Las empresas que hacen uso de robots facturan cinco veces más

El uso inteligente de la tecnología y los robots da beneficios a las empresas que invierten en ella. Así lo demuestran todos los estudios que relacionan inversión en tecnología, su uso y el beneficio empresarial. Y no afecta solo a las grandes empresas: las pymes y autónomos también sacan partido de la tecnología.

Así, las empresas industriales que invierten en tecnología y robotización facturan cinco veces más que las que no; las que se digitalizan son un 26% más rentables, y el autónomo digital factura un 39% más que el no digital. La tecnología puede beneficiar a todos, siempre y cuando la usen.

¿Multiplicar x5 la facturación usando robots?

Según un reciente estudio publicado por Joan Torrent Sellens, Ester Camiña y Ángel Díaz-Chao, titulado ‘Tecnologías de automatización: efectos a largo plazo para las empresas industriales españolas’, aquellas empresas que hacen uso de tecnología de forma intensiva facturan cinco veces más que las que no lo hacen.

El estudio, del que encontramos un resumen en catalán en Nota d’Economia (2019), analiza 25 años de actividad industrial catalana (1991-2016) en una muestra de 1.190 empresas. Sus notables dimensiones y cuidada metodología hacen que las conclusiones sean consideradas como muy fiables.

También algunas de sus líneas clave, como que las empresas de esta comunidad autónoma hayan doblado la presencia de robots durante las últimas dos décadas; o que pese a las buenas noticias (para ellas) no sepan sacar todo el provecho que podrían a la integración de las empresas y el IoT.

Visto desde el otro lado del prisma, las empresas no robotizadas son un 75,5% menos eficientes que aquellas que sí lo están. Esto las pone en una situación precaria en la que no logran competir con sus iguales. Como resultado, son menos estables.

Además, los autores ponen el foco en la mano de obra desplazada. Cierto que la robotización crea trabajo de calidad con mejores condiciones laborales y calidad de vida, pero también es verdad que tarda un tiempo en hacerlo. La formación laboral en nuevas competencias se vuelve una necesidad.

En sus conclusiones, estos investigadores destacan que las pymes realizan una inversión anual menor en tecnología, por lo que en el largo plazo podría haber dos velocidades en la industria; aunque destacan que las pymes que invierten en tecnología facturan más que las que no lo hacen.

Digitalizar aumenta el beneficio empresarial

Estas cifras catalanas tienen respaldo en estudios globales previos. En 2018, la consultora Manpower Group publicó el informe ‘Del directivo tradicional al líder digital. Los retos de la Transformación Digital’. En él se destacaba que las empresas que emprenden la transformación digital son un 26% más rentables.

El dato proviene del informe ‘The Digital Advantage’, del MIT en colaboración con Capgemini Consulting, de 2012, por lo que hay que tener en cuenta la distancia temporal. Aún así, se destacaba cómo aumentaba el mercado de estas empresas un 12% frente a las no digitalizadas.

Esta capacidad expansiva del mercado aparece siempre que surge una nueva tecnología. Hace 50 años, muy pocas personas necesitaban un ordenador. Hace 20, nadie necesitaba un teléfono inteligente. Pero, una vez se abren paso en el mercado, se convierten en objetos cotidianos. Lleva ocurriendo milenios a medida que confiamos en la nueva tecnología.

En un estudio mucho más reciente, la empresa Billin publicó ‘El perfil del trabajador autónomo digitalizado español’ (2019). En este informe se explicaba que el autónomo digitalizado facturaba un 39% más que los no digitalizados.

Es decir, la inversión en tecnología, robótica, automatización e IoT, entre otros conceptos, no es competencia única de las grandes empresas, pymes, micropymes o autónomos. A todos los niveles de organización empresarial, la tecnología aporta beneficios a quien la usa. Pero, ¿por qué?

¿Por qué las empresas que invierten en tecnología ganan más?

Lo cierto es que la tecnología y la automatización proporcionan notables ventajas a las compañías, y a varios niveles. Quizá el beneficio más visible es la reducción de costes empresariales al delegar trabajo en un robot, virtual o físico. Si la máquina sustituye a una persona, el ahorro es la diferencia entre el salario de esta y el mantenimiento; y si no, aporta productividad.

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De hecho, las empresas y países intensivos en robots prefieren la segunda opción. Alemania, el país europeo con más robots per cápita, dispone de pleno empleo. Países como España, Portugal o Grecia avanzan en la línea contraria: baja automatización y elevadas tasas de paro. Las máquinas aportan eficiencia, calidad, fiabilidad y eliminan costes laborales al minimizar el riesgo.

Andrew Yang, en su manifiesto ‘The War on normal people’ (2018), realiza una profunda lista de competencias en las cuales las máquinas tienen las de ganar. En ellas no podemos competir y, además, no debemos. He aquí una sintetización muy breve:

  • La gente suele necesitar estudiar, y es difícilmente actualizable.
  • Necesitamos descansar.
  • Tenemos días malos y caemos enfermos.
  • Nos aburrimos.
  • Somos poco predecibles.
  • Queremos vacaciones.

Esto no significa que las empresas deban poner una máquina allí donde haya una persona y despedirla. Pero sí señala que las empresas que automatizan procesos aburridos, repetitivos y de baja cualificación, elevando el trabajo de sus empleados a habilidades que aporten más valor, terminan obteniendo beneficios.

Pensemos en una empresa con almacén. Aquellas que incluyen robots para desplazar objetos o catalogarlos pueden destinar el tiempo de los empleados a otras tareas. Las que no, perderán en competitividad, y es lo que el estudio con el que abríamos el artículo demuestra: las empresas que abracen la tecnología tendrán más oportunidades de sobrevivir.

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