Yo no veo los mismos colores que tú en el ordenador: la lucha del daltonismo tecnológico

Uno de cada 12 hombres y una de cada 200 mujeres tienen algún grado de daltonismo o deficiencia de visión de color (CVD).

No se trata de ningún tipo de ceguera, sino de la incapacidad o capacidad reducida para ver el color y percibir sus diferencias de color. El daltonismo puede ser una deficiencia parcial o total, aunque esto último no es muy frecuente. Además, se pueden distinguir dos tipos principales de daltonismo.

Por un lado, el rojo-verde, que con frecuencia se hereda de la madre en el cromosoma X. Por otro, el azul-amarillo, que es mucho más raro y generalmente ocurre cuando se daña al nervio.

Una persona daltónica no ve en blanco y negro o gris. Suele ver el color en cierta medida, pero a menudo los colores aparecen opacos o descoloridos y pueden confundirse fácilmente con otros colores. Estas personas suelen tener problemas para identificar o nombrar ciertos colores o distinguirlos. Por ejemplo, rojo y verde, así como naranja, amarillo y marrón pueden parecer similares, especialmente en situaciones de poca luz.

De hecho, las personas con visión de color normal generalmente ven alrededor de un millón de tonos únicos de color, mientras que los daltónicos solo pueden percibir el 5-10% de estos colores.

Las consecuencias del daltonismo

Las personas con deficiencia de color a menudo no saben que son daltónicos hasta que se someten a pruebas. Suponen que todos los demás perciben los colores de la misma manera.

Pero el daltonismo también afecta a los recursos digitales, como los sitios web y los materiales educativos. Por eso, se recomienda a la hora de diseñar contenidos online emplear las mejores prácticas de accesibilidad. En UXBlog comparten información y ejemplos de cómo diseñar para que los daltónicos también puedan disfrutar de estos contenidos.

De hecho, una de las anécdotas de la historia de Facebook está precisamente en la elección de su color corporativo. En 2010, en una entrevista para The New Yorker, el fundador Mark Zuckerberg reconoció que es daltónico y que se percató de ello siendo ya adulto. Por eso, Facebook es todo azul porque, como él dice, “el azul es el color más rico para mí, puedo ver todo el rango de azul”.

Cómo mejorar la visión

Seguro que has podido ver alguno de los muchos videos que se han vuelto virales en los que personas daltónicas “ven el color” por primera vez, usando para ellos unas gafas especiales. Las reacciones emocionales de asombro, sorpresa y alegría hacen que algunos incluso se pongan a llorar. Las gafas permiten a estas personas ver el mundo con tonos vivos y vibrantes, como todos los que están a su alrededor.

Sin embargo, la investigación para intentar paliar los efectos del daltonismo no es nueva. Desde el siglo XIX, los científicos saben que los filtros de colores han sido de utilidad para aquellos que sufren estas deficiencias de color.

Lo que la tecnología aporta

Pero es cierto que en los últimos años, los avances en la tecnología han permitido el desarrollo de diferentes productos para afinar este filtrado. Si bien no existe una cura, ha habido un gran avance en ayudar a la tecnología a hacer que navegar por el mundo sea un poco más fácil y más colorido para quienes sufren daltonismo.

Existen aplicaciones para teléfonos inteligentes (como Colorblind) para tareas cotidianas, como distinguir entre una manzana roja y una verde. Estas aplicaciones ayudan a los usuarios a identificar colores, por ejemplo, cambiando ciertos colores a patrones o filtros de colores en tonos reconocibles. Otras ayudan a identificar, unir y coordinar los colores.

Incluso hay videojuegos y herramientas de diseño de software que ahora se crean con modos daltónicos para permitir su uso por personas con esta dolencia. Si bien ninguna de estas herramientas y ayudas son capaces de restaurar la visión del color de forma permanente, sí permiten que estas personas tengan una vida más colorida.

Las gafas siempre han servido para ver mejor

En 2006, un neurobiólogo llamado Mark Changizi, teorizó que la visión del color en los humanos se desarrollaba para que pudiéramos ver cambios en el color de la piel, como enrojecimiento por rubor o palidez por enfermedad, con el fin de detectar señales sociales, emociones y estados físicos de otros.

Colorblind artist Luis Filho's art, and someone experiment with art perception with our color correction tech. #colorblind

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En 2012, una empresa de tecnología con sede en Idaho creó unas gafas llamadas O2Amps basadas en la teoría de Changizi. Las gafas mejoran la visualización de la acumulación de sangre (es decir, formación de hematomas) en la piel. En las pruebas, las gafas ayudaron al personal médico a identificar las venas más fácilmente, así como también traumas y hematomas en la piel invisible a simple vista.

Lo que no estaba previsto es que también ayudaran con el daltonismo rojo-verde.

A los voluntarios que sufrían de daltonismo se les pidió que usaran las gafas. La prueba de deficiencia de color involucra círculos de colores y puntos en patrones que son fácilmente reconocibles para aquellos con visión normal. Los usuarios obtuvieron un puntaje perfecto con las gafas. Sin embargo, las lentes tienen un efecto secundario involuntario: pueden interferir con la percepción azul-verde.

De momento, las gafas de O2Amps se utilizan actualmente con fines médicos, aunque otras empresas ha creado gafas de sol disponibles para el público.

Un modelo para el usuario final

Por ejemplo, las gafas de corrección de color EnChroma. El científico Don McPherson estaba fabricando gafas protectoras para cirugía láser, pero se enteró de que los cirujanos robaban las gafas para usarlas como gafas de sol. Cuando se probó unas, notó que veía más colorido.

En este momento no cayó en la cuenta de que podrían ayudar a las personas deficientes en color, hasta que un amigo se las probó. Gracias a una beca del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos y después de años de investigación y ensayos clínicos, se asoció con Andrew Schmeder y cofundaron EnChroma en 2010.

Desde entonces, la compañía ha vendido casi 30.000 gafas de sol y gafas para interiores a personas de todo el mundo. Un par cuesta alrededor de 300 dólares.

Pero las gafas no funcionan para todo tipo de deficiencia de color. Estas dos propuestas (Enchroma y o2Amp Oxy-Iso) son una solución para aproximadamente el 80% de las personas con daltonismo rojo-verde.

Aún quedan 20 de cada 100 casos por resolver

¿Qué pasa con el otro 20 por ciento? “Desafortunadamente no podemos hacer nada para ayudarlos en este momento”, asegura McPherson. “Lo malo de eso es que son los que más necesitan una paleta de colores ampliada“.

EnChroma está trabajando en una nueva tecnología para ayudar a todo tipo de deficiencias de color. McPherson asegura que también están en el proceso de desarrollar lentes de contacto. Además, la compañía se ha asociado con L’Oréal, 1-800-Flowers y Valspar Paint para que más optometristas recomienden las gafas.

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