Así es el ranking mundial de los países según el PIB que dedican a ciencia

Los países que invierten hoy en ciencia serán los países ricos de mañana. Un aumento largoplacista de la inversión en investigación y desarrollo está relacionada, como no podía ser de otra forma, con el desarrollo de los países hasta el punto de que algunos considerados pobres, tras varias décadas de inversión continua en ciencia, se han vuelto excepcionalmente ricos.

Por contra, países antes ricos que escatiman en recursos para I+D o ciencia básica se van quedando atrás en el ranking mundial, perdiendo el talento de sus profesionales a medida que este se fuga a naciones en las que sí invierten en ellos y sus proyectos. Así es el ranking mundial de los países que más invierten en ciencia como fracción de su PIB.

¿Qué países invierten más PIB en ciencia (I+D)?

Según los datos del Instituto de Estadística de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), recogidos en el portal de datos abiertos del Banco Mundial, la media mundial del gasto en investigación y desarrollo como fracción del PIB ronda el 2,274 %, con datos de 2017 y 2018.

Sin embargo, no todos los países destinan el mismo porcentaje a su futuro. El TOP 10 de países que más recursos destinan a I+D son:

  1. Israel: 4,95 %
  2. Corea del Sur: 4,81 %
  3. Suiza: 3,37 %
  4. Suecia: 3,34 %
  5. Japón: 3,26 %
  6. Austria: 3,17 %
  7. Alemania: 3,09 %
  8. Dinamarca: 3,06 %
  9. Estados Unidos: 2,84 %
  10. Bélgica: 2,82 %

Como puede verse en la representación gráfica realizada por el Banco Mundial, el porcentaje que estos países tan desarrollados ha ido dedicando a la ciencia, I+D o simplemente desarrollo, ha ido en aumento en los últimos años. Por ejemplo, Israel dedicaba en 1996 el 2,594 % de su PIB a esta partida.

España es uno de los países desarrollados que menos ha variado su inversión en ciencia. Si en 1996 destinaba el 0,789 % del PIB a investigación y desarrollo, en el año 2018 apenas llegaba al 1,236 %, bastante lejos de la media mundial y a más de tres puntos del país que más recursos destina. A finales de 2020, esta inversión se había estancado en el 1,25 % del PIB según el INE.

Con respecto a los países que menos recursos destinan a I+D como fracción del PIB, al menos de los que se tienen datos (existen muchos países sin ellos) se encuentran Mauritania (0,01 %), Madagascar (0,01 %), Siria (0,02 %), Islas Vírgenes (0,03 %) o Guatemala (0,03 %). Están catalogados desde hace tiempo en la lista de naciones “en desarrollo”, pero sus métricas no mejoran.

Mapamundi de la inversión en I+D

El siguiente mapa interactivo muestra los datos mundiales, a fecha de 2017 y 2018, de la partida en I+D como porcentaje del PIB. Es interesante comparar a nivel geopolítico y socioeconómico cómo afecta la inversión continua al desarrollo económico (más adelante). También el estancamiento que sufre el país al destinar poco capital a la ciencia.

En el mapa mundial del gasto en investigación y desarrollo destacan tres grandes áreas geográficas:

  • Europa, con países como Suiza, Suecia o Austria a la cabeza.
  • El norte de Estados Unidos, liderado por Estados Unidos (en concreto sus dos costas).
  • El sureste asiático, con Corea, Japón, China y Singapur.

Singapur es una de esas economías que más ha crecido al destinar buena parte de su capital a la ciencia. Tras pasar por dos duros procesos de independencia respecto a Inglaterra y Malasia, y partiendo de una base social integrada por cuatro culturas muy diferentes, en 1965 Singapur decidió poner tantos recursos como fuese posible en la inversión en ciencia.

El resultado dio lugar a que en 2006, pocos años antes de la crisis mundial, fuera alabada por el Fondo Monetario Internacional por su hoja de ruta y que se tratara de uno de los países que no solo no cayó el PIB per cápita con la crisis, sino que salió reforzado. La gráfica inferior muestra la recuperación en forma de K respecto a países como España. Singapur destina desde 2000 algo más del 2 % del PIB a I+D.

¿Cómo afecta el gasto en I+D a la riqueza?

La relación positiva entre la inversión continuada en investigación y desarrollo y el crecimiento económico se conoce desde hace años. Sin menospreciar otras partidas de gasto público que también impactan de forma positiva en un aumento largoplacista del PIB per cápita o PIB/cap, como pueda ser la inversión en educación o descarbonización del transporte, se estima que cada euro invertido en ciencia puede llegar a dar retornos de entre el doble y diez veces más.

Buena parte de esta ganancia viene derivada del ahorro en gastos a futuro. Por ejemplo, por cada euro destinado a la vacunación, el sistema sanitario español se llega a ahorrar entre 4 y 5 euros de costes médicos directos según David Cantarero, responsable del Grupo I+D en Economía de la Salud del Instituto de Investigación Sanitaria (IDIVAL) Valdecilla. Eso sin contar costes indirectos, posteriores inversiones privadas o ganancias empresariales asociadas.

Cuando se habla de inversión en investigación en el sector aeroespacial, los ratios son aún más interesantes. Se estima que por cada euro invertido en proyectos como Copernicus, el Programa de Observación de la Tierra de la Unión Europea que busca aprender sobre el medio ambiente y cuidarlo, se generan nada menos que diez veces más. Invertir en ciencia es muy rentable.

La gráfica superior muestra el crecimiento económico de los cinco países que más invierten en I+D como fracción del PIB. El hecho de que todos ellos hayan tenido un crecimiento PIB/cap positivo respecto a los datos mundiales (las bajadas de PIB/cap han sido inferiores a aquellos países que menos invierten), indica que la inversión en ciencia resulta una inversión en futuro.

Imágenes | CDC

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