Así quiere evitar una empresa española que plastifiquemos frutas y verduras

Buscar soluciones al problema del uso de plásticos está en la agenda política, en los planes de mejora de grandes superficies comerciales y también en nuestros hogares. Reutilizamos, reciclamos e intentamos comprar aquellos artículos que tienen menos envases. Pero a menudo nos preguntamos ¿de qué sirve no usar bolsas de plástico en el supermercado si cada pieza de fruta viene embalada?

Cuanto más intentamos reducir el uso de plástico, más grande parece la magnitud del problema. Tan solo en Europa se generan alrededor de 25 millones de toneladas de residuos plásticos al año. Los proyectos de economía circular promueven el reciclaje, y una nueva estrategia de la Comisión Europea ha fijado como objetivo para el año 2030 que todo el plástico producido sea reciclable. Pero una cosa está clara: no producir residuos es mejor que reutilizarlos.

Natural branding (made in Spain)

La empresa valenciana Laserfood dio un giro al mundo del etiquetado de alimentos cuando patentó una tecnología pionera que permite imprimir directamente sobre la piel de los mismos. La técnica se basa en marcar el artículo (hasta el momento frutas y verduras) con una luz láser. A continuación de aplica un líquido de contraste que al reaccionar con la piel previamente tratada hace visible la marca.

Este etiquetado láser es visible solamente en la piel, por lo que no influye en la calidad del alimento. Además, reduce de forma drástica el gasto en papel y plástico propio del etiquetado tradicional. Lo llamaron “branding natural” por el escaso impacto que tiene en el medioambiente y en el producto. La tecnología de Laserfood, realizada en colaboración con el Parc Científic de la Universitat de València (PCUV), cuenta con el respaldo legislativo de la Unión Europea.

Pruebas piloto y otros proyectos

En España el primero en hacer uso de este tipo de etiquetado láser fue Carrefour. Se etiquetaron las sandías premium, para evitar que los clientes se las llevasen marcadas como las normales. Una vez tatuadas, no había opción para el engaño.

Sin embargo, el asunto cobró más visibilidad cuando el distribuidor de frutas y verduras holandés Eosta y la cadena sueca de supermercados ICA adoptaron el sistema. Esta cadena de supermercados se caracteriza por vender alimentos ecológicos y respetuosos con el medio ambiente. Para ellos, introducir este sistema que reduce el consumo de plástico y papel supuso una mejora importante en su estrategia ecológica.

etiquetado láser en frutas

Desde entonces, otros supermercados de diferentes países de Europa se han unido a la tecnología láser, sobre todo gracias al impulso de Eosta: Delhaize en Bélgica, Netto en Alemania y Hoogvliet en los Países Bajos son algunos de los ejemplos. Pero la expansión de Laserfood no se queda en Europa: su tecnología comienza a estar disponible a nivel mundial gracias a un tratado comercial con JBT Corporation, especialista en soluciones alimentarias con presencia en 25 países.

La reducción de residuos, en datos

“Este proceso tiene múltiples beneficios ambientales como la reducción del desperdicio de recursos como tinta, plástico, pegamento o papel. Además, evita las emisiones de gas de efecto invernadero generadas por el transporte de las pegatinas”. Estas son algunas de las conclusiones de un estudio realizado por la Unión Europea sobre las soluciones de etiquetado láser, con el objetivo de demostrar que el producto y el proceso están preparados para su uso comercial.

Durante los tres años que duró el proyecto, y en comparación con el gasto producido con mismo nivel de etiquetado si se hubiesen usado adhesivos, este sistema supuso un ahorro total de:

  • 106.660,54 m2 de papel
  • 106.660,54 m2 de plásticos
  • 5.925,59 kg de pegamento (en total, el 100% del total de papel, plástico y pegamento utilizado con el sistema convencional)
  • el 35% del consumo de energía del total usado con el sistema de impresión de etiquetas plásticas

Además, se observaron mejoras en otros aspectos como en la rapidez del etiquetado (por cada 900 etiquetadas por el método estándar, se conseguían marcar hasta 1.000 con la solución láser) y en la rapidez de cambio de unas etiquetas a otras.

Etiquetado láser alimentos

Una solución contra el fraude

Otro de los beneficios del tatuado de alimentos es la garantía ante posibles fraudes. Al añadir las marcas directamente en los productos (y no en cajas o en bolsas) esta tecnología ofrece un código de trazabilidad con el que el usuario puede ver la trayectoria de la pieza desde su producción hasta que llegó al supermercado. Atrás quedan las dudas de si la etiqueta del alimento es la original o ha sido cambiada en el camino.

Este sistema favorece también a las superficies de venta, ya que impide que las etiquetas de algunos alimentos sean cambiadas por otras de menor precio. Y es ventajoso también para los productores, al garantizar que la información sobre el origen de sus productos llegue al usuario final.

Este tipo de elementos distintivos juegan un papel importante hoy en día, a raíz de la creciente demanda de los compradores de acceder a productos ecológicos y de proximidad. Cada vez nos importa más qué comemos y cómo y dónde se han producido los alimentos que llenan nuestra cesta de la compra. Esta demanda crece sobre todo en las ciudades, en donde es más complicado conseguir alimentos de proximidad y poco tratados. El tatuado de alimentos parece una solución para satisfacer las demandas de los nuevos clientes, cada vez más exigentes y comprometidos con el medio ambiente.

Imágenes: Pexels/Mali_MaederiStock/deyangeorgiev, iStock/Riccardo_Mojana

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