La inteligencia artificial nos sorprende de nuevo: el Sáhara es más verde de lo que pensábamos

Hasta ahora, cada vez que los satélites fotografiaban el oeste del Sahel y el Sáhara nos dejaban imágenes de zonas arenosas, inhóspitas y sin apenas vegetación. Sin embargo, no estábamos viéndolo todo.

Un estudio reciente, realizado con imágenes de muy alta resolución e inteligencia artificial, ha revelado que esta zona tiene muchos más árboles y grandes arbustos de lo que pensábamos. El hallazgo puede transformar los estudios de lucha contra el cambio climático y deja abierta, además, una nueva vía para contabilizar los árboles del planeta gracias a la tecnología.

Una cuestión de diámetro

Se calcula que para abrazar el árbol más ancho del mundo harían falta unas 30 personas con las manos entrelazadas. Se trata del Árbol de Tule, un ahuehuete que comenzó a crecer hace unos 2.000 años en lo que hoy es Oaxaca, en México. Su tronco tiene un diámetro de unos 14 metros y su copa, de casi 60.

No obstante, la mayoría de los árboles no alcanza estas dimensiones. Sobre todo, si crecen en zonas con tan pocas precipitaciones como pueden ser el Sáhara o el Sahel. Y esta es precisamente una de las razones por las que durante décadas han permanecido invisibles en las imágenes satelitales.

Los árboles del Sáhara no se percibían en imágenes satelitales.

En las primeras fotografías tomadas desde el espacio, esta zona de África se presentaba como un gran desierto de un color amarronado. A medida que la definición de las cámaras fue aumentando, se pudieron detectar algunas zonas verdes, formadas por pequeños grupos de árboles y vegetación cuyo diámetro superaba los 30 o 40 metros.

Con todo, estas imágenes estaban dejando fuera aquellos árboles que no alcanzan este tamaño y que además están separados unos de otros, sin formar masas de vegetación. Simplemente, no se veían, o parecían pequeños puntos borrosos imposibles de reconocer.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Copenhague en colaboración con científicos de la NASA han podido analizar imágenes de muy alta definición tomadas por satélites de la empresa privada DigitalGlobe. Su precisión ha dado la vuelta a estas limitaciones, ya que en ellas se pueden detectar árboles con copas de solo un metro de diámetro. Una vez localizados, solo faltaba dar un paso más: contarlos.

18.000 millones de árboles en el Sáhara y el Sahel

El grupo de científicos daneses se enfrentó a 50.000 imágenes de un terreno de 1,3 millones de kilómetros cuadrados. Contar uno a uno los árboles presentes en una zona tan vasta hubiese sido una tarea casi imposible. En lugar de hacerlo así, se valieron de un sistema de inteligencia artificial.

El primer paso fue enseñar al sistema de aprendizaje cómo se ve un árbol desde el espacio, mostrándole miles de imágenes diferentes. Una vez hecho esto, el modelo fue capaz de identificar y mapear en pocas horas los miles de archivos con los que contaba el equipo.

En total, el sistema reconoció 18.000 millones de árboles y arbustos grandes, lo que da una media de 13,4 por hectárea. “Nos sorprendió mucho ver que en el desierto del Sahara crecen bastantes árboles porque, hasta ahora, la mayoría de la gente pensaba que no existía prácticamente ninguno. Contamos millones de árboles solo en el desierto”, explica Martin Brandt, profesor del Departamento de Geociencias y Gestión de Recursos Naturales de la Universidad de Copenhague y autor principal del artículo ‘Un número inesperadamente grande de árboles en el Sahara y el Sahel de África Occidental’, publicado en la revista Nature.

Su trabajo indicó también que la media de las copas es de 12 metros cuadrados, lo que permite afirmar que los árboles que salpican el Sáhara y el Sahel tienen un tamaño bastante grande. Por otro lado, también dio información sobre cómo aumenta y disminuye la vegetación en función de la aridez y el nivel lluvias de cada zona. Estos datos resultan muy valiosos para estudiar la biodiversidad africana y desarrollar programas de conservación más acertados.

Más árboles, más información

De acuerdo con los científicos de la Universidad de Copenhague, hasta ahora no se había hecho un esfuerzo real por contabilizar los árboles aislados en tierras secas. La mayoría de los estudios se centran en las grandes selvas y los grupos boscosos. En cambio, averiguar la cantidad de árboles que existen en el planeta, incluyendo estas zonas más áridas, puede ayudar a optimizar las políticas de conservación.

Permite, en primer lugar, conocer mejor el balance de carbono del planeta. “Los árboles fuera de las áreas boscosas no se suelen incluir en los modelos climáticos y sabemos muy poco sobre sus reservas de carbono. Son básicamente una mancha blanca en los mapas y un componente desconocido en el ciclo global del carbono», explica Brandt.

Contar árboles en una zona que se creía menos fértil es siempre buena noticia. Su presencia mejora la calidad del suelo, da pie a nuevas formas de vida, de flora y fauna, mejora la productividad agrícola y ofrece productos como madera a las poblaciones locales.

Es de esperar que este nuevo sistema de mapeo, más preciso y rápido, ayude a descubrir el número de árboles que existen en otras zonas del planeta, al igual que se ha hecho en África. “Hacerlo no habría sido posible sin esta tecnología. De hecho, creo que esto marca el comienzo de una nueva era científica”, señala el profesor.

Imágenes | Unsplash/Andrew Slifkin, Wikimedia Commons/NASA

Etiquetas: