La femme fatale del cine que se aburrió de Hollywood e inventó la Wifi: la historia de Hedy Lamarr no tiene desperdicio

Hedwig Eva Maria Kiesler era conocida en su Austria natal por ser la primera mujer en aparecer desnuda e interpretar un orgasmo en una película comercial. Corría el año 1933, el mismo en que Adolf Hitler fue elegido como canciller de Alemania. También era conocida por ser la esposa de un empresario de éxito que, precisamente, proveía municiones y aviones de combate para Hitler y Benito Mussolini. Pero esa no era la vida que quería Hedwig Eva Maria Kiesler, la precursora de la tecnología Wifi.

El nombre de Hedy Lamarr lo adoptaría ya en Estados Unidos, mientras iniciaba una exitosa carrera en Hollywood y aprovecha sus conocimientos de la industria militar para intentar decantar la balanza en favor de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial. Pero vamos por partes. Esta es la historia de la femme fatale del cine que apostó por la ingeniería y se ganó un doodle en 2015.

historia de Hedy Lamarr

El cine como vía de escape

Con 16 años, Hedy Lamarr ya había iniciado sus estudios de ingeniería. Pero se aburría. Así que con 19 años dejó los estudios y probó en el teatro y el cine. Fue entonces cuando apareció sin ropa en Éxtasis, de Gustav Machaty. A su nuevo marido, Friedrich Alexander Maria Fritz Mandl, no le gusó la idea e intentó hacerse con todas las copias de la película para destruirla. Era tal el control al que la sometía que pronto Lamarr empezó a tramar su escape de Viena.

Por aquel entonces, como cuenta su biógrafo Richard Rhodes, compartía habitualmente mesa con muchos de los generales nazis. Allí los escuchaba hablar de misiles, aviones y sistemas de comunicación. Durante estos años, Lamarr recuperó sus estudios de ingeniería porque su esposo no le dejaba hacer nada más. Aunque todavía mantenía el sueño secreto de hacer carrera como actriz.

En 1937 culmina su plan de huida. Escapa desde Viena hasta París en tren y después pone rumbo a Londres. Allí conoció a Louis B. Mayer, presidente y director de producción de la Metro Goldwyn Mayer. Con él se embarca hacia Estados Unidos, a donde llega con un nuevo nombre y un contrato bajo el brazo. Su carrera en Hollywood estaba a punto de despegar.

historia de Hedy Lamarr

25 películas y un sistema de comunicación secreto

Bajo el paraguas de Louis B. Mayer y gracias a su talento, Lamarr se hace un hueco entre los grandes de la industria cinematográfica estadounidense. En 1940 ya comparte escena con Clark Gable y Spencer Tracy en ‘Boom Town’. Después llegarían apariciones junto a James Stewart, Judy Garland o Lana Turner. Seguiría haciendo películas durante años para sumar un total de 25 apariciones en la gran pantalla, casi siempre en el papel de mujer villana. Pero la femme fatale de Hollywood no podía olvidar su Austria natal.

Su propia vida parece sacada de un guion de cine. Tras escapar de las garras de un marido controlador y de la creciente presión del régimen nai (ella era judía), Lamarr alcanza el éxito. Pero en su interior sueña con acabar con la guerra y salvar a su familia. Para ello echa mano de aquellas cenas en Viena con los generales alemanes y de sus conocimientos en ingeniería. Y de su amigo y pianista George Antheil.

“Empezaron a hablar de una guerra que, a finales del verano de 1940, se veía muy negra. Hedy dijo que no se sentía cómoda, sentada en Hollywood y ganando tanto dinero cuando las cosas estaban tan mal. Dijo que sabía mucho sobre municiones y armas secretas… y que estaba pensando seriamente en abandonar la MGM e ir a Washington para ofrecer sus servicios”, señala Richard Rhodes sobre las conversaciones entre Lamarr y Antheil.

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Su trabajo se centró en la invención de un sistema de comunicaciones secreto para evitar las escuchas del ejército alemán. Inspirado en una pianola, el sistema se basaba en las 88 teclas de un piano para saltar entre frecuencias y hacer que las señales de radio que dirigían los torpedos fuesen imposibles de interceptar por el enemigo. El sistema fue patentado en agosto de 1942, pero nunca fue utilizado durante la guerra.

Madre de la Wifi y el bluetooth

El sistema no llegó a ser implementado porque era demasiado grande. No era algo práctico. Tras la guerra, cayó en el olvido. Hasta 1957, cuando la compañía Sylvania Electronics Systems Division resucitó la idea del salto de frecuencia. Eso sí, en lugar de dos rollos agujereados de pianola, utilizó un transistor para aplicar el concepto. Y funcionó. De hecho, el ejército estadounidense la utilizó en los 60.

Para entonces, la patente había expirado y Hedy Lamarr, cuya carrera en Hollywood estaba ya en declive, nunca recibió un céntimo por su invención. Pero su técnica de modulación de señales en espectro expandido sentaría las bases de una revolución en las comunicaciones. El llamado salto de frecuencia de espectro ensanchado está definido como estándar de redes de área local inalámbricas y se utiliza en varios sistemas teledirigidos. Y su versión adaptable se usa para la transmisión de datos mediante bluetooth.

Todo esto a Lamarr le dio igual. Lo único que la entristecía era que su idea no hubiese sido utilizada para terminar antes la Segunda Guerra Mundial. La actriz e inventora falleció en el año 2000 sin grandes reconocimientos del mundo del cine. Pero sí fue la primera mujer reconocida con un premio Bulbie (llamados entonces los Oscars de los inventores) y, en 2014, pasó a formar parte del salón de la fama de inventores estadounidenses. Un año después, y durante 24 horas, protagonizaría las búsquedas de Google en todo el mundo.

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Imágenes | Kate Gabrielle, Wikimedia Commons, Photos of the Past