¿Sabías que las ciudades y barrios contagian hábitos?

Cuando uno se muda de una ciudad a otra, es probable que gane acento. Lo que quizá no tengamos en mente es que seremos más o menos proclives a defraudar al fisco. Pero se ha demostrado que este tipo de hábitos son fácilmente enseñables y aprendibles, como tantos otros.

De hecho, se sabe que los hábitos por ciudades están tan arraigados sobre el mapa que los pobres de ciudades con muchos ricos viven cinco años más. ¿El motivo? Los hábitos saludables impulsados por los millonarios acaban calando en todos los estratos sociales. Así es como las urbes contagian hábitos.

Allí donde fueres…

Raj Chetty es profesor de economía en la Universidad de Harvard, y hace tiempo tuvo acceso al Internal Revenue Service de los Estados Unidos. Con ellos llevó a cabo numerosos experimentos, llegando a la conclusión de que un buen número de americanos defraudaban a los sistemas de impuestos.

Hasta aquí, nada nuevo. En todos los países hay gente que tiene poco interés en colaborar con sus semejantes. Pero también descubrió, gracias a la geolocalización de miles de migrantes, algo asombroso.

Cuando un estadounidense íntegro que cumplía a rajatabla sus obligaciones tributarias se desplazaba a una zona donde la atención a las normas fiscales era más laxa por parte de los vecinos, la probabilidad de empezar a hacer trampas contables se disparaba.

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Además, descubrió otro punto importante. A mayor concentración de profesionales contables en un barrio, mayor era la probabilidad de que los vecinos solicitasen el “Earned Income Tax Credit” (una ayuda social) de forma fraudulenta. En otras palabras, el fraude fiscal iba de la mano con el conocimiento del sistema.

Ahora es más coherente entender la relación entre mudarse a un barrio y empezar a timar a tu país. En el momento en que alguien descubre el mecanismo para “imprimir billetes”, la tentación es demasiado alta. Y en determinados barrios estas fórmulas son de conocimiento abierto, por desgracia.

Los pobres viven más si hay ricos cerca

El conocimiento del sistema tributario no es lo único que permea a la sociedad de los barrios. Al parecer, los hábitos saludables también tienen cierto grado de “contagio social”, hasta el punto de existir entornos obesogénicos y entornos saludables determinados por las fronteras de los barrios.

Un entorno obesogénico es aquel en el que promueve el desarrollo de la obesidad de los individuos. David Cutler, también profesor de economía en la Universidad de Harvard, estudia desde hace años la relación entre la salud, la pobreza, la riqueza o la educación, y ha descubierto aspectos interesantes.

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Para empezar, cuanto más rico es un país, más viven sus ciudadanos. Esto era algo que intuíamos desde hace tiempo. Pero, además, cuantos más ricos hay en una misma ciudad, más probable es que los pobres vivan más. Y esto no tiene un razonamiento tan directo.

Al parecer, y esto es todavía una hipótesis por confirmar, el entorno saludable dirigido a los ricos cala también en los pobres. Así, si en un barrio pudiente apenas se promocionan hamburguesas de mala calidad, y en su lugar la publicidad se dirige al ejercicio físico y la buena alimentación, es poco probable que los pobres compren hamburguesas incluso aunque estén disponibles.

Según este investigador, “la gente pobre que vive cerca de gente rica puede adquirir buena parte de sus hábitos”. Los pobres de Nueva York, por ejemplo, viven más que los pobres de Detroit, ciudad conocida por la falta de inversión.

Salir en Wikipedia, cuestión de ciudades

También sabemos, gracias a otros estudios de Raj Chetty, que la probabilidad de recibir una educación mejor depende mucho de la ciudad y el barrio donde hayas nacido. Y que esto influye mucho en la probabilidad de que seas rico, o de que acabes en Wikipedia (por un mérito).

Así, los barrios que más invierten en educación en el colegio dan muchas más oportunidades a los niños pobres. Y viceversa. Esto significa que unos padres que sepan elegir con acierto el barrio donde van a vivir darán más oportunidades a sus hijos, para un nivel económico constante.

Hace unos años, un investigador se descargó la Wikipedia y se puso a analizar qué hacía a la gente triunfar en la vida. Descartó asesinos y otras anomalías, y se quedó con los éxitos personales. Luego los plasmó 150.000 sobre un mapa, con resultados muy curiosos.

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La probabilidad de que un californiano estuviese en la Wikipedia era de 1 entre 1209, frente a las 1 entre 4496 para un nacido en Virginia Occidental. En Boston, 1 de cada 748 nacidos en la generación boomer tienen página en la wiki. ¿El motivo? Las ciudades también transmiten la búsqueda del éxito personal, aunque los mecanismos son complejos.

Tecnología, la forma de aumentar la renta de los barrios

Que la renta media aumente en un barrio antes deprimido o de renta moderada no es una cuestión baladí. Lo cierto es que el proceso de «gentrificación» está muy bien documentado y puede resultar traumático. La pregunta clave es:

¿Es mejor que un barrio aumente su ratio de ingresos aunque eso signifique expulsar a unas pocas personas incapaces de pagar el nuevo alquiler; o mantener a todos los vecinos en un salario moderado en caída progresiva?

Lo mencionamos porque, cuando una gran tecnológica llega a una ciudad (Londres, Berlín, Ámsterdam, Dublín, etc) todas han sufrido un proceso de transformación impresionante, disparándose las rentas y aumentando la calidad de vida.

El informe ‘Global Cities 2018‘, de Knight Frank, analiza cómo las oficinas del distrito tecnológico de Shoreditch (Londres) colocaron las rentas en 976 dólares por metro cuadrado. Al mismo tiempo, la ciudad se convierte en un poco de atracción de talento y se «contagia» un uso positivo por la tecnología.

El comportamiento de la población formada demuestra que una inversión elevada en tecnología en un barrio denso acaba por convertirlo en un atractor de rentas elevadas, y al tiempo aumenta la calidad de vida de la zona. Recordemos la relación previa entre ricos y calidad de vida.

¿Tenemos receta para la ciudad ideal?

Resulta evidente que siempre habrá diferencias entre ciudades incluso aunque apliquen políticas similares. Pero, en base a los estudios mencionados, podemos establecer algunos principios básicos que maximicen la calidad de vida de los vecinos, sus oportunidades, e incluso su longevidad con pocos recursos:

  1. Favorecer la inmigración, tanto local como extranjera. En los Estados Unidos se observa una mayor proyección laboral para todos en aquellos barrios donde más inmigración existe.
  2. Subsidiar la enseñanza, en especial las universidades. Contar con un importante tejido docente favorece una dinámica de aprendizaje que va más allá de la enseñanza en sí.
  3. Promover el arte. Hay una importante relación largoplacista entre la promoción del arte, la riqueza y la educación. Históricamente los barrios más artísticos han sido los que posteriormente han subido de valor.

Por descontado, hay muchos más factores, pero estos parecen ser los más importantes. Por detrás les siguen otros como las ciudades peatonales y accesibles, un bajo nivel de contaminación, el atraer a personas ricas o tener mucha gente cubierta con planes de salud, entre otros.

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Imágenes | Henning Witzel, iStock/BartekSzewczyk, Ev, Alice Donovan Rouse

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