‘Brain password’: el proyecto que quiere que tu cerebro sea tu mejor contraseña

En los últimos meses hemos podido ver cómo diferentes hackers han burlado todo tipo de mecanismos de seguridad biométricos. Sistemas de reconocimiento facial, de huellas dactilares y hasta de retinas. Pero hay algo que nunca podrán conseguir (y no, no es un dinosaurio). Es acceder a nuestra actividad cerebral.

Esta idea fue la que llevó a investigadores de la Buffalo State University y la University of Colorado a desarrollar el proyecto Brain Password. Un tipo de sistema biométrico con el que, prometen, podremos llegar a identificarnos gracias a la actividad de nuestras mentes.

Un búho y Leonardo DiCaprio

La idea fundamental de Brain Password se basa en convertir en contraseñas las ondas cerebrales que se generan al reaccionar ante determinados estímulos visuales. Para llevar a cabo su proyecto, el equipo de investigadores mostró rápidas sucesiones de imágenes específicas a 179 personas. De esta forma estimulaban diferentes áreas de sus cerebros. A la vez, medían sus patrones de actividad con cascos de realidad virtual.

Las imágenes eran de tres tipos: animales, personas famosas y frases alentadoras. Con las primeras se medía la memoria declarativa (uno de los dos tipos de memoria a largo plazo, que hace referencia a los recuerdos que pueden ser evocados de forma consciente). Con las imágenes de famosos se exploraba el reconocimiento facial y con los textos la comprensión lectora.

Según señalan los propios investigadores, la memoria es altamente individualizada cuando tiene que ver con los animales. Aquellas personas amantes de la naturaleza reaccionan de forma totalmente opuesta a las que no lo son. O, por ejemplo, es probable que una persona que haya sufrido una picadura de araña en algún momento de su vida reaccione de forma muy particular ante la imagen de una. Durante el experimento, en el primer grupo de imágenes se exhibía, entre otros animales, un búho.

Las imágenes de animales sirven para estimular determinados pensamientos según nuestra personalidad y experiencias.

El reconocimiento facial juega un papel fundamental en el estudio, ya que el cerebro no se comporta igual durante el proceso de reconocimiento del rostro humano que ante estímulos no faciales. Algunos de los famosos seleccionados fueron Leonardo DiCaprio y Cate Blanchett.

En cuanto a los textos, protagonistas del último grupo de fotografías con frases motivacionales como “aspire to inspire” o “pursue one great”, se ha demostrado que provocan un potencial cerebral negativo distintivo para cada individuo.

¿De verdad es necesario? ¿No llega con mis huellas?

En 2015, un grupo de hackers robó los archivos de huellas dactilares de más de cinco millones de trabajadores de una oficina de EE.UU. Un hecho que motivó a Wenyao Xu, uno de los profesionales detrás de Brain Password, a crear una contraseña biométrica que se pudiese eliminar. Una posibilidad tan importante para estos investigadores que hasta se menciona en el nombre del artículo: ‘Brain Password: A Secure and Truly Cancelable Brain Biometrics for Smart Headwear’.

El problema que hay detrás de todo esto es que muchas de las contraseñas biométricas que usamos hoy en día no se pueden modificar. Nadie puede renovar (al menos de forma sencilla) su iris o sus huellas dactilares. Y ya se han burlado sistemas de reconocimiento facial simplemente mostrando una fotografía a la cámara.

Las contraseñas generadas por ondas cerebrales sí se pueden modificar (por supuesto, sin necesidad de cambiar de cerebro). Lo único que hay que hacer es generar nuevas claves provocadas por diferentes estímulos visuales. Nuevos famosos, otros animales o diferentes frases motivacionales.

Una de las ventajas de usar el cerebro como contraseña es la posibilidad de actualizar las claves.

Un futuro de contraseñas pensantes

Las ondas cerebrales resultantes del proyecto Brain Password funcionaron como contraseñas con una efectividad del 95%. Sin embargo, la capacidad de usar el poder de nuestra mente para abrir puertas o desbloquear smartphones es todavía una idea. Un proyecto que hace falta perfilar y mejorar.

Un problema que buscan reducir es el de la influencia del paso del tiempo. Y es que las experiencias o los estados de ánimo pueden influir en cómo reaccionamos ante los mismos estímulos. Es probable, por ejemplo, que una persona no reaccione de la misma manera ante un artista durante la adolescencia que durante la madurez.

Otro de los elementos a mejorar es, también, la forma en que se cambian y eliminan estas contraseñas. Aunque la idea suene sencilla, la mayor parte de los mortales no contamos con aparatos para medir ondas cerebrales y convertirlas en claves con las que manejar, por ejemplo, nuestro ordenador.

De hecho, todo apunta que las grandes compañías con especial interés en ciberseguridad pueden ser los primeros en adoptar esta tecnología. Los propios creadores de Brain Password señalan que podría tener implicaciones en sectores como la banca o la seguridad en estaciones o aeropuertos, por ejemplo. Por el momento, ven difícil que este sistema pueda ser usado por usuarios particulares. Aunque solo por el momento.

Imágenes | iStock/Bowie15, Unsplash/James Toose, iStock/golubovy

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