¿Hemos perdido el control del desarrollo de la tecnología?

Aunque el 99% de los países veten ciertas prácticas en investigación como la conducción autónoma, la edición genética humana o la inteligencia artificial general, el 1% restante seguirá generando conocimiento y herramientas. ¿Hemos perdido el control de la tecnología? ¿Lo hubo alguna vez?

Lo cierto es que hemos llegado a un estadio de avance en el cual resulta prácticamente imposible frenar la investigación. Incluso cuando esta resulte poco ética, peligrosa o dañina para la sociedad en su conjunto, detenerla será difícil y a menudo tendremos que conformarnos con ralentizarla.

Adiós a la tecnología centralizada

Durante toda nuestra historia el desarrollo tecnológico ha estado “centralizado”. Por lo general, los grandes avances dependían de los escasos fondos que un determinado estado aportase a algún proyecto (véase Alfonso X el Sabio).

También de las guerras, a menudo impulsores de tecnología como el magnetrón que se usaba en los radares. Hoy todos tenemos un magnetrón en casa que calienta la comida por nosotros.

Como resultado, los pequeños logros de carácter incremental que venían de fuentes privadas tardaban lo suyo en llegar a la población local, no digamos el resto del mundo. Pero hoy cualquiera puede investigar, por ejemplo, IA. O hacer uso de crowdfunding.

Además, la investigación es descentralizada. Cierto que en buena medida sigue dependiendo de las universidades, pero estas se encuentran en todos los lugares del mundo y el conocimiento tiende a la apertura y la liberación de datos.

Conocimiento liberado: adiós al control tecnológico

tecnologia editar genes crispr cas 9

Otro rasgo del avance tecnológico del pasado estaba registrado en las patentes. Estas aún son de validez, claro, aunque la tendencia a la liberación es notable. Como ejemplo están la liberación de Tesla de sus patentes para luchar contra el cambio climático o el uso abierto de transgénicos como el arroz dorado para paliar hambrunas.

El gran problema de las patentes de este sistema es que la ciencia es acumulativa. ¿Quién tiene el derecho de usar CRISPR? ¿Los japoneses porque Yoshizumi Ishino descubrió el sistema en 1897? ¿El equipo de Francisco Mojica de la Universidad de Alicante por sus investigaciones? ¿El Instituto Broad del MIT y el equipo de Feng Zhang por sus aplicaciones prácticas?

Estos últimos tienen la patente, o parte de la patente, en parte de las aplicaciones. Pero esto no ha evitado que buena parte del mundo ya use esta tecnología para seguir investigando, sin saber del todo a quién rendirá pleitesía la aplicación final.

Es poco probable que si He Jiankui modificó seres humanos sin permiso haya tenido el detalle de pedir permiso para usar la tecnología CRISPR. Aunque suene tópico, basta un científico “loco” para cambiar el mundo. Y este gira cada vez más rápido.

Cuando la tecnología choca contra el empleo

tecnologia conduccion autonoma despidos

Otro punto importante, esta vez relacionado con los empleos, es la automatización. En algún momento, alguna compañía de automoción dará con la fórmula del vehículo autónomo. De cinco a diez años más tarde, entre 2,2 y 3,1 millones de estadounidenses se quedarán sin trabajo. De golpe. Según Andrew Yang, el de conductor es el trabajo más común en 29 estados.

En España el número de conductores profesionales se estima en unos 300.000. Estos pasarán directamente a la cola del paro si la industria automovilística tiene éxito. Si no, unas 1000 personas perderán la vida al año. Tampoco es que haya elección.

Pero aunque la conducción autónoma sea fácil de visualizar, hay otros sectores donde la mano de obra humana peligra. Restaurantes automatizados como Flippy, Zume Pizza, EKIM, Creator o Spyce ya existen. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que todos los establecimientos de comida rápida los lleven robots?

El grave dilema de la inteligencia artificial

Un último gran inconveniente de que no haya consenso científico a la hora de innovar es el caso de la inteligencia artificial. De momento esta es catalogable como poco más que una herramienta. Un juguete divertido que nos ayuda.

tecnologia inteligencia artificial

No sabemos si es posible crear una inteligencia artificial general que sea más inteligente que nosotros, pero sí sabemos que se está intentando en todo el mundo.

Volviendo al inicio del artículo, incluso si el 99% de los países del mundo prohibiese de forma expresa este tipo de investigaciones, al menos dos países seguirían investigando, con China probablemente a la cabeza.

Vivimos un momento interesantísimo de revolución tecnológica. Sin embargo, no parece haber nadie al volante. Aunque los países toman cartas en el asunto y elaboran planes estratégicos de cara a la inteligencia artificial, el mundo es uno.

Recordemos que solo será necesario inventar la inteligencia artificial general una vez, no importa donde. Después, no habrá botón de apagado, y tendremos que vivir con sus consecuencias.

En Lenovo | Así se combate la malnutrición infantil con tecnología móvil

Imágenes | iStock/Kerkez, iStock/Marcin Klapczynski, iStock/Chesky_W, iStock/gorodenkoff

Etiquetas: