No me hace falta verte la cara: sé cómo caminas

En los últimos años la identificación biométrica ha dado el gran salto. Ahora es posible hacer una fotografía y reconocer un rostro. También leer una huella dactilar con una precisión muy elevada. Pero, ¿y si alguien pudiese identificar tu forma de caminar? En China ya lo hacen.

Sin duda has sido capaz de reconocer a un familiar o amigo de lejos solo por el modo en que anda. Ahora, las máquinas también tienen esa habilidad, como tantas otras, lo que podría ayudarnos a localizar sospechosos. Después de todo, nadie puede fingir andar de otra forma.

Huella biométrica: ¿qué nos hace diferentes?

¿Cómo puede saber un ordenador o el móvil que es nuestro dedo el que está puesto delante del sensor? La respuesta es una combinación de tecnología y marcador biológico único. Nadie en todo el planeta tiene tu huella dactilar, cuyo dibujo se guarda en una base de datos.

Cuando alguien pone su dedo en el sensor, se compara el dibujo con el que hay guardado. Si coincide, el dispositivo se desbloquea. ¿Te imaginas desbloquear el móvil con la oreja? Pues tampoco compartes la forma de la oreja con otra persona.

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Aunque nos resulte raro usarlo como huella biométrica, todo el mundo tiene orejas, estas son únicas, suelen estar visibles y apenas cambian con la edad. Esto las hace tan útiles como marcador como lo es la huella dactilar. Y lo mismo ocurre con la forma del rostro o los ojos, usados frecuentemente con énfasis en el cine.

Lo realmente novedoso es que los comportamientos están empezando a usarse a modo de identificación personal. Nadie tiene tus ojos, pero tampoco escribe como tú en Twitter, ni lleva el móvil en la mano con esos patrones de posición exacta.

Y nadie camina como tú lo haces. Esto último abrirá nuevos caminos para mejorar la seguridad de nuestro móvil gracias a la inteligencia artificial (el teléfono se desbloqueará o bloqueará al dar unos pocos pasos), pero también hará más opresiva la vigilancia en espacios públicos.

Sé cómo caminas, sé quién eres

La biomecánica es un campo de estudio complejo, pero parte de premisas básicas. A saber, que la gente no puede elongar sus huesos o reducir el tamaño de su cuerpo a voluntad. Tampoco cambiar las extremidades de lugar como Mr Potato, por ejemplo.

Eso implica que somos caracterizables, y para identificarnos de lejos se pueden usar algunas medidas básicas: altura de la cabeza, distancia entre hombros, longitud de los brazos, etc. Sin embargo, un gran número de personas comparte estos rasgos físicos con nosotros. Lo que no compartimos es la dinámica, la forma con que movemos todas esas “piezas”.

Aunque midamos lo mismo que nuestro gemelo, ambos tendremos una manera de caminar ligeramente diferente. Especialmente si hemos sufrido alguna lesión a lo largo de nuestra vida (como un esguince), o si tenemos hábitos deportivos distintos, algo relativamente frecuente.

En noviembre de 2018, China anunció el uso de Watrix, un sistema que hace uso de 170 millones de cámaras de seguridad para identificar a cada persona mediante una “huella de movimiento”. Esto permitirá la identificación masiva de ciudadanos, para bien y para mal.

china sistema de identificacion caminar

Por el lado bueno, si una persona roba algo y una cámara lo graba —algo frecuente en países como el nuestro, sin muchas cámaras públicas—  bastará cualquier otra grabación futura para localizarle.

Gracias a la primera grabación se ha identificado a la persona y el delito. Eventualmente, acabarán por pillarle sin necesidad de saber cómo es su rostro. Es el equivalente a llevarnos la escena del crimen con nosotros.

Por otro lado, este tipo de tecnologías invasivas suscitan dudas sobre la privacidad. Ya no se trata de desbloquear un dispositivo personal, sino de que se nos siga a cada uno de nosotros constantemente. En Europa, de momento, algo así no es viable gracias a los derechos sobre nuestros datos.

¿Puedo dejar de caminar como lo hacía?

Lo cierto es que sí. Quien haya nacido con una malformación recuperable, o quien haya sufrido un accidente grave, sabe que es posible cambiar la forma de moverse, en ocasiones de forma radical. Sin embargo, esto no nos libra de sistemas como el de la startup china Watrix.

biometria movimiento

La forma en que giramos la cabeza para mirar a un lado u otro de la calle; el modo en que inclinamos el cuello para mirar el móvil; el ángulo que forman tus miembros al caminar, señalar algo, dar la mano; la cadencia con la que caminamos; cómo de recta llevamos la espalda… Todos estos factores son difíciles de cambiar a la vez, y podría bastar uno solo para identificarnos de forma unívoca.

Además, combinados con aspectos como acompañamientos frecuentes de amigos, las lecturas de nuestra ropa inteligente, la posición del GPS o nuestra actividad en tienda (registro de compra con tarjeta), además de los sistemas de identificación facial, harán virtualmente imposible cometer un delito y huir. En el futuro nos lo pensaremos dos veces antes de infringir la ley.

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Imágenes | iStock/SorinVidis, Watrix, oldskool photography, iStock/santypan

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