículos cuentan con fallos importantes, que pueden echar abajo todo el planteamiento.
  • Plagio: usar trabajo de otras personas en un estudio, sin su debida apropiación, es uno de los motivos por los que se retractan artículos científicos.
  • Manipulación de datos e imágenes: se trata de uno de los más habituales y puede ser responsabilidad de diferentes personas implicadas en la investigación. Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, por ejemplo, negaron estar detrás de la manipulación de unas imágenes que causaron la retracción de un trabajo publicado en Journal of Biological Chemistry (JBC).
  • Firmas falsas: no es extraño encontrarse con firmas de investigadores que en realidad no han participado en el estudio. Se añaden para dar más credibilidad al tema o para sumar puntos a otros trabajadores.
  • Revisiones por pares falsas: en ocasiones se pacta con el investigador que corrige, para que este dé su aprobado. En otros casos, se inventan los nombres de los expertos. De una manera u otra, siempre se consigue el visto bueno.

El principio del descrédito

Una vez se localiza un fallo o un fraude, el estudio es corregido o eliminado de la literatura científica. En ambos casos, las publicaciones deberían notificarlo correctamente y explicar el problema. Sin embargo, esto no siempre es así. Es muy probable que los investigadores o los periodistas que hayan trabajado con sus conclusiones no lleguen a enterarse nunca de que eran erróneos o falsos.

Iniciativas como Retraction Watch son muy importantes para garantizar la fiabilidad de las fuentes del periodismo científico.

Es ahí donde entra en juego Retraction Watch. Una vez identificado un paper problemático contactan con sus autores, la revista o con cualquier persona relacionada para averiguar qué ha ido mal y por qué. Cuando tienen esta información la ponen a disposición del público general.

Para los científicos, el hecho de que se retracte su trabajo es motivo de descrédito. Dependiendo del problema, puede afectar gravemente a su reputación y conllevar, incluso, sanciones económicas. Sin embargo, en la base de datos de Retraction Watch hay autores que tienen a sus espaldas varios artículos retractados.

En los últimos años, las noticias relacionadas con ciencia y tecnología están, si cabe, aún más presentes en las agendas de los medios. La amenaza del cambio climático, los avances en medicina y el desarrollo de la tecnología han hecho que gran parte de la sociedad se mantenga al día en la actualidad científica. Contar con fuentes fiables y responsables y poder contrastar la veracidad de las mismas es fundamental para ofrecer información de calidad, tanto al lector general como al especializado. Es por eso que iniciativas como Retraction Watch ganan cada vez más peso no solo entre académicos, sino también entre periodistas.

Imágenes | Unsplash/Free To Use Sounds, Unsplash/Samuel Zeller, Unsplash/AbsolutVision