Los grandes desafíos de la humanidad que la IA quiere resolver

Los problemas a los que se enfrenta la humanidad como conjunto parecen aumentar, tanto en número como en intensidad. El calentamiento global debido al (mal) uso de la energía, el hambre generada por la sobrepoblación, las migraciones debidas al cambio climático, el envejecimiento de la población y las enfermedades relacionadas, son algunos de estos problemas.

La inteligencia artificial, creada en un principio como la aproximación de las máquinas al ingenio del ser humano, parece que pronto nos superará en la resolución de estos grandes desafíos. Entre ellos también se encuentran las grandes preguntas sobre el universo o el prototipado de inteligencia. Examinamos algunos de estos desafíos, y cómo la tecnología los aborda gracias a la IA.

Inteligencia artificial más inteligente significa una humanidad más inteligente

Del mismo modo que la máquina de vapor hizo a los humanos más fuertes, no a nivel individual pero sí como colectivo y cultura, la inteligencia artificial nos vuelve más inteligentes como especie. Más capaces de resolver pensando nuestros problemas, muchos de ellos de nueva invención debido, precisamente, a tecnología que nos precede.

Resulta crucial mejorar la inteligencia artificial a niveles en los que todavía no ha estado. Para ello se diseñan nuevos ordenadores y procesadores, nuevos sistemas, y nuevos programas que correr sobre estos. Algoritmos más optimizados que aquellos que les preceden, muchos de los cuales han recibido ayuda de la generación de máquinas anterior.

Desde el Lenovo Data Center Group se han anunciado algunas iniciativas para que la IA sea abrazada desde el punto de vista empresarial. A medida que se invierta dinero en su desarrollo, su coste de operación se verá rápidamente reducido como ocurrió con la memoria física y el coste de almacenamiento de datos.

Estos datos se acumulan cada vez a más velocidad, y se estima que hacia 2020 la humanidad haya generado 44 trillones de gigabytes de información que habrá que procesar para exprimir el conocimiento que contienen. Los datos son información, y esta ha sido tradicionalmente “procesada mediante” humanos para crear conocimiento y sabiduría. Hoy día contamos con la IA.

Los recursos naturales se encuentran al límite, y hay que gestionarlos

Hace tiempo que sabemos que la Tierra tiene una capacidad limitada de humanos. Es la llamada capacidad de carga de un sistema, y se estima en unos 12.000 millones de personas. Los países “desarrollados” ya nos encontramos en tasas de natalidad entre 1 y 2 (derecha), pero aquellos que todavía están en proceso de industrialización siguen creciendo, y hay que gestionar la demanda.

Capacidad de carga

Crédito de imagen: “Los límites ambientales del crecimiento poblacional” de OpenStax College, Biology, CC BY 4.0

La demanda de territorio se soluciona con más nacimientos en ciudades, donde los procesos están bastante optimizados y tienen más recorrido, pero el gran problema es la alimentación. En concreto, el modo en que nos alimentamos. Gran parte del cultivo moderno va a parar al ganado, y cada vez más a biocombustibles. Esto hace de la gestión del suelo y el agua un pilar básico.

Una alianza entre Lenovo y la Universidad de Carolina del Norte (NCSU) analiza imágenes de satélites geoestacionarios mediante inteligencia artificial. Gracias al aprendizaje automático de estos sistemas inteligentes somos capaces de predecir, por ejemplo, cuánta agua hemos de usar en base a las precipitaciones futuras.

Una tecnología similar ya está siendo implantada en viticultura gallega mediante el uso de drones. Gracias al color de la uva, o cualquier otro cultivo, los algoritmos pueden predecir el comportamiento a corto y medio plazo del campo, sus necesidades hídricas o el tiempo óptimo de recogida, reduciendo de manera notable el desperdicio.

Los recursos naturales se encuentran al límite, y hay que gestionarlos

Aprender sobre el universo haciendo colisionar partículas

Hace años, cuando el CERN terminó de construir el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), hubo un desacreditado temor por destruir el mundo haciendo chocar partículas. Gracias a esta obra de ingeniería, hoy sabemos más sobre el universo que nos rodea.

El Proyecto ATLAS pretende, entre otros objetivos, conocer el origen del universo gracias a analizar estos choques. ¿El problema? Estos son complejos, parecen erráticos, son poco predecibles, y hasta contraintuitivos en sus resultados.

Usando tecnología de inteligencia artificial nos ayudará a entender mejor cómo se comportan las partículas, y como lo hicieron hace 13.500 millones de años. Lenovo participa, junto con la University College de Londres (UCL) y el CERN en la búsqueda del conocimiento más allá del nivel atómico.

Una mejor gestión de la energía mundial

La generación de energía sigue siendo hoy día uno de los grandes desafíos de la humanidad. Es debido a la creciente población que nombramos arriba, teniendo en cuenta que el nivel de consumo eléctrico de una persona en una nación “desarrollada” es de 32 veces el de una persona de un país “subdesarrollado”, y que el grueso de la energía mundial sigue viniendo de combustibles fósiles.

Una mejor gestión de la energía mundial

La generación de energía con fuentes renovables marca el único camino posible para el desarrollo humano debido a su bajo impacto ambiental, pero trae problemas de disponibilidad eléctrica porque no puede ser almacenada. Las redes eléctricas inteligentes (smart grids) se basan en la inteligencia artificial y en algoritmos predictivos que gestionen mejor el uso de la energía generada.

Eliminaremos enfermedades contra las que llevamos luchando años

Hemos hablado mucho sobre el tema en este blog sobre algoritmos, inteligencia artificial y tratamiento de enfermedades graves como el cáncer. Por ejemplo, esta inteligencia artificial detecta tumores cerebrales mucho mejor que un médico en fotografías, lo que la hace idónea como complemento.

El cáncer de piel también puede ser tratado antes de que se extienda, y tenemos la tecnología a nuestra disposición, aunque se buscan voluntarios para un estudio de autoexploración cutánea. El proceso se está testando en la actualidad, y en pocos años tendrá aplicación “comercial”, pudiendo enviar fotografías realizadas con nuestros teléfonos móviles a servidores especializados que las estudian y comparan con millones de muestras de todo el mundo.

Gracias a los algoritmos, además, seremos capaces de saber qué porcentaje de una enfermedad tenemos, a fin de que el tratamiento sea el idóneo para cada persona. Nada de la «dieta de la fotocopia» de cara a la obesidad, sino una dieta específica para cada persona del planeta acorde a sus necesidades.

 

Lenovo lleva años desarrollando la siguiente generación de GPUs para sus servidores Think System, en los que el software en la nube (SaaS) es clave. Gracias a este tipo de soluciones localizadas en servidores pero distribuidas hacia las empresas los algoritmos y la IA cogen fuerza de cara al siglo entrante.

Solo reduciendo considerablemente el coste (que ya está bajando rápidamente) seremos capaces de hacer frente a los grandes desafíos de la humanidad. Poco a poco eliminaremos la dependencia de los combustibles fósiles gracias a una mejor gestión de las renovables, reduciremos la presión sobre el planeta y seremos capaces de vivir más tiempo con una mayor calidad de vida.

 

En Lenovo | La función exponencial ilustra la leche que nos va a dar la inteligencia artificial

Imágenes | iStock/cybrain, iStock/valio84sl, iStock/emiliozv

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