¿Será la Inteligencia Artificial el psicólogo del futuro?

Inteligencia Artificial

En Pórtico, de Frederik Pohl, el protagonista habla durante todo el libro con su psicólogo. Este no es humano, sino una Inteligencia Artificial. Algo todavía en el marco de la ciencia ficción. Aunque hay avances, y los robots son cada vez más capaces de reconocer emociones que sus predecesores.

Aun así, están emocionalmente atrasados. A pesar de que muchos ya pueden oírnos, entendernos y detectar órdenes directas, prácticamente ninguna IA es capaz de comprendernos o detectar nuestro estado de ánimo intercambiando unas pocas frases.

Robots asistenciales

Las IA asistentes, por su falta de cuerpo, siguen siendo vistas con cierto rechazo por asistentes virtuales. Sin embargo, si esta Inteligencia Artificial está dentro de un robot (excepcionando robots realistas que se aproximen al Valle Inquietante) son más aceptadas. De ahí que en esta entrada hable de robots.

Los robots de asistencia han sido perseguidos desde hace décadas por las industrias. España, y en general el viejo continente, al ser países con una alta calidad de vida, está viendo reducida su pirámide poblacional. En lugares como Japón la tendencia es aún más brusca.

Pirámide poblacional francesa, similar a la española. Fuente: Wikipedia.

Esto significa que llegado un tiempo los robots serán necesarios para cuidar a nuestras personas cercanas. Y no solo para traerles el mando a distancia o darles de comer, como hace el Care-O-bot 3.

Una de las actividades más demandadas por los ancianos no es la resolución de pequeñas tareas. Es el mero acompañamiento y escucha. El estar pendientes de ellos, escucharles, comprenderles y pasar tiempo con ellos.

Robots que reconocen emociones

La gran barrera para escuchar y comprender a una persona es el reconocimiento de emociones. Cualquier persona es capaz, incluso sin mediar palabra, de descubrir el estado emocional de otra persona con la que coincida.

Unos segundos con alguien en un ascensor nos valen para percibir su estado de ánimo. Y esto a los robots les cuesta bastante porque carecen de las herramientas básicas y comprensión de emociones. Algo que está cambiando.

Por ejemplo, el conocido Emibot ha conseguido una tasa del 95,63% de aciertos en nuestras emociones. Esta empresa china lleva años tras un patrón de reconocimiento que aprenda por sí mismo evaluando parámetros de las expresiones faciales. Cómo de abierta tiene la boca, la dilatación de los agujeros de la nariz o lo entrecerrados que tenemos los ojos.

Este tipo de tecnología tiene sus limitaciones. Por ejemplo, las facciones orientales (chinas en este caso) sobre las que la IA está aprendiendo no se parecen mucho a las noroccidentales. O a las que podemos encontrar en el norte de África cuando estos países puedan acceder económicamente a este tipo de tecnología.

Serán necesarios ajustes para que una Inteligencia Artificial pueda dirigirse  a un grupo multiétnico y reconocerlos a todos por igual. O buscar patrones universales, como pulso o concentración de oxígeno en sangre:

Este tipo de estudios parten de la idea de que las emociones están en el cerebro, y que pueden ser ponderadas.

Robots sociales

Una vez superada la barrera de recibir y comprender las emociones está el hecho de procesarlas para darnos asistencia. O feedback. De nada nos sirve un robot que nos entienda si eso no se transforma en una mejor ayuda.

Uno de los robots pioneros en este campo es TERESA, un proyecto europeo que ha sido llamado el Skype sobre ruedas. Este tipo de robot asistencial detecta, por ejemplo, hacia qué ponente tiene que girarse o qué volumen ha de modular para hablarle. No sustituye a un humano, sino que lo coloca en cualquier punto del globo vía Internet.

Otro proyecto europeo es MARIO, el robot que no se cansa de responder siempre las mismas preguntas. Este robot está enfocado a la demencia y enfermedades como el alzheimer. Y, por qué no, podría ampliar su espectro a niños pequeños con curiosidad por el mundo.

En enero de 2017 se presentó Peeqo, un robot que solo se comunica contigo mediante gifs animados. Estos pueden tener más información que simples palabras al incluir una pista de vídeo y metacontenido.

Robots amigos, robots psicólogos

Las IA van más allá de los robots asistenciales que presentó el CES 2017 para facilitarnos la vida. La falta de movilidad o la senilidad son problemas que afectan a una franja de la población, no a toda.

Si hay asuntos que sí preocupan al grueso de la población son temas clave. Soledad, falta de empatía por parte del resto de humanos, falta de afecto, falta de tiempo para escucharles… La mayoría de las depresiones pueden solucionarse con un entorno familiar afectivo o amigos que escuchan.

¿Y quien no tiene esta suerte? Pues un robot. O una Inteligencia Artificial con la que compartir nuestro tiempo.

Como ya es costumbre, los japoneses se han adelantado al resto del mundo. Han sacado a la venta Gatebox, un acompañante para nuestras (solitarias) vidas de humano. La idea base tras el proyecto fue la de diseñar una IA para que sientas que «está a tu lado en tu vida cotidiana».

Incluso los hay [robots] para metas más elevadas. Si uno además de acompañamiento y consejo busca aprender sobre la filosofía de la vida y tener una mezcla entre un psicólogo y un coach, puede optar por Xian’er. Es un monje robot bajito y sabio. Eso sí, no se comercializa, se regala.

Y su uno tiene objetivos más… mundanos, siempre puede optar por el mercado de los robots -ejem- “acompañantes”. Atención, el siguiente vídeo puede herir sensibilidades:

Se prevé que en 2050 los robots acompañantes sean una tendencia, especialmente en países como China, en el que hay un claro desequilibrio entre ambos sexos.

Los robots se están integrando de manera paulatina en nuestras vidas. Empezaron por entrar en la industria con los brazos robóticos y en nuestros hogares con los muñecos programables. ¿Quién no recuerda el amor-odio hacia los furbys?

Ahora aspiran por nosotros, nos dan los buenos días o preparan nuestra comida. En algunas ocasiones, como hemos visto, incluso nos acompañan y escuchan. De modo que sí, es muy probable que en el futuro haya robots psicólogos como en Pórtico.

 

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Imágenes | iStock/julos, Furby

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