Tres formas en las que el cambio climático va a modificar nuestros océanos

Aunque todavía hay muchos indecisos y algunos negacionistas, la mayoría coincide al señalar las consecuencias actuales del cambio climático: días de invierno con temperaturas propias del verano, largas temporadas de sequía o tormentas cada vez más violentas son solo algunos de los ejemplos. Sin embargo, es mucho más complicado poder identificar cambios en los océanos.

La primera consecuencia que nos viene a la mente es, sin duda, el aumento de la temperatura de las aguas. Seguido del derretimiento de los casquetes polares. Pero no son los únicas amenazas a las que se enfrenta el planeta: repasamos tres formas en las que van a cambiar las aguas de mares y océanos.

El color: serán más azules o más verdes

A finales de este siglo, el color de los océanos habrá cambiado. Así lo indica un estudio liderado por Stephanie Dutkiewicz y publicado en Nature Communications. Detrás de este cambio (y muchos otros) está el fitoplancton, el conjunto de diminutos microorganismos acuáticos. Estos son responsables, en parte, del color de los océanos ya que reflejan la luz.

El equipo de Stephanie Dutkiewicz ha analizado cómo los cambios de temperatura condicionan el crecimiento de fitoplancton, para llegar a la conclusión de que el nivel de estos organismos crecerá en algunos océanos y disminuirá en otros. Aquellos en los que el nivel de fitoplancton aumente se tornarán más verdes. En los que se reduzca se volverán más azules.

El cambio de color es una de las consecuencias del cambio climático en los océanos.

La diferencia será imperceptible para el ojo humano pero sí podrá medirse con herramientas científicas. Podrá analizarse, por ejemplo, mediante imágenes satelitales. El cambio del color de las aguas, señalan los responsables del proyecto, será una de las señales que probarán que realmente hemos cambiado nuestro planeta.

Aumentará su temperatura

Según el estudio ‘How fast are the oceans warming?’, publicado en la revista Science el pasado mes de enero, 2018 fue el año con las temperaturas más altas en los océanos a nivel global. Antes de 2018, los máximos se habían registrado en 2017. Y antes de 2017, en 2016. El estudio concluye que los océanos se calientan un 40% más rápido que lo que había calculado la ONU en su estimación en 2013.

En los últimos años se han registrado, también, olas de calor marinas: áreas de la superficie del mar extremadamente cálidas que persisten durante días o meses. La más grande registrada recibió el nombre de “The Blob” y se dio frente al sur de California entre 2013 y 2015. Llegó a alcanzar temperaturas de hasta 6 grados por encima de la media del periodo. Las causas se atribuyen a anomalías en la presión del nivel del mar, que evitaron  que el calor del océano se liberase hacia la atmósfera.

En las aguas del Mediterráneo también se han registrado olas de calor. Fue en 2003 y alcanzaron temperaturas entre tres y cinco grados por encima de la referencia de aquellos años.

Las aguas se volverán más ácidas

Los cambios de temperatura globales provocan que los océanos cambien, también, su composición química. Los océanos absorben gran cantidad del dióxido de carbono que se emite a la atmósfera procedente de actividades humanas. La disolución de este dióxido de carbono en el agua acaba produciendo ácido carbónico, lo que aumenta su acidez.

Según un estudio publicado en Nature en 2017, los océanos han absorbido aproximadamente el 40% de las emisiones de CO2 desde el inicio de la era industrial. Los datos recientes muestran también que las tasas de captación de CO2 en el océano han aumentado en la última década.

La Agencia Europea de Medio Ambiente prevé que las aguas que rodean Europa experimenten una acidificación adicional durante los próximos años. Y, señala, también, que la reducción de PH en los mares septentrionales de Europa y los que rodean Noruega y Groenlandia es más alta que la media mundial.

Infinitas consecuencias

El calentamiento de los océanos ha contribuido a la destrucción de los arrecifes de coral, a la disminución de las capas de hielo y a la reducción de los niveles de oxígeno en las aguas. Pero esto es solo el comienzo. Tan solo las olas de calor marinas han provocado numerosos cambios en los ecosistemas, que van desde la proliferación de algas nocivas hasta la muerte de ballenas y leones marinos. Han provocado, también, que numerosas especies hayan tenido que abandonar sus hábitats y desplazarse hacia otras zonas.

Las criaturas marinas también se verán afectadas por las consecuencias del cambio climático en los océanos.

Los cambios de temperatura de los mares también tienen consecuencias en tierra firme. En algunos lugares se manifiestan en largas temporadas de sequía, y en otros en tormentas más intensas de lo habitual. Al aumentar el nivel del mar el agua penetra en zonas costeras (y otras más alejadas), provocando también problemas de erosión e inundaciones, lo cual afecta a los acuíferos y al suelo agrícola. Y, consecuentemente, al hábitat de estas zonas. Sin mencionar el riesgo que supone para las ciudades y poblaciones más pequeñas que están muy cerca de la costa.

Todo parece indicar que en los próximos años nuestros océanos tendrán otro color, otra temperatura y otra composición química. Y, aunque a primera vista no podremos notarlo, estos cambios modificarán todo lo que los rodea. Desde la vida de las criaturas marinas hasta la duración de nuestros inviernos.

Imágenes | Unsplash/HyeRyeong Oh, Unsplash/NASA, Unsplash/Jakob Owens

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