Estos eran los grandes juegos de la Nintendo 64

No cabe la menor duda de que la NES fue la consola que sentó los pilares de Nintendo como fabricante de dispositivos para videojuegos. Pero tampoco de que fue Nintendo 64 la que definiría en gran medida la identidad de la compañía japonesa. A pesar de que es considerada un fracaso (y no lo fue), la influencia de su máquina de 64 bits y las lecciones aprendidas durante su algo complicada existencia ayudaron a moldear el carácter de la Gran N como factoría de bombazos first party y orientación familiar, dejando por el camino una serie de juegos que merecen ser redescubiertos.

Acompáñanos, porque nuestra máquina del tiempo está a punto de dar un salto de más de 20 años.

Índice

Origen e historia de la Nintendo 64
Principales características
Los 5 mejores juegos de Nintendo 64

Origen e historia de la Nintendo 64

nintendo 64

El desarrollo de la consola que conocimos como Nintendo 64 comenzó tres años antes de su lanzamiento en 1996. Pletórica por el éxito de Super Nintendo y Game Boy dominando el mercado portátil manu militari, Hiroshi Yamauchi estaba ya tratando de definir cómo sería la próxima máquina de juegos doméstica de la marca. Apenas era un conjunto de ideas mal ligadas, pero parecía claro que el futuro pasaba por las tres dimensiones (3D), y era ahí donde había que invertir con fuerza.

Al mismo tiempo, Silicon Graphics, Inc. (SGI), el antiguo titán de la supercomputación y el rénder, quería ampliar sus horizontes desarrollando hardware de uso lúdico. Por aquel entonces SGI había desarrollado una CPU basada en sus estaciones de trabajo de alto rendimiento pero con un consumo mucho más reducido, convirtiéndola en la solución ideal para dar vida a toda una nueva generación de consolas.

Dependiendo de quién cuente la historia, Jim Clark, fundador de SGI, se acercó primero a Sega (siendo rechazada tras encontrar varios fallos en su diseño), para finalmente ofrecer su trabajo a Nintendo. Desde la casa de Mario dicen que en realidad fue SGI quien tomó la decisión, puesto que solo su compañía ofrecía licenciar el diseño de su hardware sin cláusulas de exclusividad y bajo unos términos más favorables.

Sea como fuere, hacia 1993 los requisitos técnicos de la consola ya estaban definidos. A falta de los componentes físicos reales, Project Reality, como era conocida la consola internamente, utilizaba una supercomputadora de sobremesa SGI Onyx como plataforma de desarrollo. Mientras tanto, Nintendo se enfrascaba en el diseño de un mando a distancia revolucionario.

Un año después se hacía oficial que Nintendo lanzaría una consola llamada Ultra 64, nombrada en gran medida por la talla de los socios implicados en el proyecto, tanto en lo referente al hardware como en los juegos iniciales. Este nombre cambiaría una vez más gracias a Shigesato Itoi, que no contento con bautizar a la Game Boy decidió que la nueva consola tenía que llamarse Nintendo 64.

Lanzada en Japón algo más tarde de lo esperado, el 23 de junio de 1996 (a Europa llegaría en marzo del 97), Nintendo 64 tuvo que enfrentarse en su país natal a una Saturn aún saludable y a una PlayStation que dominaba el mundo por sorpresa. De repente, la empresa se encontraba con un hardware muy potente pero basado en cartuchos en lugar de almacenamiento óptico, y aunque su lista de desarrolladores iniciales era de auténtica elite, terminó con un catálogo muy inferior en número al de sus rivales. No obstante, la calidad media fue altísima, en gran medida gracias a los esfuerzos de Nintendo y compañías asociadas como Rare.

Al final de su vida comercial en 2002, Nintendo 64 había logrado vender más de 32.9 millones de unidades. Bastante menos que los más de 100 millones de PlayStation comercializadas, pero pese a ello una cifra importante.

Principales características

nintendo 64

Nintendo 64 es sin duda recordada por la potencia de su hardware, pero también por algunas características innovadoras. Frente a los gráficos pixelados y con texturas bailongas de PlayStation y Saturn, esta consola ofrecía gráficos 3D de alta poligonación y con filtrado trilineal gracias al chip gráfico Reality Coprocessor diseñado por SGI, que unido a la CPU R4300i ponía el apartado visual a otro nivel.

También era muy destacable el uso de 4 megabytes (MB) de memoria RDRAM Rambus para todo el sistema, cuando lo normal era dividirla entre gráficos y procesamiento general. Con el tiempo aparecería un pack de expansión que aumentaba esta cantidad a 8 MB, permitiendo elevar la resolución de pantalla (hasta 640×480, cuando lo normal era 320×240) y añadir contenido extra.

Las capacidades acústicas de Nintendo 64 no eran malas; el gran problema era la falta de espacio. A diferencia de Saturn y PlayStation, que gozaban de audio digital Red Book y archivos pregrabados de alta calidad, este dispositivo utilizaba cartuchos con una capacidad máxima de 64 MB (512 megabits), lo que apenas dejaba espacio para un juego completo. Como resultado, la calidad de muchas composiciones se resentía y normalmente implicaba la falta de vídeos, mientras la videoconsola de Sony atrapaba todas las miradas en las tiendas con sus espectaculares intros.

A la postre, la elección del cartucho marcaría el devenir de la consola y su catálogo. Aunque virtualmente eliminaba los tiempos de carga, muchos desarrolladores vieron que era difícil plasmar sus creaciones debido a las limitaciones de espacio. Además, su fabricación era bastante cara frente al económico CD (electrónica vs estampación), y Nintendo ejercía un control muy fuerte sobre la misma, lo que ya había motivado fuertes críticas durante la generación anterior.

Los 5 mejores juegos de Nintendo 64

Como siempre, crear una lista de mejores juegos para una consola es un ejercicio complicado. Cada uno tiene sus favoritos y las páginas de puntuaciones no siempre van a coincidir con nuestros gustos, así que hemos querido destacar aquellos que más nos marcaron. Como dice el refrán, ni son todos los que están, ni están todos los que son.

The Legend of Zelda: Ocarina of Time

Considerado por muchos el mejor Zelda y uno de los mejores juegos de todos los tiempos, Ocarina of Time fue el primer Zelda en 3D. El uso de la cámara, las grandes posibilidades de interacción y el mimo por el detalle hacen de esta aventura todo un clásico atemporal.

Sus claves: La maravillosa densidad del juego, desde las mecánicas de combate y cámara al uso del mando para tocar la ocarina.

Perfect Dark

Tras demostrar en 1997 que las consolas podían dar vida a grandes first-person shooter (FPS, en español: tirador en primera persona) con GoldenEye, Rareware se coronó con el lanzamiento de Perfect Dark, un oscuro juego de ciencia ficción que combinaba unos gráficos explosivos con una jugabilidad a prueba de bombas y un argumento bastante más adulto de lo habitual para Nintendo.

Sus claves: todo lo que GoldenEye hizo, Perfect Dark lo mejoró. El control es exquisito y la inteligencia artificial revolucionaria. El modo multijugador también fue la bomba.

Super Mario 64

Super Mario 64 demostró que era posible crear un plataformas 3D fáciles de controlar. No solo definió a la consola, sino a todo un género, plasmando un innovador desarrollo no lineal y demostrando el valor de los sticks analógicos a través de la que fue posiblemente la primera cámara de 360 grados que no volvía loco al jugador.

Sus claves: la gestión de la cámara y la precisión del control ayudaron a definir el género de las plataformas tanto como GoldenEye y Perfect Dark lo hicieron con los FPS para consolas.

Banjo-Kazooie

Rareware dio lo mejor de sí misma con Nintendo 64. Tras demostrar su talento con los juegos de plataformas de la mano de Donkey Kong Country, con Banjo-Kazooie el estudio británico refinó cuidadosamente la fórmula mágica de Super Mario 64, introduciendo detalles como transformación de personajes, música dinámica y una endiablada jugabilidad que evoluciona con el propio recorrido.

Sus claves: el uso de múltiples personajes adaptados al desarrollo de cada pantalla.

Wave Race 64

No se puede decir que Nintendo 64 brillara por sus juegos deportivos. Las third parties no se volcaron con ellos, así que quedó en manos de Nintendo satisfacer ese apetito con juegos como Mario Tennis y el bestial Wave Race 64, que a ratos parecía una demo gráfica tanto como un producto jugable, con un manejo muy cuidado.

Sus claves: unos efectos de agua increíbles para la fecha, unidos a unas animaciones fluidas y unas físicas muy cuidadas hacen de este título un juego aún plenamente disfrutable.

Imágenes | Cantador/Shutterstock, Robtek/Shutterstock, The Image Party/Shutterstock

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