Agricultura regenerativa como herramienta contra el cambio climático

La producción de alimentos obtenidos mediante la agricultura -en muchas ocasiones basado en el uso de pesticidas y fertilizantes-, el transporte y la utilización de agua para los cultivos constituyen un 30 % de las emisiones anuales de dióxido de carbono que llegan a la atmósfera.

Es decir, la actual forma de cultivo acarrea un deterioro y desaparición de los recursos naturales. Y, a la par, un incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Ante este panorama desolador, la agricultura regenerativa se presenta como una alternativa sostenible, volviendo a las técnicas de trabajo de la tierra de inicios del siglo XX.

¿Qué es la agricultura regenerativa?

La agricultura regenerativa es un método de cultivo sostenible que puede reponer los nutrientes del suelo mientras combate el cambio climático, dejando en el olvido los actuales métodos de labranza y recuperando las técnicas de trabajo de la tierra de principios del siglo pasado.

Principios de la agricultura regenerativa

  • Agricultura sin labranza. Considerando el suelo como organismo vivo, formado por una fauna y flora de la que se retroalimenta; utilizando esa fauna para protegerlo, alejándose del uso de agroquímicos; y aumentando la fertilidad del terreno.
  • Diversificación de las explotaciones, alejándose de los monocultivos, ampliando la diversidad de producciones vegetales, mediante la rotación de cultivos, e integrando a los animales en este proceso.

Aumentar la sostenibilidad medioambiental. Mejorando la biodiversidad del suelo, fomentando la reforestación de los bosques y disminuyendo la emisión de CO2 a la atmósfera.

  • Aumentar la calidad de los alimentos obtenidos y la seguridad alimentaria. La agricultura ecológica se basa en la nutrición correcta y equilibrada de los cultivos. Siempre mediante el empleo de recursos naturales para el control de plagas y enfermedades de los alimentos.
  • Mejorar la rentabilidad económica de la producción alimentaria. Siendo una herramienta de desarrollo del mundo rural y ayudando a la repoblación de la España vaciada.
  • Proteger del sol al suelo, mediante la arborización de las fincas.

¿Para qué sirve la agricultura regenerativa?

El objetivo principal de esta técnica es revertir los daños causados al planeta y su climatología. Una de las causas directas del cambio climático es el mal manejo de la tierra —uso de maquinaria excesiva y productos químicos, monocultivos, etc.—. Por ello, se pretende mejorar y revitalizar la salud del suelo, recuperándolos, y eliminar el uso de fertilizantes y agroquímicos.

La agricultura regenerativa se utiliza mediante una conservación de los recursos. Para Rattan Lal —científico estadounidense experto en agricultura y Nobel de la Paz en 2007— esto incluye “la siembra directa, la reutilización de los residuos de las cosechas como abono natural, el empleo de cultivos de coberturas, el manejo integrado de nutrientes y de plagas, la rotación de cultivos y la integración de la agricultura con los bosques y la ganadería”.

Retroalimentación entre agricultura y ganadería

Así, la agricultura regenerativa pretende generar estrategias de cultivo que garanticen la suficiencia de recursos a largo plazo, siempre asegurando que haya alimentos para todos. Y, a la vez, certificar la regeneración del suelo mediante una retroalimentación de los distintos recursos materiales.

Algunas de estas prácticas son la llamada ‘labranza cero’, la retención del mantillo de residuos de la cosecha, el reciclaje y el uso de la gestión integrada de los nutrientes, y la integración de los cultivos en la producción de árboles y la ganadería.

Reforestación de bosques y selvas

Este método también aboga por la repoblación de los bosques y selvas, que están desapareciendo a un ritmo alarmante, devolviéndoles su biodiversidad y  estableciendo un sistema de plantación de cereales en las cimas planas de las montañas y en los valles, así como poblar las laderas con bosques.

Consumo sostenible de alimentos

Según Lal, “cuando la salud del suelo se degrada, la salud de las personas también se degrada”. Así, otro de los objetivos de la agricultura regenerativa es mejorar la salud de los individuos y concienciar a las personas de su responsabilidad en hacer un consumo de alimentos sostenibles. Términos como ‘agricultura  urbana’ u ‘orgánica’,  ‘comercio  justo’, slow food o real fooding se basan en establecer un consumo solidario —los llamados movimientos agroalimentarios alternativos—. Todos ellos tienen como características comunes realizar un consumo consciente y sostenible de alimentos, de origen natural.

Ventajas e inconvenientes de la agricultura regenerativa

En primer lugar, la agricultura regenerativa ha demostrado liberar un 40 % menos de emisiones de dióxido de carbono. Y, a la vez, absorbe hasta un 30 % más del mismo que la labranza tradicional, de forma que disminuye el efecto invernadero y reduceel impacto del cambio climático al que estamos sometidos.

Además, gracias a la mejora de la calidad del suelo cultivable, y la reducción del uso de productos agroquímicos, la materia orgánica del suelo se duplica en pocos años. Siendo capaz de retener hasta un 20% más de agua, y necesitando un riego mucho menor.

Aunque el respeto al medioambiente es la principal ventaja de la agricultura regenerativa, no es la única. También tiene una relación directa con la mejora del bienestar animal y con una mejor alimentación.

Los puntos en contra de este tipo de trabajo del suelo están relacionados con los recursos personales. Conlleva una mayor formación y especialización para llevarla a cabo correctamente. También implica estar pendiente del campo más frecuentemente, y las horas de trabajo son más amplias. Lo que también hace que se incremente el coste de la producción a corto plazo.

Por lo tanto la agricultura regenerativa implica más costes personales, económicos y temporales. Pero la alternativa implica convertir la Tierra en un desierto y acortar nuestras expectativas de supervivencia.

Imagen | wk1003mike (Shutterstock)

 

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