Interacción hombre-máquina para las personas con discapacidad

La interacción hombre-máquina para personas con discapacidad ha avanzado notablemente desde hace años. La robótica ha pasado de meros actuadores en extremidades a sistemas complejos en forma de exoesqueletos para transportar a las personas que carecían de movilidad.

Aprovechando la conferencia inaugural del profesor Ricardo Chavarriaga en el Congreso de Tecnología y Turismo para la Diversidad de la Fundación ONCE, veremos cómo ha avanzado esta tecnología en la que se enmarcan sistemas de interacción hombre-máquina tales como el teclado o el ratón.

Más allá de las prótesis: qué es hombre-máquina

Las patas de madera o el brazo acabado en garfio, que en nuestro ideario colectivo pertenecen al universo pirata, han sido durante milenios las únicas formas en que personas sin extremidades podían interactuar con el mundo de una forma normal para el resto. Pero no era suficiente.

Hay otras muchas discapacidades tales como daños cerebrales, enfermedades neurodegenerativas, mudez, sordera, esclerosis múltiple… Todas estas barreras conducen a una pérdida de autonomía que no se arregla con una mera prótesis.

Una prótesis entendida en sentido amplio y conectada al cerebro podría ser la solución. La idea es cablear el cerebro a un ordenador, y que este se encargue de enviar señales a un exoesqueleto, un procesador de textos, una silla de ruedas o una vivienda. Los avances han sido cada vez más numerosos estos años.

Exoesqueleto para que ande un tetrapléjico

Apenas hace unos días un centro médico de Ginebra ha logrado resultados en la movilidad de pacientes tetrapléjicos. En su ensayo clínico con un varón de 28 años han conseguido que este camine, de momento con ayuda de una grúa.

Para alcanzar este hito han “cableado” su mente mediante dos sensores intracraneales cuyas lecturas se transportan vía inalámbrica a un ordenador. Este “escucha” la mente de forma que el movimiento pensado por el usuario se lleva a cabo por el robot adherido a su cuerpo.

Domótica a golpe de cerebro

La idea de los cascos EEG que leen nuestra interacción cerebral no es nueva, pero puede ser el futuro. Para el usuario medio puede ser un añadido en confort del hogar. Imagina poder encender la calefacción tan solo pensando en ello. Ahora imagina lo que puede suponer para una persona en silla de ruedas.

Durante la Cumbre Latinoamericana de Seguridad de Kaspersky se anunció que este grupo, junto con la empresa Over Mind, tenían en mente trabajar en esta línea. Over Mind ya lleva años apostando por esta tecnología que cambiará la vida a las personas con discapacidad, pero ahora es importante blindarla.

Del mismo modo que un altavoz puede ser usado como micrófono, a medida que la tecnología de lectura cerebral mejora nos preguntamos si el sistema podría ser vulnerable en algún punto. Nadie quiere ver su hogar violado por hackers debido a la intromisión de tecnología en desarrollo.

Piernas robóticas que ayuden a personas de baja movilidad

Pero no siempre será necesario operar a nivel cerebral al paciente. Buena parte de nosotros sufriremos problemas de movilidad en nuestra vejez no porque tengamos una mala comunicación entre el cerebro y nuestros músculos. Podemos andar mal sin lesión medular.

Simplemente los músculos dejarán de tener la fuerza que tenían antaño. Los huesos se debilitarán. Nos cansaremos antes y querremos estar sentados. Con motivo de ello probablemente llevemos una vida sedentaria. Pero la empresa B-Temia, que fabrica piernas robóticas, pretende cambiar esto.

En el vídeo se observa a una persona de baja movilidad que requiere un bastón para moverse. Pero con ayuda de estas piernas puede realizar una vida completamente normal. E incluso corre escaleras arriba o da acertadas patadas a un balón de fútbol.

En el vídeo que vemos abajo, otro experiencial, un comprador de 58 años con osteoartritis logra prescindir del bastón. Pasa de andar con dificultades a pasear con total normalidad.  Ojo, que no hemos dicho “paciente” sino “comprador”, se trata de una solución comercializada desde hace años.

A diferencia de los sistemas conectados al cerebro, esta y otras piernas robóticas amplían nuestra fuerza. Unos sensores de presión situados de forma estratégica duplican nuestros movimientos, aumentándolos.

Máquinas que entienden gestos en tiempo real

Cuando hablamos de autonomía a veces nos olvidamos de las personas con mudez o sordomudez. Estos a menudo ven mermados sus movimientos debido a la falta de interacción con objetos de su entorno.

reconocimiento gestual gracias a maquina discapacidad

En el Grupo de Tratamiento de Imágenes de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid han elaborado un nuevo sistema que proponen un nuevo modo de interacción entre personas sordomudas y máquinas. Y es a través de gestos que estos ya conocen.

La idea es acercar el lenguaje de gestos corporales porque “formas de interacción habituales entre humanos”. Y no solo con problemas auditivos o incapaces de hablar. Una persona con movilidad reducida en una mano podría usar esta interacción hombre-máquina en lugar del teclado.

Como vemos la interacción hombre-máquina va más allá de una simple pierna robótica o una cadena de actuadores. La idea es adaptar a las máquinas para que nos entiendan de diferentes formas como los cascos EEG, los sensores de presión o el procesado de imágenes, entre otros.

El objetivo es hacer la tecnología más inclusiva, así como mejorar la vida de todo tipo de personas. Estos desarrollos, en principio pensados para ayudar a personas con discapacidad, pronto podrían convertirse en sistemas de aumento usados en la industria. Como ejemplo, los auriculares de conducción ósea.

 

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Imágenes | iStock/cookelma, Tomás Mantecón et al.

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