Las olas de calor extremo nos están diciendo algo

Los incendios de Grecia y Turquía, la alerta naranja en Reino Unido por calor extremo, EE UU abrasado por el fuego, llamas cercando Siberia… Según un estudio publicado por la revista Nature Climate Change, desde ahora hasta 2050, si las emisiones de gases de efecto invernadero se mantienen altas, las probabilidades de que ocurran tales olas de calor son de dos a siete veces mayores que en las últimas décadas.

El número de episodios de olas de calor extremo en las ciudades es cada vez mayor —son más frecuentes, de mayor duración y dureza—. La Oficina Meteorológica de Reino Unido ha emitido —por primera vez en sus 167 años de historia— una alerta naranja por altas temperaturas. Grecia y Turquía se han visto envueltas en las peores olas de calor de los últimos 35 años —con temperaturas de hasta 45 grados—.

El relevo a los incendios que han arrasado Grecia, lo ha cogido Italia: Mario Draghi, primer ministro italiano, declaró el estado de movilización nacional al registrar más de 160 incendios en menos de 48 horas en Sicilia.  Turquía ha seguido la misma línea de Italia —con más de 170 incendios­—. Y, España no se queda atrás, sus más de 6.000 incendios han quemado más de 40.000 hectáreas de superficie forestal en lo que va de año.

Estas olas de calor no solo afectan a Europa, si viajamos a Estados Unidos veremos que se encuentran en la misma situación. En palabras de Claire Nullis —portavoz de la Organización Meteorológica Mundial— “las intensas y extensas olas de calor llevan la firma del cambio climático provocado por el hombre”.

¿Qué es una ola de calor?

La realidad es que no existe consenso sobre una definición clara y precisa para las olas de calor. Aun así, conocemos sus características comunes. Como señala la Agencia Española de Meteorología (AEMET), las olas de calor son “episodios de temperaturas anormalmente altas, que se mantienen varios días y afectan a una parte importante de nuestra geografía”.

¿A partir de qué temperatura se considera que existe una ola de calor? ¿Esta temperatura es la misma en todos los lugares del planeta? ¿Cuántos días debe de mantenerse? ¿Cuánta parte del país debe verse afectada por ella? A continuación, respondemos a todas estas cuestiones.

¿Qué se considera ola de calor según el país o la zona del mundo?

Para establecer los valores a partir de los cuales se considera que existe una ola de calor hay que conocer primero la temperatura normal que tendría que haber en ese territorio en esa misma época del año. Por ejemplo, Reino Unido ha establecido que existía una ola de calor al prever unas máximas de 33 grados Celsius. Mientras que una temperatura en Sevilla de 38 grados centígrados en pleno mes de julio solo se interpretaría como un día algo caluroso.

AEMET establece el siguiente criterio para definir qué es una ola de calor. Para esta agencia, sería «un episodio de al menos tres días consecutivos, en que como mínimo el 10 % de las estaciones —provincias afectadas— consideradas registran máximas por encima del percentil del 95 % de su serie de temperaturas máximas diarias de los meses de julio y agosto del periodo 1971-2000”.

Por lo que son tres los factores determinantes para valorar si estamos o no ante una ola de calor: el territorio, la duración y las temperaturas alcanzadas. Una de las olas de calor más relevante en España es la de 2015. Tuvo una duración de 26 días, siendo 30 las provincias afectadas y superando los 40 ºC de máxima. En este período, las temperaturas mínimas superaron los 20 grados en la mayor parte de la península. Este año, se han superado estos datos con temperaturas de más de 43 grados Celsius de temperatura máxima en prácticamente todo el país y rondando los 20 de mínima, con una duración de seis días.

Ola de calor en España

Previsión para las próximas décadas

Las olas de calor se han duplicado en la última década, pero ¿cuál es la previsión para los próximos años? Las estimaciones científicas auguran, sobre todo las más pesimistas, que en 2050 intensas olas de calor, severas sequías y lluvias torrenciales podrían ser los nuevos veranos en nuestro país. Con unas temperaturas de más de 50 grados Celsius y una duración de hasta trece días en la mayor parte de la península.

Además, las olas de calor no afectan únicamente a la superficie terrestre, sino también a los océanos —la temperatura media de la superficie de los océanos se incrementa en 20 grados centígrados o más durante las olas de calor—. Esto impacta en las hierbas marinas, el plancton y en todos los animales que habitan sus aguas.

Biólogos como Eva Plaganyi —de la organización CSIRO— o Dan Smale advierten que debemos tomar medidas urgentes. Son estos océanos los que han mantenido a raya el cambio climático y las olas de calor, y ahora se están viendo también afectados. Se está reduciendo el número de animales y plantas que se pueden encontrar en los océanos, a la vez que se destruye su estructura ecológica. Esto, si no le ponemos freno, traerá graves consecuencias para los humanos, ya que dependemos de la vida marina.

¿Qué impacto tienen los gases de efecto invernadero?

Hace unos días se ha publicado el sexto informe del IPCC señalando que la temperatura del planeta se ha incrementado ya en 1,1 grados centígrados. Esta subida de temperatura es consecuencia de la emisión de CO2 y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Algunos ejemplos de actividades que aumentan la producción de gases de efecto invernadero son el consumo de combustibles fósiles para la producción de energía o el transporte. También, la tala y quema de bosques y algunos métodos de explotación agropecuaria aumentan la cantidad de CO2 que emitimos a la atmósfera. Estas actividades provocan el cambio climático y, en consecuencia, el aumento de las olas de calor que está sufriendo a nivel global nuestro planeta. ¿Estaremos a tiempo de revertirlo?

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