Zinthia Álvarez, tras las huellas de las mujeres negras que cambiaron el mundo

Zinthia Álvarez Palomino es periodista, activista antirracista y cofundadora del colectivo Afrogalegas. También está detrás de ‘Mujeres negras que cambiaron el mundo’, un proyecto que busca visibilizar la historia de mujeres africanas y afrodescendientes que han realizado valiosas aportaciones a la sociedad.

De su trabajo, las ilustraciones de Nina Sefcik y la contribución de más 400 mecenas surgió el primer libro del proyecto: ‘Mujeres negras en la ciencia’. En él se cuentan 12 historias de 12 mujeres que cambiaron el rumbo de las investigaciones científicas de los últimos 100 años.

El Blog de Lenovo: El primer libro del proyecto gira en torno a la ciencia. ¿Por qué?

Zinthia Álvarez Palomino: Empezamos con este libro porque la ciencia es una disciplina en la que la mujer siempre ha estado poco representada. Si al sesgo de género le añadimos el étnico-racial, vemos que el velo que se tiende sobre las mujeres negras es aún mayor. Su representación en este campo ha sido aún más baja que la de las mujeres blancas o europeas.

Estas mujeres se encontraron con barreras que todavía pueden encontrarse hoy, asociadas al racismo y la falta de aceptación a la diversidad. Sin embargo, el objetivo de este proyecto es dejar atrás esta idea de discriminación. Queremos introducir referentes con diversidad étnico-racial en el imaginario colectivo de una forma positiva.

«Queremos dejar atrás la idea de discriminación e introducir referentes de una forma positiva»

EBL: Entre estas 12 historias, ¿hay alguna que te haya gustado en especial? ¿Nos la cuentas?

ZAP: Hay dos historias que me impactaron mucho. Una es la de Alice Augusta Ball, una química que creó el primer tratamiento eficaz contra la lepra. Alice Ball enfermó y murió a causa de la inhalación de gases tóxicos durante sus investigaciones, y el mérito por su trabajo terminó llevándoselo uno de sus compañeros. Tuvieron que pasar varios años hasta que se demostró que había sido ella quien había realizado la investigación.

También me gusta la historia de Joan Murrell Owens, una educadora y bióloga marina. Descubrió un nuevo género y tres especies de corales a pesar de tener una enfermedad que le impedía sumergirse para realizar sus investigaciones.

EBL: ¿Habías oído hablar de estas mujeres antes?

ZAP: No, empecé a descubrirlas a raíz de este proyecto. A la hora de hacer una selección excluí a las tres mujeres de ‘Figuras ocultas’, que sí conocía, ya que su historia se difundió gracias a la película. Nuestro objetivo es dar visibilidad a otras que todavía no habían tenido su reconocimiento.

EBL: ¿Fue difícil encontrar material sobre ellas?

ZAP: Sí, mucho. Comencé a buscar información en castellano en bibliotecas y en la red, pero no encontré prácticamente nada. Había información sobre algunos hombres afroamericanos, pero no de mujeres. Me di cuenta de que el idioma era una limitación y decidí buscar en inglés. A partir de ahí, empecé a encontrar más, pero tampoco fue fácil.

EBL: Entre las 12 historias que se cuentan en el libro, ¿hay alguna que trate sobre tecnología?

ZAP: Sí, la de la ingeniera eléctrica Kimberly Bryant. Es la creadora de Black Girls CODE, una organización sin ánimo de lucro que busca formar a niñas afrodescendientes en el área de la tecnología y la computación. Su objetivo es llegar a capacitar un millón de niñas para 2040.

«Los niños necesitan tener referencias positivas de personas que se parezcan a ellos». 

EBL: El libro es para todos, pero se dirige a un público infantil. ¿Qué poder tienen los niños para cambiar las cosas?

ZAP: Creo que el libro es interesante y necesario para personas de todas las edades, pero le dimos un aspecto más enfocado a niños, niñas y adolescentes porque me parecía interesante que llegase a las escuelas y a las bibliotecas.

En España, hay niños y niñas afrodescendientes que no son únicamente personas migrantes. Sus familias llevan aquí varias generaciones y no conocen otra realidad que la española. Estos niños necesitan tener referencias positivas de personas que se parezcan a ellos, que física y genotípicamente respondan a sus características.

EBL: ¿De qué forma se puede incentivar a las niñas, y en especial a las afrodescendientes, para que estudien carreras científicas y tecnológicas?

ZAP: Hay que eliminar el sesgo con el que vemos las carreras, para entender que todos y todas tenemos las capacidades necesarias para afrontarlas. Este sesgo puede reducirse con pequeñas acciones. Por ejemplo, publicando libros en los que haya ilustraciones de niñas jugando y realizando actividades en el ámbito de la tecnología. Con cortos, con publicidad, con películas, etcétera.

Sin embargo, esto no es fácil, porque implica desmontar muchas cosas. Lo que hacemos es reproducir lo que hemos venido bebiendo de la sociedad y, aunque no nos demos cuenta, las ideas están ahí y cuesta cambiarlas.

Ilustración de 'Mujeres negras en la ciencia'..

EBL: ¿Cuál será el siguiente título de ‘Mujeres negras que cambiaron el mundo’?

ZAP: ‘Mujeres negras en la filosofía’. Nos parece importante reflejar que también hay mujeres negras que han pensado el mundo. Tenemos la idea de que el conocimiento se creó en Europa y se expandió a partir de ahí. La mayoría de los conocimientos filosóficos que tenemos provienen de hombres blancos. No nos vienen a la mente filósofos negros que no estén asociados al activismo, por ejemplo.

Para nosotras, es importante señalar que el mundo lo han pensado otras personas, que han contribuido dando puntos de vista diferentes.

«Estamos trabajando sobre algo que se la prohibido a la mujer en general, que es pensar»

EBL: En comparación con la ciencia, ¿es más fácil o más difícil encontrar referentes en el ámbito de la filosofía?

ZAP: Es mucho más difícil. Estamos trabajando sobre algo que se la prohibido a la mujer en general, que es pensar. Históricamente, la mujer no ha estado representada en espacios como el de la filosofía, en el que se pensaba el mundo, se razonaba y se generaban el conocimiento y el poder. Ahí empezó a generarse la política.

A esto le sumamos que esta disciplina se registra menos y que, cuando las mujeres blancas pudieron participar en espacios para compartir conocimiento, las mujeres negras todavía no habían llegado a este punto. Por lo tanto, es más difícil, pero tenemos varios nombres.

Imágenes | AXM, Nina Sefcik

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