¿Se puede devolver a los usuarios el control sobre sus datos?

¿Sabes para qué se usan tus datos? Según el informe ‘My Data, My Rules: From data extractivism to digital empowerment’, publicado por el Instituto de Innovación Social de ESADE, nuestros datos han dejado de pertenecernos. En su lugar, los usamos como trueque para ganar servicios, como correo “gratis”.

En este informe no solo se analiza la situación actual del mundo de los datos personales. También se señala a las preocupaciones actuales de los usuarios, así como las posibles soluciones técnicas que tenemos a nuestro alcance para dejar de lado el modelo extractivista y devolvernos los datos que generamos.

Cómo funciona el sistema de datos actual

El actual sistema de datos de usuarios es de tipo extractivista, como si fuésemos una mina o un pozo petrolífero. Pero, en lugar de instalar bombas o complejos sistemas de carretillas, los datos se recogen vía dispositivos.

Cada vez que entramos en una web se nos instalan cookies. Cuando usamos una aplicación, dejamos un registro. Al abrir 45 veces el móvil al día, en lugar de 50, estamos dando una valiosa información. Nuestra posición georreferenciada está siendo analizada en todo momento por grandes empresas como Google, Microsoft, o nuestra compañía de telefonía móvil.

Todos estos datos, como si fuese crudo sin destilar, es canalizado a través de cables de fibra óptica de un lado a otro del mundo. A servidores donde se limpian, analizan, procesan y ordenan para extraer conocimiento. Conocimiento sobre nosotros, nuestros gustos, nuestros hábitos.

¿El objetivo? Hacer uso de esos datos para venderlos a terceros y dirigir mejor la publicidad. Al menos hasta ahora. También se usan para “mejorar la experiencia de usuario”, lo que en la práctica significa aumentar el capital de la marca a la que les cedemos los datos. Los datos son capital. Son dinero.

¿Es posible un cambio de modelo?

Imaginemos por un segundo que las diferentes aplicaciones que usamos en nuestro día a día necesitasen nuestro consentimiento expreso para no solo captar, sino usar o vender nuestros datos personales, uno a uno, y dejando claro cómo y cuándo se recogerán, y para qué se usarán. O que podemos vender nuestros datos a quien nosotros queramos eligiendo el precio.

Esta es la idea de diferentes aproximaciones al actual modelo económico. En este, los usuarios aceptamos todo sin parar a pensar en las consecuencias y, desde luego, sin leer los Términos y Condiciones (T&C).

En parte porque es fácil hacerlo así, y en parte porque los T&C han evolucionado orgánicamente hasta convertirse en un texto legal técnico altamente complejo en el que el usuario no es capaz de entender nada.

Iniciativas como Consent Commons están trabajando en paralelo por simplificar y resumir estos contratos de usuario. Su labor es la de resumir en una tarjeta entendible qué datos daremos y para qué serán usados. Que el usuario entienda qué está aportando es un primer paso.

Cuando los usuarios no tienen alternativa

duenos de nuestros datos

Claro, que en muchas ocasiones el propio sistema hace inviable que el usuario del servicio lo deje. ¿Puedo cambiar de WhatsApp (Facebook) a Telegram? Lo cierto es que sí, pero es probable que no haya muchos conocidos allí.

¿Puedo recibir llamadas o navegar mediante GPS sin aportar a mi compañía de telefonía mi geoposicionamiento? Aquí la respuesta es que no, no se puede. La telco necesita saber dónde estás para enviarte los datos allí, y sin tu posición el GPS no sabrá guiarte.

Pero esto no significa que luego se haya un mal uso de los datos. Uno de los puntos críticos del informe del Instituto de Innovación Social de ESADE es que, en muchas ocasiones, la “economía de los vencedores” (winner takes all) hace imposible al usuario cambiar de servicio.

Esto es especialmente cierto cuando un universo (Google o Apple, por ejemplo) ya tienen una fuerte presencia en la vida del usuario. Entonces se hace necesario el empoderamiento digital sobre:

  • El control de los datos. Que sean del usuario en propiedad.
  • La expresión personal y el intercambio de datos. Que el usuario pueda manejarlos de forma personalizada, retirarlos, modificarlos, etc.
  • Alfabetización digital. Muchos de los usuarios no tienen claro qué hacen las empresas con sus datos, ni ven una amenaza futura en registrarse en centenares de servicios o dejar su rostro impreso en redes sociales.
  • La transparencia y rendición de cuentas. Probablemente la más importante. ¿Qué responsabilidad tiene un servicio al que piratean y roban nuestros datos; o que los vende sin nuestro consentimiento?

Estonia (país), Cozy Cloud, MIDATA

Dentro del mismo informe, altamente recomendable, se pueden encontrar más de una decena de ejemplos de buen uso de datos. Así, las marcas Cozy Cloud y MIDATA, junto a países digitalizados como Estonia facilitan a los usuarios un uso correcto de sus datos.

El caso de Estonia es mundialmente conocido. Convertidos en sociedad digital hace tiempo, son los que más están experimentando con el mundo digital hasta el punto que más del 99% de las gestiones pueden realizarse online. La idea tras el proyecto es que la información sobre el ciudadano la almacena el gobierno, y este permite su uso a diferentes servicios privados, pudiendo revocarlos.

Cozy Cloud es un proyecto startup que hace precisamente esto. Almacena la información en un perfil maestro, una suerte de DNI electrónico digital ampliado, y los usuarios pueden dar acceso a sus datos a compañías externas. Así, solo tienen que cambiar los datos en un único lugar.

MIDATA trabaja de un modo similar, aunque están especializados en los datos médicos. Muchos países, España incluida, aún no tienen los perfiles médicos digitalizados, y a veces existen tantas bases de datos como centros médicos ha visitado el paciente.

A raíz de una preocupación real por parte de los usuarios sobre el uso de sus datos, un gran número de empresas y países están tomando medidas, como el GRDP o la California Consumer Privacy Act. Dentro de poco es probable que veamos más cambios en el modelo de mercado de datos.

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Imágenes | iStock/nortonrsx, iStock/BadBrother

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