George Juan Deamer, de la Asamblea Ciudadana para el Clima: «Espero que las propuestas no se queden en papel mojado»

George Juan Deamer es un estudiante de 24 años de Castilleja de la Cuesta (Sevilla) que ha tenido siempre mucha conciencia medioambiental, como casi todos los jóvenes de su generación. Más si tenemos en cuenta que, en zonas con estrés hídrico como su comunidad autónoma, se vive con especial preocupación la falta de lluvias, las altas temperaturas y el riesgo de incendios. Por eso no se lo pensó dos veces cuando el año pasado, a través del Servicio Andaluz de Empleo (SAE), le llegó un correo que animaba a inscribirse en el proceso de selección para conformar la Asamblea Ciudadana para el Clima, contemplada en la Ley de cambio climático y transición energética.

 

George Juan Deamer, de la Asamblea Ciudadana para el Clima: "Espero que las propuestas no se queden en papel mojado"

“Tras apuntarme, fui recibiendo llamadas y correos que me informaban de cómo iba quedando en el proceso. Finalmente fui seleccionado para formar parte del área de Consumo”, cuenta Deamer, a quien vemos en la imagen de la izquierda.

Él es uno de los 100 ciudadanos elegidos de forma aleatoria, y al mismo tiempo, representativos de la diversidad de la sociedad española, que durante más de medio año han reflexionado sobre la emergencia climática que vivimos. Como colofón al debate, han consensuado un paquete de 172 recomendaciones, divididas en cinco grandes bloques: consumo; alimentación y usos del suelo; trabajo; comunidades, salud y cuidados; y ecosistemas. En junio pasado entregaron las propuestas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y ahora tendrán que estudiarlas el Ejecutivo y el Congreso de los Diputados.

”Espero que las 172 propuestas de la Asamblea Ciudadana para el Clima no se queden en papel mojado”

“Éramos una mini-España, cada persona de un palo. De diferentes edades, zonas, género, nivel educativo, del campo, de la ciudad…; yo era el más pequeño de mi grupo”, recuerda este joven, que cursa el primer año del grado en Ciencias Políticas y de la Administración, a la vez que trabaja a tiempo parcial. “Nos reuníamos de forma virtual una vez al mes, en fin de semana. Eso sí, el último encuentro fue presencial, en Madrid”. En las sesiones de la Asamblea del Clima intervenían expertos -“de manera imparcial, con datos, sin quererte llevar a su terreno”- a preguntas de los asambleístas para profundizar en los temas, así como moderadores “para que las discusiones no se salieran del tiesto”. Y aunque él ya estaba al tanto de toda esta problemática, valora especialmente “la libertad que había para preguntar casi cualquier cosa, y el poder informarse y formarse de manos de personas muy comprometidas con décadas a sus espaldas peleando para que el deterioro de la naturaleza cese». Todo, apunta Deamer, «sin transmitir catastrofismo, sino el sentimiento de que todavía podemos hacer algo”.

Nuevas perspectivas

De hecho, la experiencia le ha hecho aún más consciente de la magnitud del desafío, concienciación que trata de trasladar, todavía con más ahínco, a familiares y amigos. Pero si algo le ha llamado la atención ha sido el cambio de parecer experimentado por aquellos asambleístas “que empezaron con ideas preconcebidas erróneas o estaban menos informados”, reconoce Deamer. “Gente que al principio era escéptica con el cambio climático, que le parecía todo muy catastrofista y exagerado. A medida que su conocimiento fue mayor, se volvieron de los más interesados en la cuestión, concienciados y comprometidos”, resalta.

Recomendaciones ambiciosas

”Espero que las 172 propuestas de la Asamblea Ciudadana para el Clima no se queden en papel mojado”

Tras el aprendizaje y la deliberación, fue el turno de las propuestas, que tuvieron que ser aprobadas por mayoría. Entre las consensuadas, sensibilizar sobre el concepto de decrecimiento (reducir el consumo y la producción para ir hacia una economía más sostenible); promover el autoconsumo energético; implementar espacios culturales y de ocio públicos, sin necesidad de consumo y evitando la masificación; minimizar los vuelos; reducir la jornada laboral a 4 días o 30/32 horas; regresar a una dieta mediterránea equilibrada en la ingesta de proteína animal y vegetal; o tipificar el ecocidio como delito en el marco jurídico español en los casos de daño masivo y de destrucción del ecosistema.

Este estudiante de madre española y padre inglés defendió especialmente tres: “Obligar a las generadoras de electricidad a que la mayor parte de su producción sea de energía renovable, el desarrollo de comunidades energéticas y la promoción de los canales cortos de distribución y comercialización a todos los niveles, es decir: que no salgan las naranjas de aquí, de Sevilla, las empaqueten en Valencia y las vendan en Vitoria”.

La aplicación en la vida real

George Juan Deamer, de la Asamblea Ciudadana para el Clima: "Espero que las propuestas no se queden en papel mojado"Ahora queda confiar en que estas recomendaciones de la primera Asamblea Ciudadana para el Clima de España «no se queden en papel mojado y se hagan realidad».

Al menos algunas de ellas. “Esto no es un tema de un partido. Igual que nadie se plantea eliminar la sanidad pública, nadie debería dudar de que el cambio climático existe ni decir que es una mentira. Es algo contra lo que todos debemos luchar», opina este amante de la política. Y piensa en las generaciones futuras: «Ojalá esta crisis climática se pueda solucionar o, al menos, mitigar, porque no me gustaría que mis hijos se criaran en un ambiente de catastrofismo y ansiedad como el actual, agobiados por si podremos soportar veranos a 50º o vivir en un sur de España convertido en un desierto».

Actuar ya

Él, de momento, tiene claro que va a seguir implicado en la defensa de la transición ecológica y le encantaría que todo este trabajo de los asambleístas tuviera un mayor recorrido y eco en la sociedad. «No quiero parar e, independientemente de lo que pase, por lo menos me queda haberlo intentado», dice, sin esconder ciertas dosis de esperanza. «Si 100 personas elegidas al azar, con trayectorias vitales y formas de ver el mundo muy diversas, nos hemos puesto de acuerdo para ayudar a devolver la salud al planeta, me gustaría pensar que igual nuestros representantes políticos son capaces de dejar de pelear y centrarse en lo verdaderamente urgente e importante. Pero lo tienen que hacer ya, hoy, porque mañana será tarde».

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Imágenes | Asamblea Ciudadana para el Clima/Elvira Megías/SERES

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