Miriam Campos Leirós, coordinadora de Teachers for future: “Hay que exigir que los cambios sean más rápidos, no tenemos tiempo”

Su blog sembró la semilla de Teachers for future en España. Hoy, Miriam Campos Leirós es la coordinadora de la organización de profesores preocupados por el medioambiente y el cambio climático, que nació a raíz del movimiento iniciado en Suecia por Greta Thunberg. Cuenta con la implicación directa de más de 2.000 profesores y su influencia trasciende las aulas.

Campos Leirós, profesora del CEIP Mallón en Nigrán, al sur de la provincia de Pontevedra, recuerda sus inicios. “Fue duro, porque cuando hablabas de un blog de medioambiente para la enseñanza reglada sonaba raro”. Pero luego Greta Thunberg empezó a ganar relevancia en los medios, prendiendo la mecha de las movilizaciones juveniles por el clima y pidiendo al mundo que escuchase la voz de la ciencia.

“Me puse en contacto con Teachers for future en Suecia, pregunté si existía en España y, como no había nada, me dieron la posibilidad de ponerlo en marcha. Y así, en 2019, se transformó el blog El guiño verde en Teachers for future España”, señala la coordinadora de la plataforma.

Objetivo: renaturalizar las aulas

Miriam Campos Leirós

El blog de Lenovo: ¿Cuánta gente formáis hoy el colectivo?

Miriam Campos Leirós: Participando de forma directa en alguna acción hay unos 2.000 profesores. Después tenemos 11.000 seguidores en Twitter, de los cuales 9.000 sabemos que son docentes. También tenemos muchos centros involucrados en alguno de nuestros programas. Por ejemplo, en ‘Recreos residuos cero’ hay más de 1.000 colegios, pero no obligamos al registro de todos los profesores.

EBL: ¿Cuáles son los objetivos?

MCL: Uno de ellos es renaturalizar las aulas, llevar a cabo experiencias educativas al aire libre y en contacto con la naturaleza, y que el cambio climático y el medioambiente estén presentes en la vida diaria de una forma transversal. Que no solo se hable de ello cuando hay una fecha emblemática o una catástrofe, que forme parte del currículum de una forma transversal, relacionándose con el resto de conocimientos.

Otro de los objetivos es conseguir que esto se legisle. Es decir, que no se quede solo en las buenas intenciones o en la sensibilidad de un profesor, sino que el currículum educativo refleje el cambio climático y el medioambiente. Queremos que construya una ciudadanía que promueva cambios por la sostenibilidad.

EBL: El próximo fin de semana celebráis el primer encuentro de Teachers for future en España. ¿Qué esperáis del evento?

MCL: Uno de los objetivos de Teachers for future es servir de paraguas a todos los profesores que llevamos a cabo acciones por el medioambiente y que a veces estamos solos. Queremos que este encuentro sea una forma de arroparnos, de seguir compartiendo experiencias e iniciativas, de aprender y colaborar.

Además, tenemos ponencias muy variadas, que van desde científicos del CSIC y universidades a profesores y experiencias en aulas. Se trata de aprender y trabajar juntos, reactivarnos para seguir con fuerza durante el resto del curso.

Al colegio, mejor sin coche

EBL: El año pasado publicas ‘Los secretos de los cuentos clásicos’, un libro en el que reformulas la historia de algunos cuentos para incorporar temas medioambientales. Por ejemplo, Blancanieves trata la contaminación por pesticidas y los tres cerditos hablan de la urbanización de la costa. ¿Por qué tenemos que cambiar la historia que nos cuentan los cuentos?

MCL: Los cuentos pertenecen a un tiempo concreto y, desde entonces, hemos avanzado en algunas cosas. No solo hablando del papel de las mujeres, que siempre éramos princesas esperando a ser rescatadas, sino también hablando de nuestros hábitos. Una sociedad moderna tiene que adaptarse y cambiar para solucionar los problemas que tenemos en la actualidad.

Recurrí a los cuentos clásicos por darle un toque de humor. Siempre que se habla de cambio climático y medioambiente las noticias suelen ser bastante tristes. El humor nos puede ayudar a reflexionar sobre todo lo que podemos hacer. Como los cuentos clásicos son tan conocidos, sirven para comparar lo tradicional con la actualidad y darnos ideas para incorporar cambios en nuestro día a día.

EBL: Cuando se cambian estas historias, estos discursos, ¿encuentras resistencia por parte de los padres o de tus propios compañeros?

MCL: En un primer momento sí puede haber cierta reticencia. Hay gente que considera estos cambios un trabajo añadido o una modernidad innecesaria. Pero cuando se dan cuenta de cómo los problemas medioambientales se relacionan con todo, desde la subida del precio de los alimentos hasta el incremento de la factura de la luz, esto desaparece.

Los humanos somos los que corremos riesgo con el cambio climático. Nuestra calidad de vida mejora o empeora en función de las condiciones del planeta. Cuando esto se explica bien, desde la empatía y no desde la soberbia del conocimiento, logras que mucha más gente se involucre. Debemos transmitir que esto no es un tema de modernidad, es un tema importante.

EBL: ¿Qué puede hacer un colegio para luchar contra el cambio climático?

MCL: En Teachers for future, además de la parte pedagógica de enseñar conceptos como cambio climático, huella hídrica o qué implica el consumo de cada alimento, tenemos varias líneas de acción. Un colegio puede promover que el alumnado se traslade de forma sostenible, en bicicleta, andando o en patinete, en lugar de cada uno en un vehículo a motor. También puede transformar los comedores, diseñando menús sostenibles, con comida de temporada y de proximidad.

Además, se puede actuar en el consumo de energía, buscando proveedores sostenibles y promover junto con los Ayuntamientos la instalación de placas solares o sistemas de energía más eficientes. Un colegio puede también promover la reducción de los residuos con el programa ‘Recreos residuos cero’ y con el uso de materiales menos plastificados.

Crecer desde lo local y lo concreto

profes por el futuro

EBL: Hablando de los residuos, ¿cómo habéis gestionado el incremento de la basura que ha supuesto la pandemia?

MCL: La pandemia ha sido un atraso en el tema de residuos porque hay quien se ha aprovechado. Hay cierto postureo COVID: envasarlo y plastificarlo todo individualmente para dar sensación de seguridad. La cantidad de plásticos se ha incrementado muchísimo y tenemos que tener un poco de sentido común para ver qué es necesario y qué no. El plástico genera problemas a nivel medioambiental, pero también es maravilloso para muchas cosas, como la conservación de alimentos o los medicamentos. Solo tenemos que relegarlo a aquellos usos en los que es realmente necesario.

EBL: La pandemia también ha dejado al descubierto las dificultades que la mayoría de la población tenemos para entender cómo funciona la ciencia y para vivir en un mundo sin certezas. ¿Cómo se transmite eso en el aula?

MCL: Con los niños hay que tener cuidado. Por un lado, tenemos que ayudarles a entender la realidad y lo que les depara el futuro, con más catástrofes y fenómenos meteorológicos adversos. Pero, por otro lado, tenemos que evitar caer en el miedo y en el catastrofismo. Es necesario empezar por lo local y concreto. Por ejemplo, por el cuidado del patio del colegio y por el bien común. A partir de ahí, vamos abriendo el foco. Del patio pasamos a la localidad y de ahí al planeta.

EBL: Será complicado, ya que los niños tienen un pensamiento concreto, pero el cambio climático es un problema global y bastante abstracto.

MCL: Es difícil, pero es el camino. Por ejemplo, con el tema del Mar Menor, empezamos por la consecuencia y lo triste que es ver tantos peces muertos. Pero de ahí vas a la causa e intentas explicar algo más. Los niños tienen que entender también lo que está pasando en el mundo, no podemos mantenerlos en una burbuja de constante protección. Si lo explicas, todo tiene un sentido, y los niños crecen aprendiendo a entender su entorno.

EBL: Cuando hablas de estas cosas en el aula, ¿separas la profesora de la activista?

MCL: Siempre. Hago lo que creo que se debería hacer: integrar el cambio climático y el medioambiente en el currículum, relacionándolos con otros contenidos. Pero siempre desde una manera didáctica. El activismo lo dejo para otros momentos. También es cierto que con muchos gestos cotidianos se hace cierto activismo, como llevar una cantimplora con agua en lugar de una botella de plástico.

EBL: Antes hablabas de la transversalidad. ¿Tiene la sostenibilidad suficiente peso en el currículum educativo?

MCL: No tiene el peso que debería tener. Ahora se está desarrollando el currículum de la nueva ley de educación, la LOMLOE, y se deja la puerta abierta a que la sostenibilidad se pueda desarrollar mucho más. Se habla directamente de que cada centro, en su proyecto educativo, debe educar a los alumnos para fomentar una sociedad sostenible.

Es algo que va en línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 y, en concreto, con el punto 4.7: garantizar que todos los alumnos adquieran los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo sostenible. Esperamos que en el desarrollo de la ley se le de mayor peso a la sostenibilidad, el que realmente merece.

EBL: Los jóvenes, de la mano de Greta Thunberg y otros referentes, han asumido el liderazgo en la lucha contra el cambio climático. ¿Se nota en las aulas?

MCL: Por lo menos sabemos que tenemos un referente entre el alumnado que es joven y que les da otro punto de vista. Ya no es algo que les están contando solo los mayores. Tenemos a una estudiante como ellos que ha decidido hacer algo, por lo que los jóvenes están más receptivos. Greta Thunberg ha supuesto un antes y un después, a nivel mediático y a nivel de concienciación de los jóvenes.

Recreos sin basura

alumnos de Miriam Campos Leirós

EBL: Como persona que conoce bien la forma de pensar de niños y jóvenes, ¿cuáles crees que pueden ser los problemas que se enfrente el movimiento de Fridays for future?

MCL: El cansancio y el agotamiento por frustración es uno de ellos. Puedes estar peleando y exigiendo y, si ves que no hay cambios, la frustración te puede llevar al inactivismo. Hay que exigir que los cambios sean más rápidos, no tenemos tiempo. Una de las cosas en las que trabajamos es que, aunque promovamos el cambio desde el aula, debemos impulsar la participación social y democrática. La democracia no se hace solo votando, sino recordándole a los políticos que tienen que cumplir sus promesas con acciones como las manifestaciones.

Otro de los problemas que tenemos desde Teachers for future es que, como la educación en sostenibilidad y medioambiente no está legislada, un profesor puede pasarse todo un año trabajando y, si al curso siguiente llega un profesor que no tiene sensibilidad por el tema y no está obligado a tratarlo, los cambios pierden fuerza. Se desinflan.

EBL: ¿Es posible llegar a los padres a través de los niños, hacer que los buenos hábitos se extiendan a la familia?

MCL: Lo tenemos más que comprobado gracias al programa ‘Recreos residuos cero’. Aquí se junta un tema de salud y alimentación con uno medioambiental. Muchas meriendas son galletas o bollería industrial que vienen envasadas individualmente en plásticos de un solo uso. Cuando empezamos a promover y a explicar, por ejemplo, que un zumo de tetrabrik no es fruta y todos los residuos que se generan al cabo del curso, los niños y los padres se dan cuenta de que los problemas de salud y basura están relacionados. Y empiezan a modificar los hábitos.

Al final, los niños y las niñas acaban convenciendo a sus padres de que compren menos plástico, vayan a tiendas a granel, cojan el embutido en la charcutería en lugar de envasado, compren pan en la panadería… Esto nos lo cuentan después los padres durante las tutorías.

EBL: ¿La receptividad de las familias a estos programas varía mucho?

MCL: Hay de todo, está claro. Pero el porcentaje de receptividad es muy alto. Podríamos hablar de que el programa ‘Recreos residuos cero’ es del 99 %. Hay muchas clases que participan al completo y durante todo el curso. También los padres más reticentes acaban entendiendo que los niños si no participan quedan algo excluidos de la clase y acaban tomando parte.

Imágenes | Unsplash, Teachers for future Spain, Miriam Campos Leirós

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