Estos son todos los datos personales que comparte WhatsApp con Facebook

Con sus más de 2.000 millones de usuarios, WhatsApp publicó un mensaje: «Debes aceptar compartir tus datos con Facebook para seguir usando el servicio». Unos nuevos términos que entrarán en vigor el 8 de febrero de 2021. O eso o eliminas tu cuenta —aún puedes realizar una copia de seguridad—. Así de rotundo y contundente. De hecho, quienes no acepten esta renovación en la política de privacidad no podrán seguir usando WhatsApp, pues quedará inutilizable.

La respuesta no se hizo esperar. Y las quejas fueron tan contundentes que la empresa se vio obligada a dar un paso atrás y detener este movimiento en el territorio europeo: “No habrá cambios en las prácticas de intercambio de datos de WhatsApp en la región Europea (incluyendo Reino Unido)”, tal y como podemos leer en este reciente comunicado. Pero los habrá, y no se harán esperar. La pregunta es, ¿de qué datos personales estamos hablando?

Qué datos personales comparte WhatsApp

Los datos que recaba y comparte la red son los siguientes:

  1. El nivel de batería de nuestro dispositivo.
  2. La intensidad de la señal de la red.
  3. La versión de la aplicación instalada en ejecución.
  4. Información del navegador (tipo, tiempo de uso, versión y OS sobre el cual está instalado).
  5. Red móvil y operadora o ISP con la cual tenemos contratado el servicio.
  6. Información de la conexión, entre la que se incluye nuestro número de móvil. No olvidemos que la sensórica también sirve para “escuchar” y localizar el smartphone.
  7. Idioma y zona horaria de la versión de la app instalada y del sistema operativo en uso.
  8. Dirección IP y cantidad de datos enviados y recibidos.
  9. Nuestra cartera de contactos. Es decir, los números de teléfono.
  10. Otros datos personales asociados con el mismo dispositivo y cuenta (aquella que hayamos facilitado).

¿La razón? Varias, entre ellas “ayudar a mejorar la infraestructura y los sistemas de entrega”, “promover la seguridad, protección e integridad a través de los productos de las empresas de Facebook, por ejemplo, sistemas de seguridad y de lucha contra spam, amenazas, abuso o actividades que infrinjan las leyes” y el hecho mismo de permitir estas integraciones. El objetivo nuclear es unificar servicios y centralizar los contratos con todos ellos.

¿Y qué productos son esos? La propia app, tanto en escritorio, móvil o navegador; además de “Messenger, Instagram (incluidas las apps como Boomerang), dispositivos de marca Portal, productos de Oculus (al usar una cuenta de Facebook), tiendas de Facebook, Spark AR Studio, Audience Network, las apps del NPE Team y cualquier función, app, tecnología, software, producto o servicio ofrecidos por Facebook Inc. o Facebook Ireland Limited de acuerdo con nuestra Política de datos”.

Por otro lado, si decidimos eliminar la cuenta, perdemos el acceso a la iteración, pero algunos de nuestros datos quedan registrados tanto en ficheros de la empresa como en los grupos donde hayamos estado activos. Es decir, estos mensajes aparecerán como pertenecientes a una cuenta ya eliminada, pero seguirán siendo visibles para los receptores.

Así lo explica la empresa: “Cuando alguien elimina su cuenta, no afecta a la información relacionada con los grupos que creó el usuario o la información que otros usuarios tienen, como su copia de los mensajes que les enviaste y fueron compartidos”.

Una nueva sensibilidad

El vendaval popular ha sido tan contundente que, el pasado enero, en WhatsApp se vieron obligados a publicar un artículo acompañado de una imagen informativa para responder a distintas dudas con base “a ciertos rumores que circulan”.

Los cinco puntos claves son:

  • WhatsApp no puede “ver” tus mensajes personales ni escuchar tus llamadas.
  • Tampoco mantiene un registro de quién llama o envía mensajes a quién.
  • No puede ver las publicaciones que se comparten gracias al cifrado de extremo a extremo.
  • No comparte tus contactos con Facebook, solo accede a los números de teléfono guardados en la libreta de contactos.
  • WhatsApp no accede a los grupos privados y es el usuario quien tiene el control de esas comunicaciones.

Por supuesto, estas sentencias son matizables. Como bien indican, sería imposible filtrar el spam sin un mínimo control. Podría decirse que se realizan exámenes-careos, revisiones de ciertas keywords o hotwords para detectar, por ejemplo, planificaciones de atentados. Facebook, por su parte, ha sido estudiada durante años por su dificultad para moderar y mantener la libertad de expresión.

Sin embargo, Facebook es consciente de que la popularidad de WhatsApp no puede hacerla desaparecer. Es decir, tenemos demasiados contactos en esta red como para prescindir de ella. Es más fácil aceptar los nuevos términos sin leerlos. Sus rivales directos en Europa, Telegram y Signal —si obviamos la china WeChat y QQ, ambas propiedad de Tencent—, apenas suman entre ambos 500 millones, poco más de una cuarta parte del total de la base de usuarios de WhatsApp.

Huelga decir que la desconfianza nace de la empresa matriz. Durante años, Facebook ha sido el barómetro que medía las malas prácticas y conductas desconfiables. Aquel hashtag #DeleteFacebook y las campañas contra su intrincado sistema para desinstalar la app hicieron mella incluso en su valor bursátil.

Su modelo de negocio se fundamenta en la venta de datos relacionados con los usuarios. Incluso extrae esta información de grupos privados. Su lucro ha sido tan determinante que, cuando Facebook dio el salto a posicionar el vídeo cuadrado, todas las agencias del mundo viraron hacia esa dirección.

Y no olvidemos que Facebook sí analiza los metadatos Exif de cada foto. Es decir, quiénes aparecen en la foto, dónde y cuándo fue tomada, modelo de cámara o smartphone con el que fue capturada y otros registros técnicos como la resolución, nivel de apertura y si han sido aplicados filtros y con qué aplicaciones. Además, para quienes hayan completado su perfil, Facebook también es consciente de la siguiente información:

  • Nuestra foto de perfil pública y todas las modificaciones históricas de la misma, incluyendo la cabecera.
  • Nuestro lugar de residencia y un timeline de lugares visitados.
  • Un perfil con los datos de dónde nacimos, edad, situación sentimental y creencias religiosas o de ideología política. E incluso nuestro estado mental, ya que podemos destacarlo.
  • Idioma o idiomas que hablamos.
  • Un historial de nuestro empleo, actual, pasado e incluso empresas que nos han interesado y donde hemos solicitado empleo (gracias al historial de búsqueda).
  • Otro historial completo sobre dónde estudiamos: colegio, universidad, máster y/o doctorados.
  • Fichas de los familiares y amigos que hemos etiquetado o donde nosotros hemos sido etiquetados, componiendo un complejo tejido social virtual.
  • Eventos sociales como conciertos o exposiciones culturales a los que hemos asistido. De esta manera ,pueden sugerirnos propuestas similares.
  • Un registro de acontecimientos importantes, como cambios de dirección, graduaciones académicas, nacimiento de hijos, matrimonios, nuevos puestos de empleo y similares. Además, nos preguntarán cómo hemos vivido y qué tal estamos frente a los acontecimientos globales, como atentados, tsunamis y temporales, accidentes múltiples, incendios, etcétera.

Las mejores alternativas a WhatsApp

La seguridad no es un tema que se deba ignorar. Frente a este escenario, un mensaje: “Usa Signal”. Esto fue lo que Elon Musk lanzó en un tweet y que provocó el pasado enero un terremoto evaluado en 7,5 millones de nuevas descargas . Es decir, un aumento del 4.200 % respecto a la semana anterior.

Signal utiliza protocolos criptográficos de código abierto, no permite capturas de pantalla y sí mensajes que se autodestruyen en un tiempo específico, cuenta con cifrado end-to-end y recolecta una cantidad de datos muy inferior. Esencialmente, el número de teléfono y última conexión del día.

Este crecimiento también se ha visto tipificado en Telegram, una de las más veteranas y rival directo de WhatsApp, cuya base de usuarios ha pasado a sumar 256 millones durante el último año y alcanzar el pico de los 500 millones de usuarios activos.

Entre otras funciones exclusivas, en Telegram fueron pioneros en la creación de stickers y abanderaron el cifrado de extremo a extremo. La posibilidad de integrar elementos dinámicos dentro de los grupos la ha convertido en la app ideal para los grupos de ofertas y chollos, para compartir libros y enlaces de series.

Imagen de cabecera | WhatsApp, Unsplash (1, 2), Olenka Sergienko (Pexels)

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