¿Qué podemos hacer en Clipchamp, el nuevo editor de vídeo de Windows 11?

Microsoft está en permanente búsqueda de elementos de mejora de su sistema operativo Windows. Paso a paso va integrando herramientas y tecnologías que lo hacen más autónomo, aunque sin dejar de estar abierto a la llegada de aplicaciones de terceros. Ya lo ha hecho con aspectos como el de la seguridad con Windows Defender primero, que ha pasado a ser Seguridad de Windows ahora, a medida que este elemento ha ido ‘acercándose’ a lo más nuclear del SO.

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Clipchamp: una compra estratégica

Clipchamp en Windows 11: qué podemos hacer

 

Ahora, en Windows 11, encontramos la integración de un editor de vídeo: Clipchamp. Sin grandes aspavientos, desde hace unas semanas tenemos en el nuevo SO de Microsoft una herramienta que ofrece más de lo que pueda parecer en un principio.

No hay que dejarse engañar por su filosofía cloud y el hecho de que funciona sobre un navegador web esencialmente: utiliza tecnologías punteras que hacen que esto no sea un obstáculo, al tiempo que democratiza su uso independizándolo en gran medida del hardware del equipo sobre el que lo ejecutemos. Básicamente, Clipchamp es una PWA o Progressive Web App y, por lo tanto, el requisito más importante parta utilizar este editor es estar conectado a Internet, preferiblemente con una óptima banda ancha.

En Windows 11, la forma más coherente de acceder a la app es a través de la Tienda de Microsoft, pero si entramos a la web de Clipchamp desde Chrome o Edge también podremos llegar a él.

Clipchamp: una compra estratégica

Clipchamp no es un desarrollo propio de Microsoft. Siguiendo la estela de otras adquisiciones, como la de Activision en el segmento de los videojuegos,  la compañía explora proactivamente soluciones de terceros que puedan aportar un valor añadido interesante a su plataforma de productos y servicios.

Teniendo en cuenta la importancia que está adquiriendo el vídeo como herramienta creativa para audiencias progresivamente menos especializadas, parece lógico pensar que tener un programa de edición audiovisual en condiciones en Windows 11 es algo más que una buena idea.

Además, tiene que ser un editor de vídeo que sea fácil de usar al tiempo que ágil y completo. Los usuarios de a pie buscan imitar la creatividad que ven en los contenidos que consumen habitualmente, y el listón está muy alto tras la irrupción de plataformas como Tik Tok o los reels y stories de Instagram, por poner solo unos ejemplos.

Clipchamp en Windows 11: qué podemos hacer

Lejos de ser un paso más allá de aquel básico Movie Maker, Clipchamp es una propuesta que solamente comparte con aquel primitivo Movie Maker su función: crear vídeos. La forma de hacerlo está alineada con una metodología de trabajo basada más en ir al grano que en partir de cero. Como veremos, la app permite esto último también, pero para el común de los mortales es más práctico empezar con una plantilla. Son otros tiempos, en los que no solo se quedan atrás aplicaciones concretas, sino el concepto mismo de herramienta monolítica.

Y la primera sorpresa es que tenemos plantillas para dar y tomar, agrupadas además por plataformas-destino. Es decir, hay plantillas para YouTube, Facebook, Pinterest, Instagram o Tik Tok; pero también clasificadas por el tipo de vídeo que buscamos, ya sea publicitario, de felicitación, para educación, para el Día de la Madre, ventas, marketing y un sinfín de posibilidades más.

En Clipchamp podemos hacer vídeos para TikTok

Tenemos, además de plantillas, herramientas para capturar vídeo y audio con nuestro equipo, otras para sintetizar sonido a partir de texto (una idea excelente), efectos de sonido, vídeo e imágenes de stock, diseños predefinidos para texto, gráficos o transiciones. Por supuesto, podemos elegir contenido multimedia del que tengamos nosotros. En total, una cantidad de material para nuestras creaciones enorme.

Es gratis, pero con opciones de pago

Es importante hacer notar que Clipchamp ofrece una funcionalidad gratuita muy completa más una experiencia de pago bajo modelo de suscripción mensual o anual. Básicamente, lo que cambia son extras sobre la funcionalidad básica, que permite exportar los vídeos a 1080p.

Pero otros apartados, como el acceso al almacenamiento en la nube y contenidos prémium de audio, imágenes o vídeo de stock precisan de un pago mensual o anual. Es un sistema progresivo, que va de menos a más acompañando a los creadores desde sus primeros pasos hasta potenciales usos profesionales.

Por ejemplo: si queremos crear un kit de marca con nuestra propia identidad visual y multimedia para añadir rápidamente a las creaciones, tendremos que darnos de alta en la modalidad de pago. Con todo, la funcionalidad incluida en la modalidad free permite crear vídeos con solvencia y sin que se sacrifique nada esencial.

Un editor sumamente didáctico

Clipchamp, además de ofrecer herramientas creativas muy potentes, es una oportunidad para aprender a crear y editar vídeos y contenidos multimedia. Puedes abordar esto desde una perspectiva académica, pero también centrarte en lo que te interesa formándote mientras practicas. La herramienta incluye gran cantidad de vídeos, audios, imágenes o gráficos de stock, con un importante montante de contenidos gratuitos. Así, podemos explorar las opciones de edición sin tener que crear nuestro propio material. Además, hay tutoriales en su web.

Al tener plantillas categorizadas por el tipo de red social, audiencia o utilidad que va a tener el contenido final, podemos hacer ingeniería inversa para familiarizarnos con las peculiaridades de cada plataforma. Una vez que manejemos todo lo relacionado con capas, transiciones, efectos, sincronización de audio o ritmo, podemos dar el salto a usar nuestros propios vídeos. También tenemos la posibilidad de sincronizar nuestros archivos con OneDrive, Google Drive, Dropbox, Zoom, Box o Google Fotos. Versatilidad total.

Flujo de trabajo básico con Clipchamp

El flujo de trabajo con Clipchamp es sumamente sencillo conceptualmente, pero muy completo en la práctica. Elegimos una plantilla adecuada para nuestro propósito y los contenidos de imagen, vídeo, gráficos, texto o audio tanto propios como los que podamos obtener de la aplicación. También contamos con la opción de importar material directamente desde nuestro smartphone a través de un simple código QR que genera Clipchamp para enlazar con el teléfono.

Encajamos en la línea de tiempo los elementos por capas. Podemos modificar la transparencia con las opciones de Transformar así como añadir filtros. También configurar la visualización, ajustar las transiciones, fundidos o el volumen de las pistas de audio. Lo usual en estos casos.

Lo único que echamos de menos en la línea de tiempo es la posibilidad de definir marcadores. Son útiles para ajustar contenidos de acuerdo con, por ejemplo, los cambios de ritmo en la pista de sonido.

El proceso se puede refinar y los trabajos se guardan (su progreso) en la nube una vez que entramos con nuestra cuenta de usuario, que puede ser la de Microsoft si vamos desde la Tienda, pero también la de Google si entramos desde la web. Eso sí, si lo que queremos es acceder al histórico de proyectos anteriores, tendremos que darnos de alta en alguna modalidad de suscripción prémium.

Múltiples opciones de exportación

Las plantillas podemos modificarlas a nuestro gusto, por supuesto. El margen de maniobra es notablemente alto. El punto final será la exportación del vídeo a una resolución máxima de 1080p, suficiente para la inmensa mayoría de los escenarios de uso.

Por si fuera poco, podemos exportar directamente a la práctica totalidad de redes sociales y plataformas de contenidos, así como crear un enlace genérico para cualquier otro destino que se nos pueda ocurrir. Polivalencia máxima para los tiempos de la conectividad social y la inmediatez. Al acabar la descarga de nuestro primer vídeo, además, se genera un código para aprovechar una oferta de 14 días de suscripción gratuita para probar las opciones de pago.

Todo el proceso se puede agilizar con el uso de los atajos de teclado. Clipchamp adopta la filosofía de otros editores de vídeo profesionales, en los que los comandos permiten acceder a funcionalidades habituales en los procesos de edición,

Una agradable sorpresa de la mano de Microsoft y Windows 11

Microsoft ha hecho un buen trabajo con este editor de vídeo Clipchamp. Y, posiblemente, crezca en posibilidades creativas e integración con su ecosistema paulatinamente. La compra por parte de la empresa estadounidense es muy reciente y ya ha llegado a Windows 11, lo cual es una buena noticia.

Ha habido críticas debido a su naturaleza web, pero lejos de ser una desventaja, facilita que la herramienta evolucione con mayor rapidez. Microsoft puede de esta forma hacer cambios o introducir nuevas funcionalidades con agilidad, como el de la exportación a 1080p.  Además, así su rendimiento no depende completamente del hardware de nuestro ordenador. Ojalá sigamos viendo este tipo de ‘irrupciones’ en Windows 11 por parte de Microsoft.

 

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