Los próximos periodistas, ¿serán máquinas?

¿Leerías un periódico en el que trabajase un algoritmo? Sí, la pregunta es un poco tramposa por dos puntos: en primer lugar, los algoritmos ya se usan en casi todos los periódicos para optimizar el tráfico (aunque pocos a nivel de redacción); y, en segundo lugar, “trabajar” quizá no sea la palabra clave.

Los robots periodistas ya existen y, aunque no se destaquen por parábolas muy trabajadas o un texto cuidado, son una tendencia hacia un mundo digitalizado. Quizá no sustituyan del todo a los periodistas redactores, pero ya tienen un pie (metálico) dentro de los rotativos, y no lo van a retirar.

¿Qué hacen en la actualidad los robots “periodistas”?

Cuando hablamos de periodismo hemos de mencionar varios roles: el periodismo local de desplazarse a un punto, investigar, entrevistar personas; y el periodista de edición o redacción, más implicado en la escritura. Es en este último campo donde los robots tienen más cancha, dada su dificultad para andar.

Dicho esto, ya existe el robot entrevistador. Se llama Jia Jia y sus entrevistas, aunque un tanto disparatadas, siguen un hilo argumentativo bastante lógico. Pertenece a la Xinhua News Agency, la agencia oficial de noticias del gobierno chino y, aunque es más una fachada promocional que una herramienta funcional para el periodismo de calidad, no deja de ser interesante.

Jia Jia es capaz de hablar con relativa fluidez (no tanta como Sophia, de la Hanson Robotics, pero casi) y de hacer una batería de preguntas modificando ligeramente alguno de los enunciados. Seguro que ya es más que alguno de los humanos más negados, aunque queda mucho camino que andar para alcanzar a la media.

Ana Gamazo, periodista especializada en economía TIC, comentó hace unos meses para Nobbot que un «un robot periodista no podrá sustituir a un profesional ni en las actividades más rutinarias», una afirmación que se verá (o no) confirmada con el tiempo.

robot inteligencia artificial perodico

De momento, ya hay al menos una empresa española que, tras analizar algunas notas del periodismo deportivo y su simpleza, pretende que desde titulares más o menos densos a noticias muy cortas sean escritas por algoritmos. Es Narrativa, una startup local que ya tiene un algoritmo lo suficientemente depurado como para emitir este tipo de noticias:

«El Arsenal ganó 2-0, sumando así 8 victorias seguidas en casa. El Manchester tuvo mala suerte a pesar de manejar la posesión de balón»

Empezará con aquellas fácilmente automatizables, resultados deportivos, economía, quizá incluso política (resultados, no debates), e irá subiendo en el escalafón de dificultad a medida que se la alimente con más datos; ya que usa técnicas de Big Data e IA. Los robots aún no van a la compra por nosotros, pero ya van escribiendo un poco.

La agencia L.A. Times lleva ya varios años experimentando con noticias automáticas referentes a catástrofes como seísmos o tornados con datos provenientes de distintas universidades y organismos que manejan este tipo de datos en tiempo récord.

En líneas generales, todo ha ido bien: la información es simple pero veraz y sirve como una primera toma de contacto con la noticia. Pero de vez en cuando se cuela una noticia falsa, como el aviso de un terremoto para 2025 que en realidad ocurrió en 1925. Alguien había enviado mal los datos y el robot periodista no pudo contrastarlos.

Como resultado, en junio de 2017 se publicó la noticia sobre un terremoto de 6,8 en la escala de Richter para el que quedarían unos ocho años y que, por supuesto, no era real.

Algunas dificultades para que los robots periodistas sean una realidad

periodista robot error problemas algoritmo

Los robots analizan la información estructurada mucho mejor que los humanos pero, por desgracia para ellos, la mayoría de las noticias tienen base en un conjunto de datos no estructurado. Por ejemplo, como este artículo, que no está escrito en un Excel con filas y columnas, que tiene imágenes por medio, con hipervínculos que apuntan a distintas fuentes, con cambios de formato

Analizar datos estructurados y extraer de ellas conocimiento es realmente fácil para un algoritmo o una IA, pero cuando incluimos análisis de texto, procesar la información requiere de más capacidad de cálculo y un software mucho más optimizado. En otro ejemplo, un algoritmo descubrió que Shakespeare no había escrito Henry VI, pero no comprendiendo el texto, sino contando palabras y estructurando información (con la pérdida de contexto que conlleva).

Las máquinas procesan, como muchos animales, pero carecen de consciencia. No significa que no sean inteligentes, ya que la inteligencia no consciente es perfectamente válida como inteligencia, pero no para interpretar textos, hacer entrevistas o resumir información para que un humano la disfrute.

En un tercer ejemplo podríamos mencionar las parábolas, el recurso literario por el que, mencionando un elemento, habla en realidad de otro. Por ejemplo, en este conocido fragmento de Garcilaso de la Vega parece estar hablándose del cambio estacional,  la cosecha y la nieve, cuando en realidad habla sobre la edad:

coged de vuestra alegre primavera

el dulce fruto, antes que el tiempo airado

cubra de nieve la hermosa cumbre;

Del mismo modo que la traducción requiere de una comprensión del lenguaje más allá del lenguaje en sí mismo (cultura, tensión política, sociedad…), el periodismo robótico no será una realidad hasta que los algoritmos no sean capaces de comprender, aunque sea de un modo inconsciente, el texto.

robot periodista despido humano

La lectura entre líneas que tanto nos gusta a los humanos es una habilidad que, de momento, no tienen los periodistas robóticos, por lo que es improbable que en un futuro próximo seamos sustituidos. Estamos a salvo, al menos durante unos cuantos años más.

Sin embargo, dados los avances en redes neuronales convolucionales y machine learning, es muy probable que no veamos venir la patada de la IA en nuestros traseros acomodados a las sillas de escritorio. Quizá dentro de unos años tengamos que cambiar de profesión a otra con competencias no automatizadas.

 

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