Reconocimiento facial: Qué es, para qué sirve, cómo funciona

Cada vez son más los smartphones que utilizan el reconocimiento facial, por su rapidez y comodidad, además de su supuesta seguridad. Vamos a ver si es tan segura como dicen y, sobre todo, cómo funciona.

Cómo funciona el reconocimiento facial

A pesar de lo que pueda parecer, el reconocimiento facial es bastante sencillo de comprender. Básicamente la cámara del teléfono «escanea» nuestra cara identificando algunos rasgos distintivos (ojos, nariz, boca) midiendo distancias entre algunos de estos rasgos. Toma una foto de nuestro rostro y utiliza varios algoritmos para reconocer la cara e identificarla con la foto que tiene guardada.

Reconocimiento facial

Tipos de reconocimiento facial

Dado este sistema de trabajo, la mayoría del software de reconocimiento facial se basa en imágenes en 2D (fotografías), mucho más sencillo y cómodo, además de permitir utilizar el reconocimiento facial en perfiles de las redes sociales, por ejemplo.

El problema es que este sistema, en 2D, no es tan correcto o seguro como desearíamos. Se basan en los espectros de luz visibles y esto hace que si lo utilizamos con poca luz la cámara no nos consiga identificar.

Para solucionar esto está el reconocimiento facial basado en imágenes 3D. Para ello se necesita que nuestro smartphone posea una cámara IR o una cámara ToF, que mide la profundidad de los rasgos mediante el tiempo que tarda la luz IR en ir de la cámara al teléfono y volver.

De esta manera se conseguirán varios tiempos diferentes para cada rasgo porque, por ejemplo, la luz llegará antes a la nariz que a los ojos o a los pómulos. La cámara IR utiliza esta información para crear un mapa de profundidad de nuestra cara, único y personal.

La unión de imágenes 2D y 3D aumenta notablemente la precisión del software de reconocimiento facial, haciéndolo más seguro e indicado para identificación en bancos por ejemplo.

Reconocimiento facial

Hasta dónde llega el reconocimiento facial

Hoy por hoy son mayoría las cámaras que utilizan un reconocimiento facial 2D, por lo que no es extremadamente seguro. No obstante, incluso el basado en imágenes 3D tiene sus limitaciones:

  • Gestos y poses: Por regla general debemos mirar al teléfono siempre en la misma postura, de frente. Una pequeña inclinación o un giro de la cabeza puede hacer imposible el reconocimiento.
  • Falta de luz: como ya hemos apuntado, el reconocimiento facial se basa en el espectro visible de la luz, por lo que las condiciones de iluminación deben ser adecuadas para que la cámara nos reconozca.
  • Procesamiento de los datos: a mayor seguridad, mayor número de datos y, por lo tanto, mayor procesamiento de éstos. Aunque los smartphones de alta gama suelen ser muy rápidos en procesar los datos, requiere de una gran potencia y velocidad de cálculo.

Un ejemplo de utilización: Lenovo Yoga S940

El portátil ultracompacto Lenovo Yoga S940 posee, además de muchas otras características, reconocimiento facial con el que poder iniciar sesión sin necesidad de manos, sin tener que introducir la contraseña.

Además, mediante inteligencia artificial y el software Glance de seguimiento ocular, el Yoga S940 cambia el contenido de la pantalla a otro monitor que tengamos conectado con tan solo un movimiento de nuestros ojos.

Y por si esto fuera poco, también dispone de BlackBlur, que desenfoca el contenido detrás nuestro para que, en videoconferencias, nuestro interlocutor solo nos vea a nosotros.

Lenovo Yoga S940

En resumen, aunque el reconocimiento facial funciona de una forma más que aceptable (sobre todo en los teléfonos y portátiles más modernos), lo ideal es utilizar este sistema junto a otros como claves, contraseñas, lectura de huellas dactilares o escáner de iris.

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