Estamos entrando en la Industria 4.0 y hay quien adelanta ya la 5.0

Tres años después de que Klaus Schwab nombrase a nuestro momento histórico como “Cuarta Revolución Industrial”, otros autores ya mencionan una Industria 5.0. De hecho a finales de 2019 se han publicado dos libros en castellano, ‘La era de la humanidad: Hacia la quinta revolución industrial’, de Marc Vidal; y ‘La quinta revolución industrial’, de Inma Martínez en un lapso de menos de un mes.

Si la cuarta revolución industrial o industria 4.0 corresponde a una nueva manera de organizar los medios de producción a través de la digitalización, ¿qué va a traernos la quinta revolución industrial en la que ya estamos entrando lentamente? Según algunos, como Erik Rasmussen, fundador del Copenhagen Climate Council, la sostenibilidad. Otros hablan de IoT, conexión, empleo, etc.

Las revoluciones industriales parecen acelerar

La innovación llama a la innovación, y se retroalimenta. Tomemos para ello el ejemplo de la electricidad. El pensador griego Tales de Mileto (~600 a.C.) descubrió las chispas que arrojaban algunos objetos al ser frotados. Charles François de Cisternay du Fay (1734 d.C.) descubrió las diferentes cargas, y Benjamin Franklin las llamó positiva y negativa hacia 1782.

Alessandro Volta generó el primer flujo eléctrico constante en 1800. En 1831 Faraday descubrió la inducción electromagnética. La bombilla de Edison (1880) y el rotor de General Motors (1890) se sucedieron casi a la vez. A partir de ahí resulta difícil nombrar todas las invenciones eléctricas debido a su número.

revoluciones industriales segun duracion

La primera revolución industrial abarcó de 1760 a 1830, mecanizando la producción. La segunda, de 1860 a 1914, usaba otras fuentes de energía y se caracterizó por la división del trabajo. La revolución científico técnica (1965 a 1990) incluye a internet. La cuarta fue nombrada por Klaus Schwab en 2016, pero se inició hacia 2010. Hacia 2025 podríamos entrar en la quinta.

Hacia una revolución de las personas

Desde algunos organismos públicos, como COTEC, se centran en hablar de “la era de las personas” entendida esta como una era en la que los talentos humanos innatos empiezan a cobrar valor. Hasta ahora todo nuestro sistema educativo partía de la base de la memorización y el almacenamiento de datos.

Durante la cuarta revolución industrial nos hemos ido dando cuenta de que no vamos a ganar a las máquinas con la memoria. Véase el programa en que Watson gana a los humanos al Jeopardy!. Tampoco en estrategia. Lee Se-Dol, el único humano que ha sido capaz alguna vez de derrotar a la IA de Google al juego Go, ha anunciado su retirada.

Toca poner en valor aquellas características que nos hacen más humanos, tales como la imaginación, el espíritu crítico, la empatía o el liderazgo. Esto significa que trabajaremos más con personas, y que automatizaremos gran parte del proceso productivo. En otras palabras: conectaremos todo con todo lo demás, según los futurólogos mencionados y otros.

la quinta revolucion industrial

Cuando trabajemos para un robot (si trabajamos)

Todos los autores que tratan de desentrañar el futuro aluden a un nuevo contrato social entre trabajo y remuneración. Algunos se atreven a mencionar la Renta Básica Universal. Otros hablan del fin del trabajo. El Foro Económico Mundial dice que se crearán millones de nuevos empleos. ¿Quién tiene razón? Pues no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que pronto todo estará conectado.

Si ahora el mundo avanza a cierta velocidad porque cada uno llevamos encima un dispositivo conectado (teléfono) y tenemos otro en casa (ordenador), en unas décadas el IoT de las actuales viviendas inteligentes podría quedársenos pequeño. Por supuesto que el televisor y el aspirador estarán conectados, pero también lo estarán las paredes y techo, los tiestos, cada cajón y cubierto, etc.

Una conocida marca de refrescos incluso ha sacado una versión de sus botellas de un solo uso con pantallas OLED para una promoción. Esperemos sea reutilizable y fácil de reciclar, porque la semilla de la Industria 5.0 ya está sembrada. Es posible que esta nos lleve a trabajar para algoritmos. Por ejemplo, redactar ofertas para que nuestros gemelos digitales tomen decisiones.

Las habilidades en la Industria 5.0

Las habilidades en la Industria 5.0

Hace 100 años el mundo laboral premiaba la manufactura y habilidad manual. Hace 50, la memorización y capacidad de comprensión lectora. Hoy necesita programadores con imaginación. Por lo que sabemos, en unas décadas podría necesitar desde filósofos especializados en curación de contenidos para deep learning ético, a programadores orientados a la experiencia de usuario de robots.

Sabemos, o creemos poder intuir, que la Industria 5.0 va a premiar el trabajo con las personas. También una buena relación con las máquinas, ya que estas van a estar por todas partes. La mayoría de interacciones del mundo serán máquina-máquina, liberándonos en cierto modo para poder atender a las personas, aunque sin descartar tener que hablar con alguna máquina.

Un ejemplo para cerrar y entender las posibilidades. Un día estamos organizando unas vacaciones y solicitamos a nuestro asistente virtual qué es lo que buscamos. Este asistente, integrado en el todo que supone un IoT global, se encargará de hablar y negociar con miles de agentes virtuales, y vendrá a nosotros segundos después con una propuesta vacacional. Esto, hoy disruptivo, podría volverse norma en años.

 

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