Los insectos, la nueva comida “eco” inflada de precio

En un conocido supermercado español se venden grillos a 7,35 euros los 14 gramos. Una cuenta sencilla establece su coste a 525 euros el kilogramo, bastante más que el coste de la plata hoy día (486 €/kg). ¿Estamos presenciando una burbuja orientada a la comida como ya vimos en de la ecológica?

No es ningún secreto que la comida con sello ecológico es más costosa. Su mera evaluación para conseguir el distintivo ya supone un aumento de los costes. Los últimos estudios dicen que los insectos tienen un elevado contenido nutricional. ¿Esto justifica sus precios?

Pasta de grillo: 2500% más cara que la de harina

Hemos peinado internet y buscado el precio de los insectos que se comercializan en nuestro país. Su precio es, por decirlo con suavidad, desorbitado.

En Carrefour encontramos grillos a 486 €/kg. El mismo envase con grillos a la sal y vinagre, con cebolla ahumada, y con mango dulce, vendido por internet, sube hasta los 571 €/kg. Y si hablamos de un paquete con saltamontes para un pequeño snack nos ponemos en 800 €/kg.

Si buscamos paquetes más grandes de grillos, de 70 gramos por ejemplo, no bajamos de 405 €/kg. Los tenebrios (gusanos) son algo más asequibles (143 €/kg), pero que no se nos ocurra comprar la pasta que se deriva de ellos.

Un kilogramo de pasta convencional ronda los 0,75 €/kg según el supermercado, pero la pasta nutricional de trigo duro y grillo (un 10% de contenido en grillo) se eleva hasta los 19,6 €/kg.

Estamos hablando de aumentos del 2513% dificilmente justificable desde el punto de vista de la dificultad del proceso productivo. Especialmente cuando el 90% restante del producto contiene ingredientes convencionales.

La moda de comer procesados y ultraprocesados de harina de insecto ha llegado a vender bolsas de nachos a 12,99 dólares las 1,25 onzas. Estamos hablando de 326 euros cada kilogramo por un contenido de 5 gramos de proteína de insecto por cada 30 gramos de otros ingredientes.

“Eso es el mercado, amigo”

Buena parte de la población rural y pobre del planeta come insectos al vapor, fritos, a la sal o cocinados de otras formas. A veces sin cocinar, aunque no sea recomendable por temas bacterianos y de salud.

Dado que en China y África se come mucho insecto (en términos relativos) podemos inferir que su producción no es costosa. De lo contrario esta población no podría acceder a su consumo como ocurre con otros productos.

insectos comida eco coste

En un reportaje reciente de Equipo de investigación observamos precios muy diferentes a los encontrados en el supermercado. 1000 grillos grandes, el equivalente a 500 gramos, tienen un coste de 18 euros. Ahora estamos hablando de 36 €/kg, una cifra muy diferente a la de 525 €/kg de arriba. ¿Y esta diferencia?

Si bien es cierto que la comida para consumo humano requiere de más controles, elevar el precio de un producto similar un 1358% quizá sea excesivo. Parece tener más que ver con la elevada demanda y el hype cultural que con un encarecimiento del proceso productivo. Eso es el mercado, amigo.

¿Justifica el coste el precio?

Paul, propietario de la granja de insectos, confirma en el reportaje que lo único que hace falta es “temperatura, humedad y un programa de alimentación”. La producción dista mucho de la complejidad de una ganadería. El grillo, el gusano o el saltamontes apenas tienen tratamiento más allá de alimentarlo, freírlo y envasarlo. Un cerdo requiere de una infraestructura enorme.

Para empezar no se suele criar donde se sacrifica, el proceso de despiece es muy costoso y requiere de un veterinario (entre otro personal sanitario) más un transporte a nivel nacional con un coste elevado.

Los grillos se alimentan, sacrifican y envasan en la misma finca. Si esta trabaja en su estrategia y compra a parcelas cercanas sus residuos vegetales o excedentes, el negocio es redondo. Sin embargo los precios del producto pueden compararse con el caviar o la trufa. ¿Por qué?

En España aún hay muy pocas granjas de insectos. Si bien es cierto que estos contienen mucha más proteína que animales como la vaca, el cerdo y especialmente el pollo, la aversión de parte de la población aún frena su procesado masivo.

insectos para comer coste elevado

Esto se traduce en que pocas empresas cubren una demanda en crecimiento, y en un establecimiento de precios al alza pese a que la producción es más asequible que el pollo (16 €/kg) al requerir muchos menos pasos.

Necesitamos que el precio del grillo baje

Llevamos tiempo estudiando comer insectos. Un informe publicado por la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) en octubre de 2015 ya hablaba de los primeros estudios financiados con dinero europeo y se preguntaba por posibles riesgos. Al parecer, hay tantos como en cualquier otra carne.

Pero recientes estudios como este de Carla Di Mattia et al. demuestran que el valor nutritivo de algunos insectos es notable. Especialmente en proteínas, ácidos grasos poliinsaturados, minerales, vitaminas y fibra, los insectos podrían justificar parte de su precio en el futuro.

Sabemos que la producción de insectos aporta más proteínas que la carne de mamífero, que requiere menos agua, energía, pienso y emisiones, y que puede realizarse en cualquier lugar del mundo en condiciones controladas. Parece ideal cuando hablamos del cambio climático y del impacto agroalimentario.

Todo parece indicar a que pronto el precio del grillo empezará a bajar por un motivo sencillo: lo necesitamos porque su carne ahorra emisiones. Aunque la demanda seguirá aumentando es probable que ganaderos tradicionales salten al negocio de moda hasta nivelar el mercado y hacer el consumo competitivo.

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Imágenes | iStock/Koldunova_Anna, iStock/Mesamong, iStock/nata_vkusidey

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