Lo que sabemos de cómo se transmite el coronavirus

Los rebrotes de COVID-19 en muchos países del mundo nos tienen algo preocupados. Mucha gente se pregunta cómo se transmite el coronavirus y por qué no parece frenar. ¿Cómo es posible que habiendo estado meses en casa siga habiendo virus? Analicemos cómo se contagia, empezando por las gotículas que exhalamos al respirar, toser, hacer ejercicio, etc.

Gotículas, las grandes transmisoras de coronavirus

Cuando respiramos, hablamos, tosemos o estornudamos, expulsamos pequeñas gotas o microgotas de vapor. Hasta aquí todo normal, es un proceso natural que hacemos todos. Lo que ocurre es que el SARS-CoV-2 utiliza estas gotas para viajar de unos cuerpos a otros. Cuando el virus ocupa una de ellas, la llamamos gotícula. Y las gotículas son bastante peligrosas.

Según la OMS, estas gotas microscópicas son el mayor vector de contagio conocido. Cuando salen de un cuerpo, por ejemplo mientras mantenemos una conversación en una terraza, pueden entrar en otro usando la mucosa de su ‘zona T’: ojos, nariz y boca. Principalmente estos dos últimos, porque si respiramos gotículas con SARS-CoV-2 las llevamos directamente a los pulmones, donde infectan y se hacen fuertes. La vía ocular parece ser más difícil.

Este sistema, que es muy básico, es el principal medio de contagio. De ahí que el uso de la mascarilla sea tan importante y se haya demostrado como una de las medidas más eficaces en la lucha contra la propagación. Bien puesta (al codo, al cuello o por debajo de la nariz no vale) supone una barrera de entrada, pero, sobre todo, supone una barrera de salida.

Si no llevo mascarilla, ¿cómo se transmite el coronavirus?

El vídeo de arriba es muy ilustrativo. Con mascarilla, esparcir gotículas es mucho más complicado, como informa el CDC. Al contrario, cuando nos la quitamos es mucho más fácil lanzarlas a grandes distancias. Cuando empezó la epidemia en Wuhan se pensaba que a un metro estaríamos más seguros. Sin embargo, a medida que hemos ido aprendiendo del virus, nos hemos llevado algunas sorpresas.

Un reciente estudio compartido por el CDC muestra cómo se ha detectado el virus a 4 metros de las camas de los pacientes en un hospital de Wuhan. ¿El motivo? Las gotículas que mencionábamos antes se convierten en un aerosol incluso en un entorno tan controlado como un hospital. El estudio concluye que “la distancia de transmisión del SARS-CoV-2 debe rondar los 4 metros”.

Estornudos, carreras y aires acondicionados

Cuando estornudamos, esta distancia se dobla hasta los 8 metros. Un estudio previo sobre aerodinámica del estornudo, recuperado por JAMA Insights de cara a la enfermedad por COVID-19, demuestra que las gotículas pueden alcanzar distancias notablemente amplias al ser proyectadas a 160 km/h.

Un estudio aún más interesante es el que realizaron varios investigadores de la Universidad Tecnológica de Eindhoven. En él, se puede leer que los estudios previos calculan “esta distancia de seguridad en base a personas que están quietas”. Pero, ¿qué ocurre si paseo o corro? ¿Qué ocurre si me muevo?

La aerodinámica lo deja bastante claro: si corremos a unos 14,4 km/h la distancia de seguridad debiera ser, como mínimo, de 10 metros para que el contagio sea equivalente a los 1,5 metros estando quietos. Y algo parecido se aplica a otras actividades tales como ir en bicicleta o hacer ejercicio intenso en el sitio.

Pero aún hay un tercer elemento que ayuda a dispersar las gotículas: el aire acondicionado. Como explica el vídeo de la cadena Vox de forma bastante gráfica, aquellas personas que están en la ruta del flujo de un aire acondicionado en un lugar cerrado tienen una probabilidad más alta de infectarse si hay algún enfermo cerca. El CDC ya habló de ello hace unos meses.

¿Se transmite el coronavirus por contacto?

Hasta la fecha de redacción de este artículo, no se han encontrado pruebas de que el COVID-19 se transmita a través de superficies. Esto hay que tomarlo con mucho cuidado, claro. No significa que no ocurra, sino que no hay evidencia documentada. Y documentar esto es muy difícil porque exigiría contagiar a alguien adrede usando una superficie de contacto, algo que no está permitido.

¿Significa que no me puedo contagiar así? Pues es que no estamos seguros. Es un virus nuevo y faltan datos. Sí sabemos que “diversos estudios han demostrado que el virus puede sobrevivir hasta 72 horas [tres días] en superficies de plástico y acero inoxidable, menos de 4 horas en superficies de cobre y menos de 24 horas en superficies de cartón”, según la OMS.

La OMS dice al respecto que la posibilidad está ahí, advirtiendo que “gotículas pueden caer sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, como mesas, pomos y barandillas, de modo que otras personas pueden infectarse si tocan esos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca”. Pero de momento parece poco probable.

Es más, la OCU, la Organización de Consumidores y Usuarios, decidió hacer un experimento. Acudieron a varios supermercados y compraron productos de alimentación variados. Luego, los analizaron con test PCR. El resultado fue negativo: no se han encontrado pruebas de contagio con alimentos.

Esta evidencia se suma a la de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), que no encuentran indicios de contagios de COVID-19 por ingestión.

Si nos preguntamos cómo se transmite el coronavirus, todo apunta a que lo hace a través de gotículas y la respiración. De ahí que la medida de confinarnos todos en casa fuese tan efectiva y que ahora se recomiende el uso de mascarilla siempre. En este sentido, también se están adoptando nuevas pautas de higiene y teletrabajo, al tiempo que se aconseja evitar eventos multitudinarios.

 

Imágenes | iStock/Michele Ursi

Etiquetas: