Cómo lanzar al espacio tecnología en una lata de refresco

La primera nave en viajar de la Tierra a otras estrellas será pequeña. Muy pequeña. Para recorrer los 40 billones de kilómetros que nos separan de la más cercana en un tiempo razonable hay que ser rápido y ligero. Alguno de los proyectos al respecto, como StarShot, hablan de vehículos de pocos gramos de masa. En un espacio tan reducido, habrá que ser capaz de encajar sensores, cámaras y sistemas de telecomunicaciones.

La miniaturización de la tecnología espacial está teniendo lugar en todos los frentes, algunos mucho más cercanos de lo que imaginamos. El mercado de los micro, nano y picosatélites no ha dejado de crecer en los últimos años. Al fin y al cabo, ser capaz de meter todo lo necesario en algo tan diminuto supone importantes ahorros (sobre todo, a la hora de lanzarlos).

Y es que los smallsats son cada vez más habituales. Lo que es menos común es que seis estudiantes de un instituto de Cambre (A Coruña) hayan construido un satélite de medición atmosférica del tamaño de una lata de refresco. Y que, por ello, hayan sido premiados por la Agencia Espacial Europea (ESA).

Desafío Cansat de la Agencia Espacial Europea

galardones del cansat 2021

El nombre de Bob Twigss quizá no nos diga nada. Pero este profesor emérito de la Universidad de Standford, en Estados Unidos, y ex director del Centro de Tecnología Aeroespacial de la Universidad de Weber, es una referencia en el mundo de los pequeños satélites. Suya fue también la idea, en 1998, del primer CanSat. Lanzó el desafío en un encuentro universitario en Hawái: a ver quién era capaz de construir un satélite que ocupase menos que una lata de refresco y pesase, como mucho, medio kilo.

Como resultado de aquella idea, en 1999 se creaba el proyecto ARLISS, en el que colaboraron desde el inicio varias instituciones académicas japonesas y estadounidenses. El 11 de septiembre de ese mismo año lanzaron el primer satélite y, desde entonces, no han faltado a su cita anual. A medida que la tecnología ha ido evolucionando, estos vehículos espaciales han ganado en complejidad. Pero el objetivo del proyecto sigue siendo que los estudiantes aprendan a través de la experiencia y contribuyan a la innovación.

El éxito de ARLISS fue tan evidente desde el principio que otros proyectos CanSat nacieron alrededor de todo el mundo. En Europa, la ESA tiene su propio programa en marcha desde 2010. En él, se tienen en cuenta iniciativas de centros escolares de todos los países miembros de la agencia y otros estados asociados. La meta es siempre ajustar todos los sistemas que están habitualmente en un satélite (células de energía, sensores y telecomunicaciones) al tamaño de una lata de refresco.

Además, cada CanSat debe ser lanzado hasta una altitud de cerca de un kilómetro (puede hacerse en un cohete o dejarse caer desde un dron o globo) y completar con éxito un experimento científico; o una demostración tecnológica antes de lograr un aterrizaje seguro que permita analizar en tierra los datos recopilados. Y ahora es cuando volvemos a la localidad coruñesa de Cambre.

Qué es BujanSat, un satélite de medición atmosférica

BujanSat, uno de los ganadores de CanSat 2021

La noticia fue oficial el pasado 8 de octubre. La ESA ya tenía a los seis ganadores del CanSat 2021 después de analizar las ideas de 19 finalistas. Cada uno de ellos había vencido antes en sus respectivas competiciones estatales y regionales. Y entre ellos estaba, galardonado como el satélite con mayor alcance, el BujanSat, desarrollado por un equipo de seis alumnos de primero de Bachillerato del Instituto de Enseñanza Secundaria David Buján de Cambre.

El proyecto gallego, que fue elegido para representar a España en el CanSat en un evento celebrado en verano en el Parque de las Ciencias de Granada, se compone de dos misiones diferentes. La primera, común a todos los participantes, consiste en construir un satélite que pueda medir la temperatura del aire, la humedad, la presión atmosférica y la altitud durante el descenso. Para ello, los estudiantes de esta localidad instalaron dos pequeños sensores gestionados por una placa Arduino Nano. Los datos se almacenaron en una tarjeta micro SD y fueron transmitidos por ondas de radio a una estación de tierra.

De acuerdo con la web del proyecto, la misión secundaria consistió en instalar en el BujanSat un dispensador de semillas. Así, esta tecnología funcionaría como método de repoblación de zonas deforestadas de difícil acceso. Las simientes, almacenadas en un recipiente cilíndrico, fueron liberadas por un microservomotor durante el descenso. La idea era, además, que esta tecnología pueda ahora instalarse en otros sistemas aéreos, como drones.

Los seis alumnos Xoel García, Jacobo Núñez, Iago Suárez, Diego Rodríguez, Julián Ramos y Hugo Viqueira, dirigidos por sus profesores María Isabel Parada y Pedro Rodríguez, trabajaron durante todo el curso pasado de forma coordinada y lograron lanzar su satélite con éxito en mayo desde el aeródromo de Rozas, cerca de la ciudad de Lugo.

Todos los ganadores del CanSat 2021

Las misiones CanSat deben cumplir una serie de especificaciones técnicas y objetivos para ser seleccionadas. Además, los miembros de cada equipo también deben pasar una serie de pruebas antes de que el jurado decida a quién premiar. Así, tras un debate que se prolongó durante más de una semana, la ESA eligió (además de BujanSat) los siguientes proyectos ganadores:

  • OSATeam (Polonia). Reconocida como la mejor propuesta de esta edición, el OSATeam logró recoger muestras atmosféricas durante su vuelo gracias a un sistema de pequeños contenedores capaces de autosellarse.
  • sCANSATI (Italia). Este proyecto fue premiado por sus logros técnicos. El satélite logró medir la calidad del aire en pleno vuelo mediante un sensor de partículas, además de recoger bacterias atmosféricas.
  • The Fat Electrons (Bélgica). Su satélite fue reconocido por la complejidad de su misión secundaria. El pequeño dispositivo estaba equipado con un detector de muones que sirvió para probar la Teoría de la Relatividad de Einstein.
  • Team LatSat (Letonia). El galardón, en este caso, fue para el equipo más profesional. El proyecto letón logró obtener datos visuales y contar objetos, una tecnología aplicable a la gestión de la tierra, el control de las poblaciones de animales o del tráfico.
  • Team SWISSCAN (Suiza). Por último, el equipo helvético recibió la distinción honorífica por un satélite capaz de tomar muestras atmosféricas que fueron analizadas con posterioridad.

Además, llegaron a la fase final proyectos de Austria, Canadá, la República Checa, Francia o Alemania, entre otros. Todos con el objetivo de marcar una pequeña diferencia en la innovación en esta campo, pero, sobre todo, con la misión de inspirar a los científicos del mañana.

Imágenes | BujanSat, ESA

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