Polluelos robóticos, la mejor arma para estudiar a los pingüinos

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Los pingüinos, como muchos otros animales salvajes, tienen miedo de los humanos, algo que es totalmente comprensible desde el punto de vista del animal, pero que dificulta la labor de los investigadores.

El Dr. Yvon Le Maho de la Universidad de Estrasburgo estaba estudiando la frecuencia cardíaca de los pingüinos en la Antártida, y para ello debía mantener sus sistema de monitorización a un máximo de 60 centímetros de los pingüinos, lo que hacía imposible recoger cualquier lectura normal, puesto que cuando el investigador se acercaba, los pingüinos entraban en un estado de extrema ansiedad.

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Para solventar este problema el Dr. Le Maho cogió un pequeño 4×4 teledirigido, montó en él sus sensores y lo envió a monitorizar todo tipo de animales. Ese extraño robot no inmutó a los elefantes marinos, que por lo visto son muy tranquilos, mientras que los pingüinos rey empezaron a picarlo, pero cuando el robot se paró dejaron de atacarle y rápidamente volvieron a la normalidad. Además el robot no rompió la estructura de la colonia por lo que pudo estudiarlos con normalidad.

En cambio, los pingüinos emperador son mucho más tímidos que los pingüinos rey, así que, esperando una recepción de su robot mucho más dramática, el Dr. Le Maho decidió poner encima de su robot un polluelo de pingüino hecho en fibra de vidrio. Al principio las cosas no funcionaron, parece que los primeros intentos del Dr. Le Maho no eran muy convincentes, pero el quinto polluelo, al estar convenientemente recubierto de plumas, dejó de asustar a los pingüinos emperador.

Y no sólo dejó de asustarlos y pudo sacar los datos cardiacos que buscaba, sino que los polluelos de pingüino lo rodearon como a uno de los suyos y los adultos incluso le cantaron, aunque parece que no les gusto mucho que no respondiera, por eso en la próxima versión del robot el Dr. Le Maho está pensando en añadirle audio.

A veces se consiguen traspasar barreras utilizando el ingenio y tecnología que está al alcance de cualquiera. El Dr. Le Maho lo ha demostrado e incluso acaba de publicar su metodología para investigar a la fauna salvaje de la Antártida en la prestigiosa revista Nature.

Fotografías | Dr.Le Maho

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