El Niño se hace mayor, ¿qué le depara el futuro?

El Niño está de vuelta. No alcanzará, de momento, la intensidad de fenómenos como el de 1997 o el de 2015. Pero todos los indicadores anuncian su regreso. El que es uno de los fenómenos meteorológicos más destructivos del planeta ha crecido y madurado bajo el paraguas del calentamiento global. ¿Qué nos deparará el futuro?

En realidad, no es que el Niño se hubiese marchado a ninguna parte. Pero los episodios más extremos asociados al fenómeno conocido como ‘El Niño, Oscilación del Sur’ (ENSO, por sus siglas en inglés) habían sido débiles en los últimos años. Su presencia en aguas del Pacífico es algo natural, documentado desde hace mucho tiempo. Sin embargo, su intensidad y frecuencia se han intensificado. Y un nuevo estudio señala el cambio climático como culpable.

El Niño, la Navidad y Camilo Carrillo

La costa pacífica de Sudamérica es rica en pesca. Es una zona que concentra gran cantidad de nutrientes debido a los afloramientos profundos que provoca la corriente de Humboldt. Pero estas frías aguas del fondo oceánico tienden a calentarse por Navidad. De ahí que los pescadores peruanos y ecuatorianos empezasen a referirse al Niño hace más de un siglo. En 1892, el capitán peruano Camilo Carrillo fue el primero en medir este calentamiento repentino de las aguas.

Hoy, el fenómeno se denomina, de forma más amplia, ‘El Niño, Oscilación del Sur’ o ENOS. Se trata de un fenómeno oceánico-atmosférico que tiene lugar en ciclos de dos a siete años a lo largo y ancho del Pacífico tropical. En un principio, se prestó solo atención a las fases calientes. Después fueron descritas también las fases más frías de lo normal, conocidas como la Niña. Entre uno y otro se sitúan las llamadas fases neutrales.

el niño y el cambio climático

El Niño es también uno de los fenómenos oceánico-atmosféricos más estudiados. Y la prueba de la compleja relación de elementos que influyen en el clima del planeta. Durante las fases cálidas, la presión disminuye en la costa americana y sube en Australia y el Sudeste Asiático. Esto altera la circulación atmosférica en el ecuador y debilita los vientos alisios. En el lado oriental del Pacífico se producen precipitaciones anormales, mientras que la costa oeste sufre sequías duras y prolongadas poco habituales.

Los efectos en cadena de ENSO

Muchos de los estudios sobre ENSO coinciden en una palabra: irregularidad. Los eventos extremos no se producen con una cadencia fija. Y los efectos surgen de forma aparentemente aleatoria. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos o NOAA, el impacto más evidente de ENSO es el calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico Tropical. Esto causa una caída inmediata en las capturas de las zonas pesqueras de Perú y Ecuador.

A más calor en el agua, mayor convección atmosférica y mayor probabilidad de tormentas. A su vez, esta actividad provoca que se calienten zonas altas de la atmósfera, lo que desencadena otros efectos. La alta temperatura altera la célula de Hadley, una corriente atmosférica, lo cual modifica la circulación atmosférica en el planeta. Es decir, el Niño provoca una cascada de fenómenos climáticos en todo el mundo.

el niño y el cambio climático

El Niño crece con el cambio climático

La temperatura del planeta está en aumento y sus efectos llevan tiempo dejándose notar. Desde episodios extraordinarios de ‘buen tiempo’ en pleno invierno a olas de frío extremas. El consenso científico alrededor del cambio climático y su origen humano es prácticamente total. Pero la conexión de este calentamiento con eventos meteorológicos concretos todavía es algo sometido a mucho estudio.

El paper ‘Increased variability of eastern Pacific El Niño under greenhouse warming’, recién publicado en Nature por un equipo internacional liderado por investigadores de la Ocean University of China, señala que la frecuencia y la intensidad de los fenómenos del Niño y su impacto en América aumentará en las próximas décadas por motivo del cambio climático. Su conclusión se produce tras descubrir un error en los modelos climáticos aplicados hasta el momento.

Según los autores, todos los modelos simulaban ENSO partiendo de un centro establecido en el Pacífico Oriental. Sin embargo, los investigadores sostienen que el centro, el lugar donde la temperatura de las aguas superficiales es mayor, varía mucho. Por esta razón, concluyen, hasta ahora había sido difícil predecir los efectos del Niño y casi imposible adivinar los de la fase fría, la Niña.

el niño y el cambio climático

Teniendo este defecto en cuenta, el paper concluye que el aumento de la temperatura de la capa más superficial del océano es evidente. Esto provoca mayor actividad convectiva y, como hemos visto, los efectos en cascada que se producen en todo el planeta. El paper es, según la propia Nature, un paso importantísimo en el estudio del cambio climático. Y un hito en la previsión y prevención de sus consecuencias.

En Blog Lenovo | Un banquero del siglo XIX, una capilla y el futuro del planeta Tierra

Imágenes | NOAA, Wikimedia Commons, Pixabay, Free-Photos